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20 de abril de 2009

Marc Ona Essangui gana el Nobel Verde (Goldman Prize)

Es hora de celebrar. Pero antes conteste:

¿Qué son los premios Goldman (The Goldman Prize)?

El Premio Goldman es un premio que se concede anualmente como recompensa a defensores de la naturaleza y el medio ambiente, repartido en 6 categorías en función de la zona geográfica: África, Asia, Europa, las naciones insulares, América del Norte, América Central y América del Sur.

El premio fue instituido en 1990 por los filántropos Richard N. Goldman y su última mujer, Rhoda H. Goldman. Richard Goldman fundó la Goldman Insurance Services en San Francisco. Rhoda Goldman era descendiente de Levi Strauss.

Las nominaciones a los premios son enviadas por un grupo de instituciones que trabajen en temas ambientales, a lo largo del mundo, y un grupo confidencial de 150 expertos ambientales, de más de 70 naciones distintas.[1] Los nominadores trabajan sobre una gran variedad de temas, incluyendo justicia ambienta, derechos indígenas, protección a los recursos ambientales, biodiversidad y conservación,salud ambiental, manejo de tierras, entre muchos otros.[1]

Los ganadores son seleccionados por un jurado interno.[1] Luego de notificados participan en una gira de 10 días por San Francisco y Washington, D.C., para participar en la ceremonia de premiación, conferencias y entrevistaas.[2]

Se trata de la recompensa más generosa ofrecida a los defensores del medio ambiente a título individual: 150 000 $ en 2008[2] . También se le conoce como el Premio Nobel Verde.

Más información en Goldman Prize.

Así informó BBC Ciencia:


Marc Ona Essangui

Ona dice que continuará su campaña contra el proyecto Belinga.

Un activista africano que fue encarcelado durante su lucha contra la explotación minera en la selva de Gabón recibió el más alto galardón internacional del medio ambiente.

Marc Ona Essangui fue honrado por su oposición a lo que describió como el destructivo proyecto minero en el Parque Nacional Ivindo.

Él es uno de siete individuos de seis continentes que recibirán el Premio Ambiental Goldman y que se dividirán en partes iguales la suma de US$900.000 que incluye el galardón.

La mención es considerada como "el Premio Nobel para los defensores populares del Medio Ambiente".

Tres años de campaña

Ona hizo campaña durante tres años contra el proyecto minero Belinga - un acuerdo entre el gobierno de Gabón y la compañía de minas y energía china, CMEC, para extraer hierro.

El proyecto incluye la construcción de una gran represa hidroeléctrica, que ya está en obra, para dotar la mina de energía.

La represa está siendo construida sobre el río Ivindo, cerca de las cascadas Kongou, las caída de agua más alta de Gabón.

Cascadas de Kongou

Las cascadas de Kongou son "las más bellas" de África Central.

Ona, que cataloga las cascadas com "las más bellas de África Central", expresó que el gobierno de Gabón no consultó a la población local y no evaluó el impacto del proyecto sobre el medio ambiente antes de autorizar la construcción.

Dijo a la BBC que con el Premio Goldman esperaba "dirigir la atención internacional hacia lo preciosa que es esta región".

Cárcel

Ona, que utiliza una silla de ruedas, se dedicó al inicio de su carrera a mejorar la infraestructura de educación y comunicación de Gabón y trabajando con el Programa de Desarrollo de la ONU. Tiempo después se concentró en temas ambientales.

Con sus colegas se percató de que se estaban construyento carreteras dentro del Ivindo, uno de 13 parques nacionales protegidos como patrimonio ambiental de Gabón y descubrió que no se habían hecho estudios preliminares para evaluar el impacto.

"Toda esta construcción se estaba llevando a cabo ilegalmente y contra el código de parques nacionales", aseguró Ona.

Río Ivindo

El Parque Nacional Ivindo es patrimonio ambiental de Gabón.

