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21 de enero de 2010

El Viagra surgió por casualidad



Jueves, 21 de enero de 2010

El Viagra surgió por casualidad

El sildenafilo

El sildenafilo o sildenafil (compuesto UK-92,480) es un fármaco utilizado para algunos tipos de impotencia masculina, que fue sintetizado por un grupo de químicos farmaceúticos de la Empresa Pfizer, en sus centros de investigación de Sandwich(Kent).

Es más conocido por el nombre comercial Viagra©. Como el nombre de muchos otros medicamentos, es una invención de mercadeo; pero muy posiblemente fue inspirado por la palabra व्याघ्र (vyāghra) que en sánscrito significa "tigre" y donde son habituales los monumentos de dichos animales con sus penes erectos en los portones de los templos.

Mujer tomando tableta

El fármaco parece hacer maravillas con el apetito sexual de las mujeres.

En el curso de su vida, un ser humano ingiere aproximadamente 14.000 tabletas, sólo en el caso de fármacos recetados por el médico.

En promedio, una persona toma un curso de antibióticos cada dos años y miles de calmantes. En el caso de personas de 70 años, el promedio es de cinco tabletas al dia.

Pero aún cuando parecería que no se puede vivir sin ellos, ¿cuánto sabemos de los fármacos que tomamos?

Aunque sería bueno pensar que los medicamentos son creados con un fin claro, con frecuencia no se trata de un proceso tan deliberado.

Accidente

Según una investigación del programa sobre temas científicos de la BBC Horizon, incluso el Viagra, la droga que más se vende en el mundo, no es usada con el propósito original.

Comenzó originalmente para el tratamiento de angina de pecho, un problema cardíaco que afecta los vasos sanguineos que llevan la sangre al corazón.

Pastillas de Viagra

El Viagra surgió inicialmente para tratar la angina de pecho.

La compañía farmacéutica Pfizer buscaba en realidad un fármaco que permitiera relajar estos vasos, pero las pruebas no arrojaron resultados positivos.

Pfizer estaba a punto de abandonar las pruebas cuando los voluntarios que se sometieron a éstas comenzaron a reportar un efecto secundario inusual: muchas erecciones.

Chris Wayman, uno de los científicos de la empresa, estuvo a cargo de investigar qué pasaba.

Wayman creó un "hombre modelo" en el laboratorio: en una serie de probetas, colocó sustancias inertes y tejido del pene de un hombre impotente.

Cada porción de tejido estaba conectada a una caja que, activada mediante un interruptor, enviaba un impulso eléctrico.

La primera vez que hizo esto no pasó nada, pero una vez que agregó Viagra a las probetas que contenían los tejidos, los vasos sanguíneos en éstos se relajaban, como sucede con un hombre cuando tiene una erección.

"Lo interesante de esto es que la capacidad de erección se restauraba. Así que estábamos frente a algo muy especial", señala Chris Wayman.

Antes del lanzamiento de Viagra en 1998 no había tratamiento oral para la impotencia. Ahora, gracias a un fracasado tratamiento para la angina de pecho, los hombres tienen otras opciones. Viagra es una de las drogas más recetadas del mundo.

Fuente:

BBC Ciencia & Tecnología

Cuando eramos sólo un puñado



Jueves, 21 de enero de 2010

Cuando eramos sólo un puñado

Antes de iniciar el post quisiera recomendarles dos videos didácticos, ambos tratan sobre el Origen del Hombre. El primero se titula "La Odisea de la Especie", una produción de RTVE (España). La segunda producción, "El Origen del Hombre", es de national Geographic, este último video se inicia así:



Ahora sí, vamos al posteo. Usted, sin duda, no ignora que somo más de 6 mil millones de seres humanos los que poblamos el planeta en la actualidad, pero ¿sabía usted que hubo un momento en que sólo fuimos 55 000 pobladores en todo el planeta?


Los humanos somos una especie invasiva. Desde discretos orígenes en África hemos acabado por colonizar prácticamente cualquier lugar donde es técnicamente posible la vida, desde el Polo Norte a la Antártida, desde las estepas de Siberia o el Medio Oeste americano a los bosques tropicales de la India o Sudamérica; desde los desiertos de Australia o Asia Central a las más diminutas islas del Pacífico o el Índico. En el proceso aumentando el número de los que estamos vivos, pero ¿cuánto? Según un estudio recién publicado el crecimiento de la población humana es enorme, y muy reciente. Durante buena parte de nuestra historia hemos sido sólo un puñado.

