Descubren cómo el cerebro procesa las reglas matemáticas
Neurobiólogos del laboratorio Andreas Nieder, en la Universidad de Tubingen, ha demostrado por primera vez cómo el cerebro procesan reglas matemáticas simples. Los resultados de este trabajo se publican en la edición 'on line' de 'Proceedings of the National Academy of Sciences' de Estados Unidos, (PNAS).
Para averiguar dónde y cómo las células del cerebro realizan tareas tan complejas, los autores estudiaron a monos rhesus --los que suelen emplearse en experimentos de laboratorio-- ya que, aunque los humanos son los seres que mejor entienden números y reglas, los cimientos de estas habilidades pueden encontrarse en los animales.
Los monos aprendieron la regla cuantitativa 'mayor que' y 'menor que'. Además, fueron capaces de elegir, entre varios conjuntos de números cardinales, el mayor y el menor de ellos. Mientras los animales realizaban estas tareas, las neuronas grabaron en el cortex prefrontal del lóbulo frontal los pormenores de esta actividad.
Las células del cerebro únicamente representaron las reglas matemáticas que estaban manejando. Cerca de la mitad de estas neuronas estaban activas sólo cuando el animal seguía la regla 'mayor que', mientras que la otra mitad se ponía en acción en el momento en el que era necesario aplicar la norma 'menor que'.
Los resultados de este estudio han ofrecido valiosos nuevos datos sobre los cimientos neurobiológicos del pensamiento abstracto que son necesarios para realizar operaciones matemáticas. El cortex cerebral, situado en la parte frontal del cerebro, es el principal centro de control cognitivo, participando incluso en las actividades mentales implicadas en el desarrollo de la personalidad.
Sufrir daños en el lóbulo frontal --a causa de un accidente o de un ictus-- perturba el pensamiento lógico dirigido a conseguir metas y el razonamiento. Este nuevo trabajo da importantes pistas también para comprender mejor y poder tratar este tipo de enfermedad mental.
Martes, 19 de enero de 2010 La relación entre inversión en ciencia y la riqueza de los países
¿Y cómo estamos en el Perú?
Francamente mal. Veamos:
El Perú solo invierte US$4 anuales por habitante para investigación y desarrollo
Brasil supera los 60 dólares, Chile alcanza los 25 dólares y Argentina bordea los 30. Mientras que EE.UU. invierte por ciudadano 1.200 dólares al año. En otras palabras Brasil invierte 15 veces más y EE.UU. 300 veces más. Más aquí.
Por otro lado, usted ya debe estar harto de escuchar a diario a los políticos, y a los medios de prensa que le son adictos (o sea casi todos), que dicen que estamos creciendo y que la economía nuca ha estado mejor. Pues bien ¿sabe usted qué cantidad de nuestra gran economía se detina a la investigación científica? Agárrense: Apenas el 0,16% del PBI anual se destina a la investigación, la nota apareció en noviembre de 2007 en El Comercio.
Como mencionara el presidente Barack Obama, en su último discurso a la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos de Norteamérica (2009), parece ser que existen dos grupos de países, los que crean y los que usan lo que los primeros crean. Alan García y toda nuestra fauna politiquera se empeñan en que el Perú siga en el segundo grupo. Al respecto Modesto Montoya escribió un magnífico artículo en julio de 2009.
Hace meses, al hilo del recorte del presupuesto de ciencia en España, preparé una gráfica con la inversión en I+D de distintos países. Hoy traigo una continuación.
La gráfica muestra la fuerte correlación que existe entre la riqueza por persona de un país y su esfuerzo en I+D, entendiendo por esfuerzo el porcentaje de su riqueza que se dedica investigación.
Nota: la gráfica es ligeramente interactiva, puedes hacer clic en los botones.
Nadie se sorprendería de que los ricos gasten más, pero la gráfica dice otra cosa: los países más ricos dedican un porcentaje mayor de su riqueza a la ciencia. No más dinero, sino mucho más dinero.
El porqué de la correlación
La causalidad, de existir, podría darse en dos sentidos: o «la ciencia enriquece a los países» o «los países ricos invierten en ciencia». Yo diría que se da en ambas direcciones: los países ricos invierten en ciencia porque creen, o saben, que eso los va a hacer a enriquecer.
¿Por qué no hacen lo mismo países más pobres? Se me ocurren dos razones: (a) tienen necesidades más urgentes que atender, o (b) creen, o saben, que en su situación una mayor inversión en ciencia no sería rentable.
Los países que apuestan por la ciencia
Los países que dedican un porcentaje mayor de sus recursos a investigación son Suecia, Finlandia, Japón y Suiza, seguidos de EEUU y Alemania, Austria y Dinamarca. Sin sorpresas.
Más interesante es ver qué países hacen un esfuerzo superior a lo normal dado su producto interior bruto per cápita:
De los «ricos»: Japón, Suecia, Finlandia, EEUU y Alemania.
De los «pobres»: Rep. Checa, Estonia, Eslovenia, Hungría y Turquia.
