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18 de enero de 2019

La "fiebre" del aceite de palma en Perú amenaza la Amazonía ancestral

Mientras los bosques de Perú se convierten en nuevos manantiales de aceite de palma, el más demandado en todo del mundo, los habitantes de la Amazonía viven amenazados por la creciente deforestación y especulación que propicia este lucrativo cultivo.


"Ya no tenemos acceso al territorio de uso ancestral, ha quedado arrasado por la explotación", explica en una entrevista con Efe Carlos Hoyos Soria, fundador de la Comunidad Nativa de Santa Clara de Uchunya (Ucayali), asentada en plena selva amazónica, la más grande del mundo.

Hoyos llegó a Washington esta semana, junto a otros miembros de su comunidad, para pedir ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que se reconozca el lugar en el que se ubica su pueblo y así quede protegido ante la expansión de los cultivos de palma aceitera.

Este negocio no ha dejado de crecer en Perú desde 2012, una vez que los suelos de Malasia e Indonesia dejaron de ser rentables para la demanda incesante.

En cosméticos, alimentos e incluso como combustible para vehículos, el aceite de palma está presente en casi todo, pero su aparición en el día a día de las comunidades indígenas de Perú ha sacudido a miles de personas que, por los intereses en sus tierras fértiles, pueden perder su casa e incluso la vida.

"No estamos en contra de la inversión, solo queremos que el Estado nos otorgue la titularidad del territorio ancestral de nuestra comunidad para estar a salvo de la especulación y del tráfico de terrenos", relata.

Según la versión de Hoyos, los traficantes de tierras, interesados en adquirir suelo fértil para venderlo a las compañías agrícolas, abrieron fuego mientras él vigilaba los alrededores de su casa, pero las amenazas han llegado a más: un vecino de su comunidad tuvo que huir después de que quemaran completamente su hogar.

"Vivimos de la caza y la pesca, la naturaleza nos da alimentos, medicinas y educa a nuestros niños", narra Hoyos, ataviado con vestimenta tradicional, mientras trata de transmitir en la capital estadounidense la filosofía con la que vive entre los árboles amazónicos.

Esta comunidad quiere resolver el problema de forma diplomática antes de que la sangre llegue al río, ya que, recuerda Hoyos, "cuatro hermanos de otro asentamiento fueron asesinados a tiros".
"Somos gente pacífica (...) no queremos llegar a ese punto", zanja.

Álvaro Másquez, un abogado del Instituto de Defensa Legal a cargo del Área de Pueblos Indígenas, acompaña a la comitiva en su viaje a Washington.

Durante una audiencia solicitó a la CIDH que visite la comunidad y que transmita al Estado peruano su petición, así como que solicite información sobre los procesos judiciales abiertos contra los responsables de agredir y amedrentar a indígenas, abogados y activistas.

Este letrado recuerda que varios jueces rechazaron sus denuncias hasta que el Tribunal Constitucional accedió a revisar el caso, que se resolverá el próximo año y ha abierto un espacio a la esperanza.

Una resolución favorable "podría solucionarlo, pero solo abre oportunidades administrativas", matiza Másquez.

Carlos Reaño, procurador del Estado Peruano, recordó a la CIDH que hay precedentes en el Tribunal Constitucional con resolución positiva, ya que el artículo 89 de la Carta Magna considera que las comunidades nativas pueden hacer uso del territorio.

"Hay cosas que se pueden mejorar", aceptó el representante del Estado, al tiempo que recordó que "la personalidad jurídica de la comunidad no se encontraba inscrita".

Pero el Estado parece no tener la única responsabilidad de la preocupación de estas familias.

Según Jamer López, representante de la Federación de Comunidades Nativas de Ucayali, el Gobierno regional otorgó tierras a especuladores, y algunos funcionarios se benefician de la actividad de las empresas.

López también criticó que las denuncias de abusos interpuestas en comisarías y entes locales abren investigaciones que "no llegan a conclusiones" y quedan a la espera.