El estudio se basa en la comparación detallada de las diferencias entre los genomas de dos seres humanos, que ha permitido estimar el tamaño de la población total de antecesores de la Humanidad hace nada menos que 1,2 millones de años. Y el número es extremadamente reducido, de apenas 18.500 reproductores; una población total de unas 55.000 personas, no más. La gente que cabe en un estadio de fútbol mediano era toda la gente que había viva. Si en aquel momento extraterrestres hubiesen visitado la Tierra es fácil que hubiésemos pasado por completo desapercibidos como la especie puramente marginal que éramos. Marginal, y poco común.

Sabíamos, por análisis genéticos anteriores, que hubo un momento en el que la especie humana (o protohumana; nuestra línea evolutiva) estuvo al borde mismo de la extinción por culpa de una oscilación climática: apenas quedaron un par de miles de personas con capacidad de reproducirse. Esto provocó un 'efecto cuello de botella', una concentración de la diversidad genética que aún puede detectarse en los lazos de nuestro ADN. Pero si el estudio recién publicado se confirma, resultará que este 'cuello de botella' no fue un accidente puntual, sino que durante centenares de miles de años, quizá millones, los antropoides de los que descendemos fueron apenas una anécdota: una nota a pie de página de la historia. Hoy habría más personas vivas que todos los ancestros que vivieron antes del año 10.000. Un accidente, una epidemia, un traspiés evolutivo, y nuestro linaje habría desaparecido sin dejar huella, sin alcanzar siquiera una parte mínima de su potencial.

Después de inventar la agricultura y la ganadería hemos sido capaces de llegar muy lejos. Hemos aprendido a dominar las artes del conocimiento, hemos proliferado y hemos colonizado todos los parajes donde la vida es sencilla y muchos lugares donde sólo se puede vivir a base de mucho ingenio y esfuerzo. Hoy nuestros números son enormes, y una catástrofe lo bastante grande como para borrarnos definitivamente del mapa es mucho más improbable. Pero haríamos bien en recordar lo que fuimos, y en no olvidar que estuvimos a punto de no serlo. La supervivencia puede ser simplemente cuestión de azar. Y el azar no tiene piedad.

Fuente:

Retiario Blog

La fauna llegó a Madagascar en balsas naturales


Jueves, 21 de enero de 2010

La fauna llegó a Madagascar en balsas naturales

Según estudio en 'Nature'

Madagascar

Madagascar, oficialmente República de Madagascar, es una nación insular situada en el Océano Índico, frente la costa sudeste del continente africano, a la altura de Mozambique. Además es la isla más grande de África y la cuarta más grande del mundo. Está separada del continente africano por el canal de Mozambique.

Hay que destacar que antiguamente la isla se encontraba unida al continente africano, del cual se separó, lo que ha hecho que el aislamiento originado a raíz de la separación sea la causa de la conservación en su territorio de multitud de especies únicas en el mundo. Así, alberga el 58% de las especies de animales y plantas del mundo (del cual más del 80% son endémicas de Madagascar). De las más notables son los lemures que son una infraorden de primates, el fossa carnívoro, tres familias endémicas de aves y seis especies endémicas de baobabs. En efecto, se encuentra dentro de la lista de países megadiversos.

El gentilicio de Madagascar es malgache (no madagascarense), y el idioma nacional es el malgache, aunque también se habla el francés y el inglés. Capital: Antananarivo (1 400 000 habotantes. Población total: 17 500 000 habitantes.

Lémures, una especie endémica de Madagascar. |AP

Lémures, una especie endémica de Madagascar. |AP

  • Las corrientes oceánicas del pasado la arrastraron hacia la isla
  • Los investigadores creen que los animales viajaban en hibernación

El modo en el que mamíferos como los lémures, los zorros o las mangostas rayadas llegaron a la isla de Madagascar siempre ha sido un misterio, dado que este pedazo de tierra se desprendió del continente africano hace más de 120 millones de años. Dos investigadores de las universidades de Purdue (en Indiana, EEUU) y de Hong Kong están convencidos de que lo hicieron a bordo de balsas naturales que les llevaron mar adentro.

