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1 de mayo de 2019

‘Pequedragas’: la nueva modalidad usada por los mineros ilegales en la Amazonía

Escribe: Yvette Sierra Praeli / Mongabay Latam.


Viajar a las cuatro de la mañana por el río Napo hace que el movimiento en la embarcación se sienta como una amenaza. El motorista del ‘rápido’ que nos llevará desde Santa Clotilde hasta la comunidad nativa de San Fernando, en el distrito del Napo, región Loreto, pide a los pasajeros mantener la calma. “Los chalecos salvavidas están atrás”, advierte.

En la proa, uno de los tripulantes tiene como tarea alumbrar el río con una lámpara, el motorista sigue sin dudar el camino que marca la luz. Comienza a amanecer y de pronto, Betty Rubio, nuestra guía en esta travesía, señala una estructura precaria en el agua: “Ahí está una ‘peque-draga’ ”. Han pasado tres horas desde que dejamos Santa Clotilde y frente a nosotros aparecen dos embarcaciones tradicionales pequeñas hechas a base de madera, conocidas como ‘peque peques’, sobre las cuales se ha montado una plataforma y maquinaria para extraer ilegalmente oro del río Napo.

La embarcación avanza con dirección a la ‘peque-draga’. Desde el fondo de la lancha, un hombre se acerca con su equipaje en la mano. Mientras se prepara para bajar, los tres ocupantes de la ‘peque-draga’ continúan con sus actividades sin perturbarse, uno de ellos manipula incluso una manguera naranja hundida en el río. Nos acercamos más, casi hasta chocar, y el pasajero salta y aterriza en la plataforma.

Mientras retomamos la ruta, nuestra acompañante nos cuenta que esas estructuras rústicas, que surcan el Napo desde hace algunos años, pueden movilizarse a lo largo del cauce para extraer oro ilegal. Las comunidades indígenas asentadas en las orillas del río, las más afectadas por la contaminación de su principal fuente de agua, han denunciado su presencia ante las autoridades, pero el problema persiste.
Mongabay Latam navegó un sector del Napo por tres días y visitó algunas de las comunidades acorraladas por la minería ilegal.

El silencio se instala nuevamente en la lancha. Algunos pasajeros se acomodan para seguir durmiendo. La escena no llama su atención, están acostumbrados a esa dinámica. “Muchos de los que trabajan en minería ilegal se hospedan en Santa Clotilde”, comenta casi susurrando Betty Rubio, presidenta de la Federación de Comunidades Nativas del Medio Napo Curaray y Arabela (Feconamncua), quien está decidida a darle batalla a la minería ilegal.

“Hemos denunciado a los dragueros ante la Fiscalía. Nos preocupa porque cada vez aumentan más. Nosotros vivimos del río y del bosque, pero ahora, cuando salimos a pescar ya no encontramos nada, solo pescados flacos sin gusto y sin sabor”, reclama Betty.

Los ‘peque peque’, esas pequeñas canoas artesanales que navegan por las cuencas amazónicas, han sido adaptadas por los mineros ilegales para desarrollar una nueva y peligrosa modalidad que es capaz de cubrir espacios mucho más amplios y que les brinda mayor movilidad para escabullirse ante de la presencia de la Policía o de la Capitanía de Puerto de Iquitos.

Sobre esos dos pequeños botes, que lucen algo endebles, se construyen e instalan las máquinas que utilizan los mineros para succionar los bancos de arena y sedimentos del fondo del río en busca del preciado metal. Hay lugar para una draga y en el reducido espacio que queda se las arreglan para vivir. La ropa tendida, alimentos y combustible quedan expuestos sobre la plataforma. 

Si bien las primeras ‘peque-dragas’ aparecieron hace más de cinco años, esta modalidad ha crecido hoy en el Napo y está expandiéndose en el río Curaray y en el Mazán.