Él y sus colegas iniciaron una campaña , trabajando con otras ONG, sosteniendo ruedas de prensa y reuniéndose con las comunidades locales.

El gobierno reaccionó fomentando protestas contra las ONG y "acusándonos de trabajar para potencias occidentales", relató Ona.

La situación terminó con su arresto bajo los cargos de "incitar a la rebelión". Fue encarcelado en diciembre de 2008, pero posteriormente liberado en enero de este año tras una campaña internacional en su favor.

Sin embargo, desde junio de 2006 no se le permitía salir del país y apenas 24 horas antes de viajar a San Francisco en EE.UU. para recibir el Premio Goldman, obtuvo su pasaporte.

No ha habido más construcción en Ivindo desde hace casi un año, pero Ona señala que eso se debe más a la crisis económica y el precio del hierro que con un cambio de política del gobierno de Gabón.

Dice, sin embargo, que no tiene planes de darse por vencido en lograr su meta.

Los organizadores del Premio Goldman califican a los seis ganadores como "un grupo de intrépidos activistas populares, que se enfrentan a los intereses de gobiernos y corporaciones y trabajan para mejorar el medio ambiente del pueblo y sus comunidades".

Entre los otros ganadores que comparten el premio de 2009 figuran María Gunnoe de Virginia Occidental en EE.UU., que enfrentó amenazas de muerte por su labor para evitar la destrucción de los montes Apalaches por la industria del carbón.

También la científica rusa, Olga Speranskaya, por su trabajo para remover materias tóxicas de la región del Cáucaso y Rizwana Hasan, una abogada ambientalista de Bangladesh.


Fuentes:

Reuters América Latina

BBC - Ciencia

Goldman Prize - Web Oficial

14 de abril de 2009

En biología los principios son simples, pero los detalles no

Miércoles, 15 de abril de 2009

Entrevista a Peter Agre Premio Nobel de Química por los canales celulares de agua.

Peter Agre, estadounidense de ascendencia noruega, tenía el objetivo de hacer algo por sus semejantes y por eso se convirtió en médico, pero el premio Nobel que obtuvo en 2003 fue, curiosamente, el de Química, su primera licenciatura. En Medicina empezó como hematólogo y terminó descubriendo, "por casualidad", recalca, las acuaporinas, canales celulares para el agua, fundamentales para el funcionamiento del cuerpo humano (y de cualquier organismo). Ése fue el descubrimiento que le hizo merecedor del Nobel. Ahora, a los 60 años, a pesar de que cualquiera diría que ya ha hecho suficiente por sus semejantes, se dedica a impulsar en su universidad de siempre, la John Hopkins, la investigación de la malaria, sin perder de vista las posibilidades de sus queridas acuaporinas en la lucha contra esta enfermedad. Participó en el Foro Científico que reunió recientemente en Madrid a investigadores de todo el mundo de la empresa GlaxoSmithKline.



Pregunta. Las acuaporinas son una familia de proteínas implicadas en muchos procesos fisiológicos.

Respuesta. Claro, son responsables de la concentración de la orina en el riñón, del sudor y de las lágrimas, pero también son muy importantes en trastornos como la hidrocefalia, el glaucoma, la retención de líquidos, el ojo seco o la fibrosis quística. Y son prácticamente universales, existen en los microbios y también en las plantas.

P. Usted bromea con que le han citado hasta en un anuncio de cremas de belleza.

R. Sí, las acuaporinas se expresan en la membrana de la célula, especialmente en algunos órganos, como el riñón, y en la piel. Me llamaron de una conocida marca de cosméticos para decirme que tenían unas moléculas que aumentan la expresión de las acuaporinas en la piel y consiguen más hidratación. No estoy nada convencido de eso y no colaboré con ellos, pero en el anuncio mencionaron mi premio Nobel y mi madre me dijo: "¡Hijo, por fin has hecho algo útil!".