Matthew Huber y Jason Ali han llegado a esta conclusión, que publican esta semana en 'Nature', mediante una simulación informática sobre cómo debieron ser las corrientes oceánicas en el Canal de Mozambique en el pasado, las mismas que les dirigieron hasta la gran isla en poco tiempo, dado que debieron ayunar durante el viaje.

La teoría de la fauna marinera no es nueva. Desde 1915 ha sido planteada por los científicos, aunque hay otros que piensan que los animales llegaron a Madagascar por un puente de tierra que la unía con el continente y que después desapareció.

El hecho de que primates, roedores y otras especies fueron a bordo de ramas de árboles o matas de vegetación, implica que hicieron el largo viaje en un estado de hibernación en el que gastaban poca energía, como los osos en invierno.

Pruebas físicas

Los investigadores se apoyan en un trabajo publicado en 1940, por el paleontólogo George Gaylord Simpson, que pensaba que la colonización se produjo en un largo periodo geológico. Una vez que los 'nómadas' llegaban al nuevo mundo, la cuarta isla más grande del planeta, sus descendientes evolucionaron de formas distintas, algunas muy extrañas. "Ahora hemos probado que el argumento de Simpson es creíble desde el punto de vista físico", señala Huber.

Madagascar se encuentra a unos 460 kilómetros de distancia de Mozambique, en la costa este africana. Su aislamiento y la gran variedad de su terreno (hoy prácticamente deforestado) lo ha convertido en un laboratorio vivo muy apreciado por los investigadores para estudiar el impacto de la geografía en los procesos evolutivos.

De hecho, tiene el mayor número de especies endémicas (únicas), después de Australia. Sólo de lémures hay más de 70 distintas y el 90% del resto de los mamíferos, anfibios y reptiles son únicos en sus 587.000 kilómetros cuadrados.

Se sabe que la población animal llegó mucho después de la separación, hace unos 65 millones de años, pero la teoría de las balsas siempre ha sido muy debatida porque las actuales corrientes y vientos predominantes en la zona llevan hacia el sudoeste, lejos de la isla.

También se sabe que allí no hay grandes animales, como jirafas o elefantes, sino especies pequeñas, como lémures, roedores o mangostas que aparecieron en ocasionales oleadas de inmigración más que en una llegada paulatina y mezclada.

Ali observó que la tectónica de placas hacía muy difícil que hubiera habido un puente de tierra, pero que las corrientes superficiales podían haber cambiado. Por ello contactó con Huber, un paleoclimatólogo de la Universidad de Purdue experto en corrientes oceánicas. Huber es capaz de saber cómo eran éstas cuando el planeta era mucho más caliente.

El profesor podía demostrar que hace entre 20 millones y 60 millones de años, cuando los científicos han determinado a los antepasados de animales actuales llegaron a Madagascar, las corrientes fluyeron hacia la isla. Su modelo demostró que, además, eran lo suficientemente fuertes como para que la fauna llegara antes de morir de sed y hambre. Si, además, iban entumecidos o hibernación, las posibilidades eran mayores.

Su ordenador incluso señaló las áreas de ciclones tropicales, capaces de arrastrar árboles al océano. "Todas las pruebas indican que el océano pudo llevar balsas con animales hasta Madagascar en el Eoceno", apuntan los autores.

Ali cree que el estudio también ayudará a entender el movimiento de especies animales en otras partes del planeta en un momento en el que las masas continentales iban a la deriva.

Fuente:

El Mundo Ciencia

El delfín que eligió vivir con los humanos



Jueves, 21 de enero de 2010

El delfín que eligió vivir con los humanos

Tenía todo el Mediterráneo por delante, pero prefirió quedarse en Águilas alimentándose junto a una piscifactoría y viviendo entre seres humanos. La historia de 'Aguileño', un delfín mular macho de dos metros y medio de longitud y unos doscientos kilos de peso, es excepcional porque no existe ningún caso documentado en el que un cetáceo haya convivido tanto tiempo con personas en aguas libres -seis meses- ni con un nivel de 'intimidad' tan alto, según explica Pedro García, portavoz de Anse, la organización ecologista que consiguió que 'Aguileño' se 'emancipara' de sus amigos humanos y regresara con los de su especie. El televisivo 'Flipper' de los años 60 es una referencia facilona pero muy realista para asomarse a este relato increíble.