Estos son países con una apuesta estratégica en ciencia e I+D. Los «ricos» son líderes en investigación; los «pobres» son países que parecen haber apostado por la industrialización como vía de convergencia a la Unión Europea.
Conclusión
España se ha enriquecido en las últimas décadas, pero la inversión en investigación no ha crecido al mismo ritmo. Quizás nuestro modelo de crecimiento no la demandaba y nos falto visión para pensar en el futuro.
Hoy, ese modelo parece agotado, y se habla a diario de la necesidad de ganar en productividad vía formación, valor añadido, ciencia e innovación. Pero en un contexto de crisis profunda, implementar esas políticas es difícil: lo urgente manda y los recursos se agotan.
Es un problema de momento, de llegar tarde. Y mira que lo llaman inversión precisamente para dejarlo claro: se trata de una renuncia hoy a cambio de un beneficio futuro.
Quizás si hubiéramos renunciado a ciertas cosas, hoy disfrutaríamos de los beneficios de una apuesta temprana por la ciencia, la tecnología, el desarrollo y la innovación. Quizás.
Martes, 19 de enero de 2010 Si amaneció nublado... ¡es por nuestra culpa!
El ser humano podría ser más responsable de lo que cree en el hecho aparentemente natural de que un día amanezca nublado… o que con frecuencia, después de una semana soleada, el fin de semana esté todo encapotado.
Según un estudio que fue llevado a cabo por científicos de la NASA, los aerosoles creados por el ser humano son responsables en gran medida de la cobertura de nubes del cielo, y en consecuencia, del clima.
De manera natural, los aerosoles son una mezcla de partículas líquidas y sólidas suspendidas en un gas que se crean debido a la emisión de gases de los volcanes o a la pulverización del agua marina, por ejemplo. Pero se calcula que un 10 % de los aerosoles que se generan en la Tierra tienen origen artificial: quema de combustibles fósiles, incendios forestales o el uso agrícola del suelo.
El deseo de alguna cosa hace que la veamos más cerca
Un estudio realizado por científicos de la Universidad de Nueva York y de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, ha revelado que si queremos algo realmente, este deseo influye en nuestra forma de percibir los objetos que nos rodean.
En el estudio participaron una serie de voluntarios. Una parte de ellos bebió agua antes de un primer experimento, mientras que los voluntarios de la otra parte tomaron galletitas saladas que les dieron sed.
Después, los científicos les pidieron a todos los participantes que estimaran a qué distancia se encontraba una botella de agua. Los resultados demostraron que los voluntarios sedientos calcularon que el agua estaba más cerca de ellos que aquellos voluntarios que habían bebido agua antes de la prueba. En otro experimento realizado se obtuvieron resultados similares.
Estos resultados demuestran, según los científicos, que nuestro deseo de ciertos objetos puede condicionar nuestra percepción de éstos. La razón: cuando creemos que algo cerca de nosotros, a nuestro alcance, nos motivamos más para conseguirlo.
Martes, 19 de enero de 2010 El autocontrol es contagioso
¿Puedes resistirte a un bombón de chocolate estando a dieta? ¿Y cumplir tus propósitos de año nuevo para hacer ejercicio? Una nueva investigación de la Universidad de Georgia (EE.UU.) revela que tanto el autocontrol como la ausencia de él son contagiosos.
En una serie de cinco experimentos con voluntarios, la psicóloga Michelle vanDellen y sus colegas comprobaron que observar –e incluso recordar – a otras personas con gran autocontrol nos ayuda a responder de manera menos impulsiva. Por el contrario, las personas con escaso autocontrol nos influyen de manera negativa. “Este efecto contagioso es tan poderoso que el simple hecho de ver el nombre de alguien con buen o escaso autocontrol en una pantalla durante sólo 10 milisegundos cambia el comportamiento de los participantes”, asegura vanDellen, que ha publicado sus conclusiones en la revista Personality and Social Psychology Bulletin.
Así por ejemplo, en el primero de los experimentos, los investigadores les pidieron a 36 personas escogidas al azar que pensaran en un amigo que tuviese mal o buen autocontrol. Los que se mentalizaron en alguien que sí tenía una buena actitud, lograron persistir en una tarea que se les encomendó, mientras que los que evocaron a alguien que tenía un bajo autocontrol abandonaron la tarea antes de tiempo.
En otro experimento con más de un centenar de voluntarios, se pidió a la mitad de ellos que observaran a personas que se contenían eligiendo una zanahoria en vez de una galleta que estaba ubicada en un plato cercano, mientras otros miraban cómo un sujeto se dejaba llevar por la tentación y se comía la galleta. Los resultados de un test realizado a continuación mostraron que el primer grupo había adquirido mayor capacidad de autocontrol.
Las personas tienden a imitar el comportamiento de quienes les rodean, lo que explica por qué el tabaquismo, el abuso de las drogas y la obesidad tienen a expandirse rápidamente en los grupos sociales. Pero es la primera vez que se demuestra que el autocontrol y su ausencia también son conductas contagiosas. No obstante, advierte vanDellen, esto no debe ser una excusa para culpar a los otros de nuestros fallos. “La decisión en última instancia es siempre nuestra”, asegura.