Mientras aguardan a que el Constitucional se pronuncie y a que el Estado peruano termine de elaborar un Plan de Desarrollo Sostenible para la Palma Aceitera, además de esperar a que la CIDH elabore el informe que anunció esta semana, la vida de más de 1.300 comunidades, alerta López, seguirá alterada por el aceite más polémico pero más usado del mundo desarrollado.

Fuente: EFE  

27 de febrero de 2010

12 preguntas y respuestas sobre la palma aceitera

Sábado, 27 de febrero de 2010

12 preguntas y respuestas sobre la palma aceitera

Conozca qué es la palma africana y de qué manera impacta la expansión de la palma africana a poblaciones y medio ambiente en los países tropicales.

1. ¿Qué es la palma aceitera o palma africana?

Es un tipo de palma, cuyo nombre científico es Elaeis guineensis. Es un cultivo perenne y de tardío y largo rendimiento, cuya vida productiva puede durar más de 50 años. Comienza a producir frutos a partir de los dos años y medio de su siembra, y alcanza su mayor producción entre los 20 y 30 años (12 mts. de altura), luego de lo cual declinan y dejan de ser rentables, especialmente por la altura a la que se encuentran los frutos (hasta 40 mts!). Es una planta propia de la región tropical (selva húmeda tropical cálida), crece a altitudes por debajo de los 500 msnm. Su fruto es rojizo.

2. ¿Qué es el aceite de palma?

El aceite de palma se extrae de la pulpa del fruto de la palma aceitera mediante varias operaciones. Se produce en forma de monocultivo a gran escala y se exporta desde las zonas tropicales al mercado global (fundamentalmente la Unión Europea, China, India, EEUU). Es el segundo aceite vegetal más comercializado y consumido en el mundo (después del aceite de soja), en los sectores alimenticio, industrial y energético. Por eso, el aceite de palma es una materia prima estratégica en el sector de los agronegocios. Las ganancias son extraordinarias.

3. ¿Dónde se produce el aceite de palma?

La palma aceitera crece en climas tropicales. Países productores son: Indonesia, Malasia, Papua Nueva Guinea, Camerún, Uganda, Costa de Marfil, Camboya, Filipinas y Tailandia, así como Colombia, Ecuador, Perú, Brasil, Guatemala, México, Nicaragua y Costa Rica. En estos países, la palma aceitera se está expandiendo rápidamente sobre ecosistemas como las selvas tropicales, en forma de monocultivos industriales. Los monocultivos industriales ocupan todo amplias extensiones de territorio socavando así el derecho de los pueblos locales a producir sus propios alimentos de acuerdo a las condiciones de sus tierras y su cultura alimentaria tradicional. Esto tiene como consecuencia que mientras el aceite de palma y sus derivados se comercializan mayormente en los mercados internacionales, los países productores se ven obligados a importar alimentos. Por estos motivos, muchas organizaciones sociales, ambientales y de derechos humanos han respondido críticamente a la expansión indiscriminada de la palma aceitera.

4. ¿Cómo se expande la palma aceitera?

Además de los problemas ambientales que surgen del hecho de que las plantaciones de palma se expanden sobre los bosques tropicales, como destrucción del ecosistema y así de su biodiversidad.

En otro orden de cosas, las plantaciones se usan plaguicidas muy tóxicos (como el Paraquat o el Gramoxone), extremadamente perjudiciales para la salud humana y ambiental. Además, el cultivo de la palma es exótico en la mayoría de países que lo han implementado, lo que conlleva alto riesgo de plagas y enfermedades

Más allá de los problemas meramente ambientales, se reportan continuamente problemas sociales, conflictos laborales e incluso graves violaciones de derechos humanos que llegan hasta el asesinato.

5. ¿Qué tiene que ver la expansión de la palma con la deforestación?

La sustitución de los bosques por plantaciones industriales de árboles fomentada por las políticas gubernamentales de muchos países ha sido identificada oficialmente como una de las mayores causas de deforestación a nivel mundial (p.ej. en países como Malasia, Indonesia donde el nivel de deforestación ha aumentado dramáticamente en los últimos años, en paralelo a la expansión de la palma ).