'Aguileño' comenzó a dejarse ver por las instalaciones de Culmamur (frente al paraje de Cuatro Calas, en Águilas) con otros delfines, algo habitual puesto que les resulta fácil alimentarse en las inmediaciones de las granjas de engorde de doradas y lubinas. Pero 'Aguileño' -«todo un personaje», según Pedro García- decidió quedarse cuando la manada siguió su camino. La sombra que los buceadores entreveían en un principio a media agua, cerca de las jaulas, era una presencia cada vez más frecuente y cercana, hasta que el enorme delfín mular -la especie más grande de las que viven en el Mediterráneo- se convirtió en una mascota con la que los trabajadores de la piscifactoría compartían juegos y caricias.

Hasta que las bromas se convirtieron en una práctica de riesgo: la confianza del animal con los buceadores se hizo tan estrecha que trataba de llamar su atención cogiéndoles piernas y brazos con la boca, lo que estuvo a punto de causar algún accidente grave, a veinte metros de profundidad. Fue entonces, después de medio año de convivencia, cuando la empresa acuícola reclamó ayuda al Servicio de Pesca de la Comunidad Autónoma, que a su vez pidió a Anse que interviniera por su gran experiencia en la investigación del comportamiento de los cetáceos.
«Lo más fácil hubiera sido sacar al delfín del agua, porque era como un animal doméstico», recuerda Pedro García, «pero nos planteamos el caso como una oportunidad de aprendizaje, además de garantizar la seguridad de los trabajadores, como es lógico».

«Después de comprobar el comportamiento del animal en unas cuantas inmersiones, decidimos que lo mejor sería evitar el contacto con él, que los buceadores cortaran la relación», explica el veterano ecologista, pionero en el estudio de las poblaciones de cetáceos en las costas de la Región. Finalmente, y después de unas semanas de 'terapia', 'Aguileño' desapareció. Aparentemente, el delfín se despidió de la compañía humana para siempre, pero un mes y medio después regresó. «Estaba lleno de heridas, con mordiscos en las aletas y otras partes del cuerpo», consecuencia del ataque de otros delfines al reintegrarse en su manada o en otra diferente, relata el portavoz de Anse.

El caso es que 'Aguileño' buscó de nuevo el contacto con sus viejos amigos de la piscifactoría, quizá al verse debilitado por las peleas con otros mulares. La empresa se puso de nuevo en contacto con Anse y la 'receta' fue la misma: cero contacto. Así que el delfín se alimentó, se recuperó de sus heridas de batalla y se perdió después aguas adentro. Más tarde fue visto esporádicamente en otra piscifactoría cercana, pero ya no regresó al entorno protector de Cuatro Calas.

La extraña peripecia de 'Aguileño' sucedió entre junio de 2008 y febrero de 2009, y Anse ha decidido hacerla pública ahora, un año después de que fuera visto por última vez, «porque no queríamos que se convirtiera en un circo. Que nadie pensara que puede bañarse con delfines como si tal cosa, porque se trata de animales salvajes con una fuerza enorme. Salvando las distancias, es como si te fueras a Canadá y te pusieras a jugar con un oso». Pedro García recuerda en este punto el fallecimiento de una turista alemana en Canarias, hace unos años, mientras se bañaba con delfines. La ley, además, prohíbe estas prácticas de riesgo: hay un decreto sobre avistamiento de cetáceos que establece las distancias mínimas que deben guardarse.

Fuente:

La Verdad

20 de enero de 2010

Un megaterremoto se está gestando en la costas de Sumatra


Miércoles, 20 de enero de 2010

Un megaterremoto se está gestando en la costas de Sumatra

Los científicos aseguran que sólo es cuestión de tiempo que un gran seísmo de 8,5 grados arrase de nuevo el sudeste asiático

Un megaterremoto de al menos 8.5 grados en la escala de Richter y con el potencial de formar un tsunami tan letal como el que mató a 226.000 personas en 2004 se gesta junto a la isla indonesia de Sumatra, según varios científicos.

Con la comunidad internacional desbordada por la tragedia humana de Haití , sismólogos y geólogos de Estados Unidos, Indonesia y Reino Unido han coincidido en subrayar en los últimos días que un seísmo de grandes proporciones va a castigar de nuevo el Sudeste Asiático.

"Hay una gran probabilidad de que se produzca un gran terremoto con una magnitud de más de 8,5 en las (islas) Mentawai, junto a Sumatra. Y es muy posible que ese seísmo provoque un tsunami", aseguró a Efe el sismólogo indonesio Fauzi, director de la Agencia Meteorológica y Geofísica de Indonesia (BMG).