“No hay autorización de extracción de oro aluvial ni en el Napo ni en ningún otro río porque está prohibido, es ilegal”, indica el director regional de Energía y Minas de Loreto, Ruller Cárdenas, en una entrevista con Mongabay Latam.

Lea el artículo completo en: El Comercio (Perú)


19 de agosto de 2011

Iquitos se movilizó para defender los ríos amazónicos

Pobladores piden que se derogue ley que aprueba el trasvase de agua a la costa. Dicha norma no fue sometida a consulta ni a debate especializado. La cuestionada norma, que no cuenta con bases ténicas ni científicas, es uno de los últimos reglaos que nos dejo el gobierno del nefasto Alan García.

Y ¿para qué se quiere represar el agua de los ríos amazónicos? Hay dos respuestas, ambas se complementan: 1) para dar agua a la costa peruana y seguir propiciando el crecimiento económico de sus centro urbanos y 2) pero, sobre todo, as represas generarán hidroeléctricas, las cuales generarán electricidad que se irá ¡al Brasil!


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Al grito de “nadie nos toca el agua”, unas 20.000 personas marcharon de manera pacífica por las principales calles de Iquitos en contra de la Ley 29760, también conocida como Ley Corina.

La movilización, en la que participaron los diversos sindicatos de la ciudad, agrupaciones políticas, direcciones regionales, colegios públicos, representantes de etnias amazónicas, fue organizada por el gobierno regional. El reclamo era unánime, se pedía al Poder Legislativo que derogue la Ley 29760 pues no tiene sustento técnico ni científico, según indican los especialistas.

¿Qué dice la Ley Corina?

La Ley 29760, aprobada el 20 de julio del 2011, dicta lo siguiente: “Declárese de necesidad pública e interés nacional la ejecución del megaproyecto de trasvase de las aguas excedentes del río Marañón, y el represamiento y la derivación de los excedentes del río Huallaga hacia la cuenca del río Santa, con la finalidad de promover el desarrollo hidroenergético y agrícola del país”.

Este megaproyecto es el llamado Corina, y por lo que la ley escuetamente da a entender, involucraría a las regiones San Martín, Amazonas, Ucayali y Loreto. Consiste en represar las aguas de los ríos amazónicos para alimentar ocho hidroeléctricas, y trasvasarlas a la costa peruana para beneficio de la agricultura. Se calcula que en la próxima década el agua de deshielo que alimenta los ríos de la costa no saciará la demanda.

Sin embargo, el hecho de que la ley no especifique más detalles es la primera preocupación del colectivo científico de la región. “Aprobar con una ley un proyecto que aún no tiene base técnica ni científica es una amenaza. Además, la ley habla de aguas excedentes cuando la selva es un ecosistema en equilibrio. Aquí no falta ni sobra nada”, según explicó Luis Campos Baca, presidente del Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP).

La otra preocupación es la rapidez con la que la Ley 29760 fue aprobada –en los últimos días del gobierno anterior– sin ser sometida a debate anteriormente. “No fue puesta en consulta popular, y excluyó la opinión de las instituciones especializadas”.

Tenso clima

En Iquitos ya se han registrado manifestaciones esporádicas contra el proyecto Corina, pero ninguna como la de ayer, donde 20.000 personas exigieron al Congreso de la República que derogue la ley.

En una entrevista con El Comercio, el presidente regional de Loreto, Yván Vásquez Valera, resumió el malestar de Loreto y dejó en claro la postura de su gobierno. “Exigimos que el Congreso ponga en debate la ley. Si continúa en su posición, arderá Troya. Seguiremos movilizándonos“, aseveró.

Es casi lo mismo que opina Irene Pinedo Vásquez, una dirigente bora, cuando manifiesta que su comunidad “luchará hasta la muerte“. A su lado, Alfonso García Vera, dirigente huitoto, añade: “Ustedes no entienden, el agua es nuestra vida. Si nos hubieran preguntado, no hubiéramos aceptado esa ley”, grita.