Aunque muchos países y empresas argumentan que las plantaciones de palma se expanden sobre tierras degradadas o “marginales”, lo cierto es que la mayoría de tierras son utilizadas o aprovechadas por pobladores, y el concepto de tierras “marginales” es muy relativo. En muchos casos, la frontera agrícola es empujada por los monocultivos provocando la deforestación.

Por esas razones, en la práctica, monocultivos como el de la palma aceitera sustituyen bosques tropicales y otros ecosistemas, provocando una grave deforestación. Es sabido que la desaparición de los bosques afecta a la humanidad en su conjunto: la deforestación trae aparejada una gran pérdida de biodiversidad, cambio climático y agravamiento de las sequías, erosión de suelos. Además, las plantaciones de palma implican contaminación de los cursos de agua y la aparición de plagas y enfermedades por la ruptura del equilibrio ecológico y cambios en las cadenas alimentarias. Esto significa que la conservación del agua, de los suelos, de la flora y de la fauna se ven seriamente amenazados por las plantaciones de palma en aquellos países donde se están expandiendo.

6. Las plantaciones de palma ¿provocan o contienen el cambio climático?

La expansión de los monocultivos de palma aceitera se da a costa de la degradación, la quema de turberas y la deforestación, las cuales implican de por sí ingentes emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera. A estas se suman las emisiones por la pérdida de carbono del suelo, el uso de fertilizantes nitrogenados, las emisiones de la maquinaria agrícola y la pérdida de sumideros de CO2.

El aceite de palma se utiliza para la producción industrial de agrocombustibles. A pesar de que este tipo de combustibles se promocionan vomo más amigables con el medio ambiente, existen estudios que demuestran que incrementar la cantidad de agrocarburantes importando aceite de palma aumenta las emisiones de CO2 en vez de reducirlas.

7. ¿Quién y para qué utiliza el aceite de palma?

El aceite de palma se encuentra entre los ingredientes de muchísimos productos alimentarios que consumimos diariamente. Todos nosotros consumimos aceite de palma procedente de la deforestación de selvas tropicales. Este se vende a empresas multinacionales como Unilever, Nestlé y Procter & Gamble, y a otras grandes marcas de la alimentación, cosmética y agrocombustibles.

8. ¿Quién se beneficia de las plantaciones de palma?

Las plantaciones de palma aceitera son altamente rentables. Pero están altamente mecanizadas y el número de trabajadores contratados es muy pequeño en relación a la superficie de su extensión. Aún así, en plantaciones de palma en diversos países se han reportado conflictos laborales serios. Son las empresas productoras las se llevan los beneficios de su comercialización, por lo que no constituyen una auténtica opción de desarrollo local. Aunque en algunos lugares y de modo experimental existen proyectos con pequeños productores, ha habido casos en los que estos han resultado arruinados debido a las fluctuaciones del mercado.

Como contracara, según el Forum Permanente de Asuntos Indígenas de las Naciones Unidas, 60 millones de indígenas en el mundo corren riesgo de perder sus tierras y medios de subsistencia por la expansión de plantaciones para producir agroenergía. Muchas plantaciones de palma se están expandiendo sobre tierras reclamadas por comunidades indígenas cuyos gobiernos no reconocen derechos territoriales ancestrales o indígenas (por ejemplo en Indonesia). Esto significa que ni indígenas u otros pobladores locales, ni trabajadores, ni pequeños productores se benefician de la expansión de la palma, sino las empresas palmicultoras que son propiedad de las élites locales o de las grandes multinacionales, las cuales terminan controlando amplias extensiones de tierra, profundizando la explotación laboral, provocando más migración campo-ciudad, pobreza, conflictos sociales y violaciones de los Derechos Humanos.

9. ¿Cuál es la responsabilidad de los países del Norte en los impactos descritos de las plantaciones de palma aceitera?