Su colega, el afamado profesor John McCloskey, del Instituto de Investigación de Ciencias Medioambientales de la Universidad del Ulster, alertó esta semana en la revista especializada Nature Geoscience sobre el mismo peligro.

Un movimiento telúrico de gran magnitud y epicentro próximo al litoral puede generar una ola gigante que arrase las pobladas costas de Sumatra y cause decenas de miles de víctimas.

Combo fotográfico de varios habitantes tras el paso del maremoto en la zona de Peunayong, Banda Aceh (Indonesia) el 26 de diciembre de 2004 y la misma zona (abajo) vista en diciembre de 2009.

Un megaterremoto de al menos 8.5 grados en la escala de Richter y con el potencial de formar un tsunami tan letal como el que mató a 226.000 personas en 2004 se gesta junto a la isla indonesia de Sumatra, según varios científicos.

Con la comunidad internacional desbordada por la tragedia humana de Haití , sismólogos y geólogos de Estados Unidos, Indonesia y Reino Unido han coincidido en subrayar en los últimos días que un seísmo de grandes proporciones va a castigar de nuevo el Sudeste Asiático.

"Hay una gran probabilidad de que se produzca un gran terremoto con una magnitud de más de 8,5 en las (islas) Mentawai, junto a Sumatra. Y es muy posible que ese seísmo provoque un tsunami", aseguró a Efe el sismólogo indonesio Fauzi, director de la Agencia Meteorológica y Geofísica de Indonesia (BMG).

Su colega, el afamado profesor John McCloskey, del Instituto de Investigación de Ciencias Medioambientales de la Universidad del Ulster, alertó esta semana en la revista especializada Nature Geoscience sobre el mismo peligro.

Un movimiento telúrico de gran magnitud y epicentro próximo al litoral puede generar una ola gigante que arrase las pobladas costas de Sumatra y cause decenas de miles de víctimas.

"La amenaza es clara y es necesario tomar acciones urgentes para mitigar el impacto"

En concreto, McCloskey apuntó que una de las zonas más proclives a ser devastada es Padang, capital de la provincia de Sumatra Occidental, con una población de un millón de habitantes y que fue parcialmente destruida en el seísmo de magnitud 7,6 que el pasado septiembre mató a al menos 1.100 personas.

"La potencial pérdida de vidas sería similar a la del tsunami del océano Índico de 2004", calculó McCloskey, en referencia a la catástrofe que mató a unas 226.400 personas y dejó varios millones de damnificados en 13 países hace algo más de cinco años.

"La amenaza de un fenómeno así es clara y la necesidad de tomar acciones urgentes para mitigar (el impacto) es extremadamente importante", añadió el experto, muy reconocido en su ámbito tras prever con dos semanas de anticipación el seísmo de marzo de 2005 en la isla de Nias, al oeste de Sumatra.

Un gran terremoto cada dos siglos

El epicentro del futuro cataclismo, según Fauzi, McCloskey y otros colegas, se situará bajo la pequeña isla de Siberut, en las Mentawai, un apartado archipiélago al oeste de Sumatra con un extenso historial sísmico.

Atraviesa su fondo marino la falla de Sonda, donde colisionan las placas tectónicas indoaustraliana y euroasiática, una de las fracturas más activas de la corteza terrestre.

Según las investigaciones de McCloskey, la región sufre, de media, un gran terremoto cada dos siglos y la falla lleva acumulando tensión desde 1797, el último gran seísmo, por lo que concluye que está "a punto de romper".

La cuestión sobre la que ningún experto se atreve a pronunciarse con exactitud es cuándo se producirá la catástrofe.

"Lo más probable es que se produzca en las próximas décadas. Entre dentro de treinta segundos y dentro de treinta años", aseguró Kerry Sieh, director del Observatorio Tierra de Singapur.

Fuentes:

Publico.es

El Mundo Ciencia

¿Qué fue primero en el Origen de la Vida?


Miércoles, 20 de enero de 2010

¿Qué fue primero en el Origen de la Vida?