P. También dice que las acuaporinas están en todos los organismos y que pueden existir hasta en Marte.

R. Sí, ahora creemos que hay agua en cantidad en Marte, y si existen formas de vida allí seguro que tienen acuaporinas. Y si las tienen, yo aseguraría que la vida en la Tierra ha venido del espacio.

P. Volviendo a la Tierra, está interesado en las implicaciones de las acuaporinas en situaciones de estrés.

R. Sí, su papel es más importante cuando hay estrés, como sucedió en 2003 durante la ola de calor en Europa. Muchas de las varias miles de muertes no esperadas se produjeron en personas mayores. A medida que envejecemos concentramos la orina menos eficientemente y también sudamos menos. Sudar es lo que nos refrigera, cuando se evapora el agua sobre la piel. Al no sudar sube demasiado la temperatura, es el golpe de calor, que puede ser fatal. Por eso hay que tomar mucho líquido, para sudar más.

P. ¿Y también tienen que ver estas proteínas con la necesidad de orinar tras tomar cerveza?

R. Es un mecanismo que está relacionado efectivamente con la ruta metabólica en la que están las acuaporinas. El alcohol actúa sobre el cerebro disminuyendo la liberación de la hormona vasopresina, y esta disminución influye en una menor concentración de la orina, por lo que surge la necesidad de orinar. La causa es la mezcla del alcohol con un gran volumen de líquido, como sucede en la cerveza. Con el whisky, por ejemplo, no pasa tanto, porque ingerimos menos líquido, pero con el café sí, porque actúa también sobre la liberación de la vasopresina.

P. ¿Cómo descubrió la primera acuaporina?

R. Según la teoría, debía de existir, pero en mi laboratorio, donde trabajábamos en hematología, la descubrimos sin querer. La aislamos, pero no conocíamos su función. Estábamos atascados. Gracias a mis conversaciones con otros colegas, conseguimos avanzar y nos concentramos en averiguar su estructura. Tiene un diámetro de 3 angstroms, adecuado para dejar pasar las moléculas de agua.

P. ¿Qué es para usted la biología, es una verdadera ciencia, sabemos ya casi todo sobre la célula, por ejemplo?

R. Creo que la biología es la ciencia de la vida, la química de la vida. Sabemos cada vez más, pero todavía queda mucho por conocer. Ahora ya tenemos el genoma, pero todavía no sabemos ni la mitad de lo necesario. Cualquiera diría que los canales del agua se tendrían que haber descubierto hace 100 años, pero no.

P. En química el oxígeno y el hidrógeno siempre forman agua, pero en biología no es tan fácil.

R. Es que la biología no es tan simple como la química. Los principios básicos sí son simples, pero los detalles son complicados. Conseguir conocer la estructura de una proteína es muy difícil, y la estructura es lo que determina su función. Pero estamos en la edad de oro de la investigación en biología y la medicina moderna ha conseguido que personas de mi edad tengan una muy buena calidad de vida.

P. Pero en el cáncer las cosas no van tan bien.

R. Es que es muy complicado el cáncer. Mi amigo Bert Vogelstein me lo dice.

P. ¿Conoce bien al médico español Pedro Cuatrecasas, descubridor de muchos medicamentos?

R. Sí, su padre era un naturalista muy famoso y él nació en Madrid pero se trasladaron a Colombia. Fue mi mentor cuando llegué al John Hopkins y allí escuché también a Severo Ochoa.

Fuente:

El País - España

1709: El año en que Europa se congeló

Martes, 14 de abril de 2009

Un interesante artículo encontrado en el blog, imprescindible, del Kanijo. Hace 300 años Europa vivió uno de sus inviernos más fríos, un drástico cambio climático, conozca más...