Sin prestar debida atención a las denuncias de cientos de ONGs ambientales y sociales y grupos de la sociedad civil, científicos y portavoces de la diferentes organismos internacionales, que han hablado de los impactos de dimensiones incalculables, la Unión Europea fijó un porcentaje obligatorio del 10% de 'energía renovable para energía y transporte'. Este porcentaje impulsa una demanda masiva de materias primas para la producción de biocombustibles, ya que no existen en la actualidad otras fuentes renovables de energía suficientemente desarrolladas.

El aceite de palma es una de las materias primas que se utilizan para la producción de biocombustibles o agrocombustibles, lo que consiguientemente catapulta su necesidad y demanda. Debido a las críticas que han surgido, y para conseguir la aceptación política y social, la Unión Europea y otros organismos e instituciones proponen elaborar unos criterios formales de sostenibilidad para la producción de materias primas para agrocombustibles. Sin embargo, como ya hemos explicado, el cultivo de palma aceitera, como todos los monocultivos agroindustriales, NO ES ni puede ser NUNCA sostenible.

Lea el artículo completo en:

Stop Biocombustibles

El aceite de palma destruye los bosques de Indonesia


Sábado, 27 de febrero de 2010

El aceite de palma destruye los bosques de Indonesia

Indonesia: agrocombustible de palma aceitera – los pobres lo pagan con el aumento de precios del aceite comestible

Indonesia: la palma aceitera hace desaparecer los bosques


Una plantación de palma de aceite en Indonesia. | Fotos: AFP

Una plantación de palma de aceite en Indonesia. | Fotos: AFP

  • Indonesia es el principal productor mundial de palma aceitera
  • Millones de hectáreas de bosques son destruidas cada año para su cultivo
  • Su consumo es muy alto debido a su bajo precio, también en España
  • Se usa para fabricar biocombustibles, cosméticos y alimentos

El aceite de palma no tiene buena prensa. Cada año, millones de hectáreas de bosque y selva son destruidas para poder cultivar la palma aceitera, con terribles consecuencias para el medio ambiente. Además, se trata de un aceite poco saludable debido a su alto contenido en ácidos grasos saturados.

A pesar de su mala fama, la producción de esta planta es clave en la economía de varios países tropicales, que esta semana han defendido su cultivo durante el Foro Internacional de Medio Ambiente celebrado en Bali.

Indonesia es el principal productor mundial de palma aceitera y también el país con la mayor tasa de deforestación del planeta. En el ránking de naciones que más gases de efecto invernadero emiten, el país asiático ocupa el tercer lugar, por detrás de China y EEUU.

Por ello, mientras que en algunos países occidentales su cultivo se percibe como una de las causas que contribuyen al cambio climático, en Indonesia esta planta tropical se considera una "bendición de la naturaleza que da trabajo a tres millones de personas y contribuye a erradicar la pobreza", como afirmaba esta semana en Bali Gatot Irianto, uno de los responsables del Ministerio de Medio Ambiente de este país.

Gran consumo en Europa

Su mala fama contrasta con el alto consumo de aceite de palma en muchos países europeos, incluido España. Y es que, aunque usted no lo tenga en su despensa, probablemente consume muchos productos que sí lo contienen. El aceite de palma es muy utilizado para fabricar cosméticos (cremas, jabones, champú, pasta de dientes), en el sector de la alimentación (bollería industrial, chocolatinas, conservas, margarinas, etc.) y otros productos como velas, pintura, detergentes o crema de zapatos.

Asimismo, la gran demanda de este aceite para fabricar biocombustibles está agravando los problemas de deforestación en los países tropicales, donde las plantaciones de palma aceitera y acacia (para fabricar pasta de papel) están reemplazando a los bosques, como denuncian los ecologistas: "No estamos en contra del uso de aceite de palma, pues mucha gente lo consume. Lo que hay que garantizar es que la demanda de aceite de palma y de papel no genere destrucción y en Indonesia están talando bosques vírgenes para producirlos", afirma Miguel Ángel Soto, responsable de la campaña de bosques y clima de Greenpeace.

Lea el artículo completo en:

El Mundo Ciencia
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