Alexander Oparin (1894-1980)

(Uglic, Jaroslav, 1894 - Moscú, 1980) Bioquímico soviético, pionero en el desarrollo de teorías bioquímicas sobre del origen de la vida. Estudió en Moscú, donde posteriormente sería profesor de fitofisiología y bioquímica. En 1935, junto con Bakh, fundó y organizó el Instituto Bioquímico de la Academia de Ciencias de la URSS, que dirigiría desde 1946 hasta su muerte. Sus estudios sobre el origen de la vida plantean, en síntesis, que el proceso que condujo a la aparición de seres vivos se explica mediante la transformación de las proteínas simples en agregados orgánicos por afinidad funcional.

Oparin subrayó el hecho de que en los primeros momentos de la historia de la Tierra, la atmósfera no contenía oxígeno (que fue generado después, gracias a la fotosíntesis vegetal). Antes de la aparición de la vida podían haber existido substancias orgánicas simples en una especie de caldo primitivo. Añadió que los primeros organismos fueron, probablemente, heterótrofos, esto es, que utilizaban como alimento sustancias orgánicas y no poseían la capacidad, como los autótrofos actuales, de nutrirse de sustancias inorgánicas. Para Oparin, las características clave de la vida son su organización e integración, y los procesos que conducen a tal vida deberían ser susceptibles de especulación razonable y de experimentación.

Sus teorías se enfrentaron inicialmente a una fuerte oposición, pero con el paso del tiempo han recibido respaldo experimental y han sido aceptadas como hipótesis legítimas por la comunidad científica. Así, muchas de sus ideas fueron corroboradas en 1952 por los experimentos de S.L. Miller. El carácter pionero de sus obras sobre este tema supuso un estímulo fundamental en las investigaciones. Su ibra cumbre es "El Origen de la Vida"

"El Origen de la Vida"

Extracto:
¿Qué es la vida? ¿Cuál es su origen? ¿Cómo han surgido los seres vivos que nos rodean? La respuesta a estas preguntas entraña uno de los problemas más grandes y difíciles de explicar que tienen planteado las ciencias naturales. De ahí que, consciente o inconscientemente, todos los hombres, no importa cuál sea el nivel de su desarrollo, se plantean estas mismas preguntas y, mal o bien, de una u otra forma, les dan una respuesta. He aquí, pues, que sin responder a estas preguntas no puede haber ninguna concepción del mundo, ni aun la más primitiva.

El problema que plantea el conocimiento del origen de la vida, viene desde tiempos inmemoriales preocupando al pensamiento humano. No existe sistema filosófico ni pensador de merecido renombre que no hayan dado a este problema la mayor atención. En las diferentes épocas y distintos niveles del desarrollo cultural, al problema del origen de la vida se le aplicaban soluciones diversas, pero siempre se ha originado en torno a él una encarnizada lucha ideológica entre los dos campos filosóficos irreconciliables: materialismo e idealismo.

De ahí que, al observar la naturaleza que nos rodea, tratamos de dividirla en mundo de los seres vivos y mundo inanimado, o lo que es lo mismo, inorgánico. Sabido es que el mundo de los seres vivos está representado por una enorme variedad de especies animales y vegetales. Pero, no obstante y a pesar de esa variedad, todos los seres vivos, a partir del hombre hasta el más insignificante microbio, tiene algo de común algo que los hace afines pero que, a la vez, distingue hasta a la bacteria más elemental de los objetos del mundo inorgánico. Ese algo es lo que llamamos vida, en el sentido más simple y elemental de esta palabra. Pero, ¿qué es la vida? ¿Es de naturaleza material, como todo el resto del mundo, o su esencia se halla en un principio espiritual sin acceso al conocimiento con base en la experiencia.

Si la vida es de naturaleza material, estudiando las leyes que la rigen podemos y debemos hacer lo posible por modificar o transformar conscientemente y en el sentido anhelado a los seres vivos. Ahora bien, si todo lo que sabemos vivo ha sido creado por un principio espiritual, cuya esencia no nos es dable conocer, deberemos limitarnos a contemplar pasivamente la naturaleza viva, incapaces ante fenómenos que se estiman no accesibles a nuestros conocimientos, a los cuales se atribuye un origen sobrenatural.

Lea "El Origen de la Vida" en
versión completa.

Una investigación publicada en "Proceedings of the National Academy of Sciences" refuta la teoría de que el origen de la vida se originó como un sistema de moléculas autocatalítico capaz de experimentar evolución darwiniana sin la necesidad de ARN o ADN y de su replicación. El estudio, en que ha participado Mauro Santos, investigador del Departamento de Genética y Microlobiología de la UAB, ha demostrado, analizando lo que algunos investigadores han denominado "genomas compuestos", que estas redes químicas no se pueden considerar unidades evolutivas, porque pierden propiedades esenciales para evolucionar cuando alcanzan una medida crítica y una mayor complejidad.