Gente de toda Europa se despertó el 6 de enero de 1709 encontrándose que la temperatura se había desplomado. Una congelación de tres semanas fue seguida por una breve fusión – y entonces el mercurio bajó de nuevo para mantenerse ahí. Desde Escandinavia en el norte a Italia en el sur, y desde Rusia en el este a la costa oeste de Francia, todo se convirtió en hielo. El mar de congeló. Lagos y ríos se helaron, y el suelo se congeló hasta una profundidad de un metro o más. El ganado murió de frío en sus establos, las crestas de los gallos se congelaron y cayeron, los árboles estallaron y los viajeros se helaban hasta la muerte en los caminos. Fue el invierno más frío en 500 años.

En Inglaterra se conoce al invierno de 1709 como la Gran Helada. En Francia entró en la leyenda como Le Grand Hiver, tres meses de frío letal que llevó a un año de hambruna y disturbios por la comida. En Escandinavia se congeló el Mar Báltico de tal forma que la gente podía andar sobre el hielo incluso en el mes de abril. En Suiza los lobosos hambrientos entraron en los pueblos. Los venecianos se deslizaron sobre el lago helado, mientras que fuera de la costa oeste de Italia marineros a bordo de barcos de guerra ingleses morían por el frío. “Creo que la Helada fue mayor (si no también más universal) que ninguna otra en la Memoria del Hombre”, escribió William Derham, uno de los observadores meteorológicos más meticulosos de Inglaterra. Estaba en lo cierto. Trescientos años más tarde sigue ostentando el récord del invierno más frío de Europa durante el último medio milenio.

Derham era el Rector de Upminster, a poco camino al noreste de Londres. Había estado comprobando su termómetro y barómetro tres veces al día desde 1697. De forma similar, cuidadosos observadores de dispersos por toda Europa hicieron lo mismo y sus registros coinciden notablemente. En la noche del 5 de enero, la temperatura bajó drásticamente y se mantuvo en caída. El 10 de enero, Derham registró -12 °C, la temperatura más baja jamás medida. En Francia, la temperatura bajó aún más. En París llegó a -15 °C el 14 de enero y se mantuvo así durante 11 días. Tras una breve recuperación a finales de mes el frío retornó con furia y se mantuvo hasta mediados de marzo.

Más tarde durante ese año, Derham escribió un detallada crónica de la congelación y destrucción causada para las Transacciones de la Sociedad Real. Los peces se congelaron en los ríos, las piezas de caza cayeron en los campos y murieron, y los pequeños pájaros perecieron por millones. La pérdida de hierbas tiernas y árboles frutales exóticos no fue una sorpresa, pero incluso los duros robles y frenos nativos sucumbieron. La pérdida del cereal de trigo fue una “calamidad general”. Los problemas de Inglaterra fueron nimios, no obstante, en comparación con los que se sufría al otro lado del Canal de la Mancha.

En Francia, la helada se extendió por todo el país hasta el Mediterráneo. Incluso el rey y su corte en el suntuoso Palacio de Versalles sufrieron para mantenerse calientes. El Duque de Orleans escribió a su tía en Alemania: “Estoy sentado con un rugiente fuego, tengo una pantalla por delante de la puerta, la cual está cerrada, de forma que pueda sentarme aquí con una piel de marta alrededor de mi cuello y mis pies en una bolsa de piel de oso, y aún así estoy tan aterido de frío que apenas puedo sostener el lápiz. Nunca en mi vida había visto un invierno como este”.

En los hogares más humildes, la gente se iba a la cama y despertaba para encontrar sus gorros de dormir congelados en el cabecero de la cama. El pan se helada de tan forma que se necesitaba un hacha para cortarlo. De acuerdo con un canon de Beaune en Borgoña, “los viajeros murieron en el campo, el ganado en los establos, los animales salvajes en los bosques; casi todos los pájaros murieron, el vino se congeló en los barriles y se encendían fogatas públicas para calentar a los pobres”. De todo el país llegaban informes de gente que se congelaba hasta morir. Y con los caminos y ríos bloqueados por la nieve y el hielo, era imposible transportar comida a las ciudades. París esperó tres meses hasta que recibió suministros frescos.

Lo peor estaba por llegar. En todos sitios, los árboles frutales, castaños y olivos murieron. El cultivo de trigo del invierno fue destruido. Cuando por fin llegó la primavera, el frío fue reemplazado por la aún peor escasez de alimentos. En París, muchos sobrevivieron sólo gracias a las autoridades, que temiendo una revuelta, forzaron a los ricos a proporcionar comedores de beneficencia. Sin grano para hacer pan, alguna gente del país hizo “harina” moliendo helechos, añadiendo ortigas y cardos. Para el verano, hubo informes de gente hambrienta en los campos “comiendo hierba como las ovejas”. Antes de final de año había muerto más de un millón de personas de frío o hambre.

El hecho de que tanta gente dejara constancia del frío sugieren que el invierno de 1708/1709 fue inusualmente duro, pero ¿cómo de extraordinario era esto?

En 2004, Jürg Luterbacher, climatólogo de la Universidad de Berna en Suiza, realizó una reconstrucción mes a mes del clima de Europa desde 1500, usando una combinación de medidas directas, indicadores representativos de la temperatura tales como anillos de los árboles y núcleos de hielo, y datos recopilados en documentos históricos (Science, vol 303, p 1499). El invierno de 1708-1709 fue el más frío. En gran parte de Europa la temperatura fue mucho más de 7º C menor que la media para la Europa del siglo XX.

Por qué hizo tanto frío es difícil de explicar. La Pequeña Edad del Hielo estaba en su clímax y Europa experimentaba momento turbulentos: la década de 1690 vio una cadena de veranos fríos y cosechas fallidas, mientras que el verano de 1707 fue tan cálido que la gente moría de golpes de calor. Globalmente, el clima fue más frío, con la emisión del Sol en su punto mínimo en milenios. Hubo algunas espectaculares erupciones volcánicas en 1707 y 1708, incluyendo la del Monte Fuji en Japón y el Santorini y el Vesubio en Europa. Esto podría haber enviado polvo a gran altura en la atmósfera, formando un velo sobre Europa. Tal velo de polvo normalmente llevaba a veranos más fríos y a veces a inviernos más cálidos, pero los climatólogos creen que durante esta persistente fase fría, el polvo podría haber hecho caer las temperaturas tanto de invierno como de verano.

Ninguna de estas cosas, no obstante, da cuenta de la extremidad de este invierno concreto. “Parece haber sucedido algo inusual”, dice Dennis Wheeler, climatólogo de la Universidad de Sunderland en el Reino Unido. Como parte del Proyecto Millenium de la Unión Europea, que trata de reconstruir el clima de Europa de los últimos 1000 años, Wheeler está extrayendo datos de los libros de bitácora de la Armada Real, que proporcionan observaciones diarias del viento y el clima. “Con datos diarios se puede crear una media mensual muy fiable pero también puede verse lo que sucedió de un día al siguiente”, dice Wheeler. Él y sus colegas han compilado una base de datos de observaciones diarias que se extienden hasta 1685 del área del Canal de la Mancha. “Esta es una zona climática clave. El clima refleja una condiciones más amplias en todo el Atlántico, que es en circunstancias normales donde se origina en gran parte el clima europeo”.

La causa más inmediata para los inviernos fríos en Europa es normalmente un viento gélido de Siberia. “Lo que se esperaría que tuviese grandes rachas de viento del este con un anticiclón bien desarrollado sobre Escandinavia aspirando aire frío de Siberia”, dice Wheeler. En lugar de esto, sus datos muestran una predominancia de vientos del sur y el oeste – los cuales normalmente traen aire caliente a Europa. “Sólo hubo vientos del norte y el este ocasionalmente y nunca durante más de unos pocos días”, dice Wheeler. Otro extraño hallazgo es que enero fue inusualmente tormentoso. Las tormentas invernales tienden a traer un clima más templado, aunque inestable, a Europa. “Esta combinación de frío, tormentas y vientos del oeste sugieren que el responsable de tal invierno fue otro mecanismo”.