La NASA (National Aeronautics and Space Administration) define la vida como un "sistema químico autosostenible capaz de evolución darwiniana". Las teorías científicas sobre el origen de la vida giran alrededor de dos ideas principales: la que prima la genética -con la replicación de ADN o ARN como condición esencial para que haya evolución darwiniana- y la que dice que primero fue el metabolismo. Ambas situaciones han de haber empezado obviamente a partir de moléculas orgánicas simples formadas por procesos prebióticos, tal y como demostró el experimento de Miller y Urey (consiguieron crear moléculas orgánicas a partir de sustancias inorgánicas). El punto de desacuerdo entre las dos teorías es que la replicación de moléculas como el ARN o el ADN es un proceso demasiado complejo y requiere una conjunción correcta de los monómeros dentro de los polímeros para producir las cadenas de moléculas resultantes de la replicación.

No hay todavía una explicación química plausible sobre cómo pudieron ocurrir aquellos procesos y, además, los defensores de que primero se produjo el metabolismo argumentan que los caminos evolutivos requeridos deben haber necesitado un metabolismo primordial. Este metabolismo es imaginado como una red química que comporta un alto grado de catálisis mutua entre sus componentes para permitir eventualmente la adaptación y la evolución sin la replicación de moléculas.

En la primera mitad del siglo pasado, Alexander Oparin estableció la hipótesis de "Primero el metabolismo" para explicar el origen de la vida, reforzando el papel primario de la célula como pequeñas gotas de coacervado (precursoras evolutivas de las primeras células procariotas). Él no hizo referencia a las moléculas de DNA y RNA porque a la sazón no estaba clara la idea del papel fundamental que estas moléculas jugaban en los organismos vivos, pero asentó sólidamente la idea de una auto-replicación como una propiedad colectiva de conjuntos moleculares.

Más recientemente se ha demostrado que un conjunto de componentes químicos almacena información sobre su composición que puede ser duplicada y transmitida a sus descendientes, lo que ha llevado a denominarlos "genomas compuestos" o composomas. En otras palabras, la herencia no requiere información para ser almacenada en el ARN o en las moléculas de ADN. Estos "genomas compuestos" aparentemente cumplen las condiciones requeridas para ser considerados como unidades de evolución, lo que sugiere una vía desde las dinámicas pre-darwinianas hacia una mínima protocélula.

Los investigadores de este estudio han mostrado, sin embargo, que estos sistemas son incapaces de sufrir una evolución darwiniana. Por primera vez, han realizado un análisis riguroso sobre la supuesta evolución de estas redes moleculares, usando una combinación de simulaciones numéricas y analíticas y aproximaciones al análisis de redes. Su estudio muestra que las dinámicas de la población de los conjuntos moleculares que se dividen cuando llegan a una medida crítica no evolucionan porque en el proceso se pierden algunas propiedades que son esenciales para la evolución darwiniana.

Los científicos concluyen que esta limitación fundamental de los "genomas compuestos" induce a ser cautelosos respecto a las teorías que sitúan primero el metabolismo en el origen de la vida, a pesar de que los antiguos sistemas metabólicos podrían haber proporcionado un hábitat estable para la evolución posterior de polímeros primitivos como el ARN.

Se pueden considerar diferentes escenarios de la Tierra prebiótica, manifiestan, pero la propiedad básica de la vida como un sistema capaz de experimentar evolución darwiniana empezó cuando la información genética se consiguió almacenar y transmitir tal y como sucede en los polímeros de nucleótidos (ARN y ADN).

Artículo de referencia: Vasas, V., E. Szathmáry and M. Santos. “Lack of evolvability in self-sustaining autocatalytic networks constraints metabolism-first scenarios for the origin of life”. Proceedings of the National Academy of Sciences of the USA PNAS. Published online before print January 4, 2010.

Para descargar el artículo en pdf clica aquí

Imagen cedida por Doron Lancet. Ilustra lo que sería un "genoma compuesto". Diferentes moléculas (en colores varios) se incorporan al glóbulo o vesícula, la cual se dividiría al alcanzar un tamaño crítico.

Fuente:

Universidad Autónoma de Barcelona
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