Puede que no haya una explicación simple para la Gran Helada de 1709, pero los patrones climáticos inesperados revelados por los datos de Wheeler subraya por qué las reconstrucciones climáticas son tan importantes. “Tenemos que explicar la variación natural del clima a lo largo de los siglos pasados de tal forma que podamos aislar los factores que contribuyen al cambio climático. Pero antes podemos hacer lo necesario para señalar esos cambios en detalle”, dice Wheeler. “El clima no se comporta de forma consistente y los periodos más cálidos y fríos, secos y húmedos no siempre pueden explicarse mediante los mismos mecanismos”. En las dos décadas tras ese terrible invierno, el clima se calentó muy rápidamente. “Alguna gente apunta a eso y dicen que el calentamiento actual no es nuevo. Pero no son comparables. Los factores que causaron el calentamiento de entonces eran bastante distintos de los que funcionan ahora”.

Autor: Stephanie Pain
Fecha Original: 7 de febrero de 2009
Enlace Original

Fuente:

Ciencia Kanija

13 de abril de 2009

Encontraron la frontera del espacio

Domingo, 13 de abril de 2009

Los científicos finalmente han señalado la conocida como frontera del espacio — el límite entre la atmósfera de la Tierra y el espacio exterior.




Con datos procedentes de un nuevo instrumento desarrollado por científicos de la Universidad de Calgary, los científicos confirmaron que el espacio empieza a 118 kilómetros por encima de la superficie de la Tierra.

Aún quedan muchas cosas por definir, no obstante, dado que el límite está rodeado por un grupo de conceptos erróneos y definiciones conflictivas.

Para empezar, los astronautas sólo pueden decir que han estado en el espacio tras pasar la barrera de los 80 kilómetros.

Mientras que el límite reconocido por mucha gente de la industria espacial es la de los algo arbitrarios 100 kilómetros. El científico Theodore von Kármán hace mucho calculó que a esta altura la atmósfera es tan fina que es despreciable, y una nave convencional no puede seguir funcionando debido a que no puede ir lo bastante rápido para tener algún tipo de impulso aerodinámico. Este límite de 100 kilómetros es el aceptado por la Federación Aeronáutica Internacional (FAI), que fija los estándares aeronáuticos.

Los Estados Unidos, sin embargo, nunca han adoptado oficialmente un límite fijo debido a que complicaría el tema de los derechos de sobrevuelo de los satélites y otros cuerpos orbitales, de acuerdo con la NASA.

El control de misión de la NASA usa 122 kilómetros como la altura de re-entrada debido a que ahí es donde la lanzadera cambiar del manejo mediante impulsores a las maniobras con el aire de superficie, según afirma la NASA. Otros señalan que la señal de “Entrada al Espacio” debería marcarse en los 21 millones de kilómetros dado que ese es el límite donde deja de ser predominante la gravedad de la Tierra.

(Aunque los astronautas experimentan la gravedad cero en el espacio, esto no se debe a que o exista gravedad allí, se debe al equilibrio de fuerzas que actúan cuando están en órbita).

En el nuevo estudio, un instrumento conocido como Cámara de Iones Supra-Térmica detectó la frontera rastreando los relativamente sutiles vientos de la atmósfera de la Tierra y los flujos más violentos de partículas cargadas del espacio, que van a velocidades que pueden estar por encima de los 1000 kilómetros por hora.

La capacidad de recopilar datos en esa área es significativa debido a que es muy difícil hacer medidas en esta región, que es demasiado alta para los globos y demasiado baja para los satélites.

“Es sólo la segunda vez que se han realizado medidas directas de flujos de partículas cargadas en esta región, y la primera vez que se han incluido todos los ingredientes, tales como los vientos atmosféricos superiores”, dice el científico del proyecto David Knudsen de la Universidad de Calgary.

El instrumento fue transportado por el cohete JOULE-II el 19 de enero de 2007. Viajó a una altitud de 200 kilómetros por encima del nivel del mar y recopiló datos durante los cinco minutos que se movió a través de “la frontera del espacio”.

Los hallazgos, detallados en el ejemplar del 7 de abril de la revista Journal of Geophysical Research, podrían ayudar en el estudio del clima espacial y su impacto en la Tierra.

Los datos “nos permiten calcular el flujo de energía en la atmósfera de la Tierra que finalmente puede ayudarnos a comprender la interacción entre el espacio y nuestro entorno”, dijo Knudsen. “Esto podría significar una mayor comprensión del vínculo entre las manchas solares y el calentamiento y enfriamiento del clima de la Tierra así como su impacto sobre satélites, comunicaciones, navegación y sistemas de energía”.


Fuente:

Ciencia Kanija

7 de abril de 2009

Especial de Semana Santa: Religión: ¿La raíz de todo mal?


Martes 07 de abril de 2009

"Con o sin religión, la gente buena seguiría haciendo el bien y la gente mala seguiría haciendo el mal; pero para que la gente buena haga el mal hace falta la religión"


Con esta reflexión abre el científico Richard Dawkins, ante el Muro de las Lamentaciones y la Mezquita de la Roca de Jerusalén.

El documental ¿La raíz del mal?,dividido en dos capítulos, está basado en el último trabajo del etólogo y divulgador británico, The God Delusion. Al final del artículo encontrará un link para descargar este libro ¡en español!



Se trata de un contundente alegato contra todas las religiones, escrito desde la razón y la ciencia por este biólogo evolucionista que se declara ateo sin mayor problema. Valiente, honrado y riguroso, intelectualmente fascinante y políticamente muy incorrecto, Dawkins carga contra el adoctrinamiento religioso de los niños –en Pakistán o en América– y da un buen repaso alo que él llama "el virus de la fe":desde la Biblia al Corán, pasando por cualquiera de los Libros, sagrados revelados.


En Conocer Ciencia nos declaramos ateos, y, por principio, combatimos todas las posturas pseudocientíficas que enarbolan las distintas religiones.
En estas fechas, en vez de ver por enésima vez Ben hur o Espartaco, podemos disfrutar, junto a toda nuestra familia, de estos documentales:








DESCARGAS:

El Gen Egoista (demora un poco, paciencia) Un libro clásico en Ciencias.

El Espejismo de Dios (best seller mundial el 2006) ¡No se lo puede perder!

Hasta la próxima:

Leonardo Sánchez Coello
conocerciencia@yahoo.es

Mario Bunge: "El Liberalismo le ha permitido a las empresas hacer lo que quieran"

Martes 07 de abril de 2009

¿Quién es Mario Bunge?

Mario Augusto Bunge es un físico, filósofo de la ciencia y humanista argentino; destacado defensor del realismo científico y de la filosofía exacta. Es conocido por expresar públicamente su postura contraria a las pseudociencias, entre las que incluye al psicoanálisis, la homeopatía y la microeconomía neoclásica (u ortodoxa), además de sus contundentes críticas contra corrientes filosóficas como el existencialismo, la fenomenología, el posmodernismo, la hermenéutica y el feminismo filosófico.

Bunge nació en Buenos Aires el 21 de septiembre de 1919. Interesado en la filosofía de la física, Bunge comenzó sus estudios en la Universidad Nacional de La Plata, graduándose con un doctorado en ciencias físico-matemáticas en 1952. El tema de su tesis doctoral versó sobre Cinemática del electrón relativista.

Allí, y en la Universidad de Buenos Aires, fue profesor de física teórica y filosofía desde 1956 hasta 1963 cuando, insatisfecho con el clima político de su país, tomó la decisión de emigrar.

Por unos pocos años enseñó en universidades de México, EE. UU. y Alemania. Finalmente, en 1966 se instaló en Montreal (Canadá), donde enseña en la Universidad McGill desde entonces, ocupando la cátedra Frothingam de lógica y metafísica (es Frothingham Professor of Logic and Metaphysics).

Tal vez su obra más importante sean los ocho tomos de su Tratado de filosofía (Treatise on Basic Philosophy), pero se trata de un autor enormemente prolífico que, tras exponer sus posiciones generales en el Tratado, ha ido publicando en forma regular las aplicaciones de su filosofía a diversas ciencias, tanto naturales como sociales.

Mario Bunge estuvo en el Perú hace pocos días y brindó esta entrevista exclusiva a la agncia de noticias Andina. Cabe indicar que Andina es una agencia oficial, tal vez note usted el sesgo en las preguntas que formulan al filósofo:


Usted ha opinado de Mario Vargas Llosa que le gusta la manera de escribir pero no le convence.

- Yo soy gran admirador de Vargas Llosa el novelista. Pero soy gran crítico de Vargas Llosa el ensayista, porque creo que no conoce la realidad social del Perú.

Usted le criticaba su persistencia en el liberalismo.

- Pero acaba de hacer una crisis tremenda por la falta de controles. Le han permitido a las empresas hacer lo que quieran, incluso suicidarse.

¿Considera que el problema es asumir al liberalismo como verdad absoluta antes que como ideología?

- Sí, es verdad. Ya en los años 90 hizo crisis el Consenso de Washington. Eso ha ocasionado que algunos países elijan a gobiernos de izquierda o presunta izquierda, de centro.

¿La ideología impide llegar a la realidad?

- En efecto, porque son ideas preconcebidas. Algunos cuando intentan aproximarse a la realidad echan mano a recetas, es un simplismo puro. Nunca hacen casos de los datos o de las ciencias sociales. Salvo el caso del liberalismo que se aferra a una teoría económica que no tiene que ver con la realidad.

Es que la economía no es una ciencia exacta.

- No. Hablan de libremercado y nunca lo ha habido. Siempre fueron monopolios u oligopolios. Además, una cosa es la libertad del empresario y otra la del trabajador. No son iguales. En Estados Unidos sólo el 7 por ciento está afiliado en sindicatos, pero afines de la Segunda Guerra era el 50 por ciento. Las empresas no quieren gente sindicalizada. Quieren personas serviles, no quieren trabajadores con ideas propias, quieren máquinas.

¿Considera que es un reto del periodismo informar lo real y no filtrarlo con la ideología?

- Sí, así es. Pero el deber del periodista es primero averiguar la verdad, lo segundo es decirlo. Pero cuando hay intereses creados es muy difícil decirla.

¿El público puede llegar a conocer la realidad a través de los medios?

- Muy poco, porque el público no tiene acceso a las publicaciones especializadas. Por ejemplo, hace un año o dos un panel de expertos de todo el mundo evaluaron las políticas del Banco Mundial. Encontraron que los estudios de este ente eran muy buenos, muy objetivos, pero que las políticas del Banco Mundial no respondían a estos estudios sino a una ideología neoliberal. Pero esto no llega al gran público.

¿El liberalismo se ha vuelto casi una religión?

- Sí, exactamente. Son falsos dioses. Esta crisis es producto de esos falsos dioses.

Cambiando de tema, ¿de qué nace su aversión al psicoanálisis?

- Es que son puros mitos, puros cuentos. Nunca se ha visto un sicoanalista haciendo experimentos, ni a Freud. Las ciencias que se estudian hechos se hacen experimentos. La sicología hace experimentos hace siglo y medio. Los psicoanalistas no estudian ciencia, estudian fantasías.

¿Se puede hacer una analogía entre la crítica que tiene contra el psicoanálisis y el liberalismo económico?

- Sí, cómo no. Por ejemplo, el neoliberalismo repsa sobre el dogma de que todos los seres humanos son egoístas. Por doscientos se ha repetido la idea sin ponerla en prueba. Hace unos años se probó con un grupo de gente, y resultó que sólo la tercera parte responde a estas características.

Fuente:

Agencia Andina

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