Más datos

La Ley 29760 fue aprobada el 20 de julio, cuando presidía el Congreso César Zumaeta Flores. El mismo Congreso que permitió el ingreso de transgénicos al Perú.

El 3 de agosto el parlamentario por Loreto Víctor Isla, propuso derogar la Ley 29760.

Dicha propuesta espera el dictamen de la Comisión de Agricultura del Congreso. El nuevo Congreso, y el nuevo Presidente de la República, tienen la pelota en su cancha.

Fuente:

El Comercio (Perú)


2 de septiembre de 2010

Alarmante descenso del río Amazonas

Descenso histórico del caudal del Amazonas. Foto: Gabriela Vildósola

El nivel del río llegó a los 105 metros esta semana, 50 cm por debajo de la anterior baja, que se produjo en 2004.

"Esto es increíble. Nunca en mi vida había visto el malecón sin agua. Aquí sólo se ve un riachuelo. Es impresionante".

Este es el testimonio de Gabriela Vildósola, una vecina de la ciudad de Iquitos, hablando sobre el descenso histórico del río más caudaloso del planeta, el Amazonas.

Según informaron las autoridades de la ciudad, el nivel del río llegó a los 105 metros esta semana —50 cms por debajo de la anterior baja, que se produjo en 2004.

Datos de la Marina peruana indican que el nivel promedio en esta época del año es de 110 metros.

Hablando con la BBC desde su oficina al borde del río, Vildósola, que trabaja en el Instituto de Cultura, añadió que "todos estamos muy preocupados porque nosotros nos abastecemos sobre todo por el río", dijo.

Iquitos es la única ciudad del Perú a donde se llega solamente por río o por aire, y su abastecimiento de productos de primera necesidad se produce sobre todo por vía fluvial.

Suben los precios

Según se supo, las lanchas de abastecimiento están tomando el doble de días en su recorrido, en algunos casos más de 30 días, lo que explica el alza de los precios de alimentos y productos de primera necesidad.

El costo del gas —que usa la mayor parte de la población en la cocina— pasó en pocos días de 37 soles (US$13) a 75 soles (US$27).

El jefe del Servicio de Meteorología e Hidrología en la ciudad amazónica, Marco Paredes, señaló que la causa principal de este fenómeno "es que no está lloviendo en las cuencas de los ríos Ucayali, Huallaga y Marañón", que son los afluentes principales del Amazonas

Para José Álvarez, biólogo del Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP) en Iquitos, esto no solamente es consecuencia del cambio climático sino también "de la deforestación salvaje y la minería informal".

Voz de alarma

Gabriela Vildósola, vecina de Iquitos

"Esto es increíble. Nunca en mi vida había visto el malecón sin agua. Aquí sólo se ve un riachuelo. Es impresionante (Gabriela, vecina de Iquitos)

Según explicó, las lluvias que alimentan estos bosques se producen en un 50% por humedad que se evapora de los bosques amazónicos. "Si los bosques han sido deforestados, no sube humedad y en consecuencia, no llueve", comentó.

Para él ésta es la segunda señal de alarma que da el Amazonas. "La primera —explicó— se produjo con la sequía de 2004".

"Hay que detener la agresión a los bosques amazónicos", dijo.

El jefe de la oficina de Defensa Nacional de esa región, Robert Falcón, señaló que se están tomando medidas para proteger a la población. Una de ellas sería "establecer un puente aéreo que garantice el transporte de los artículos básicos".

Para Álvarez, las medidas tendrían que ir más allá. "Si no se detiene la deforestación no se qué va a pasar con el Amazonas. Podemos empezar a ver los primeros refugiados climáticos de esta región, porque la gente no puede vivir sin agua", recalcó.

El río Amazonas, con sus 225.000 m3/seg, es el río más caudaloso del planeta. Pero también el más largo, con 7.000 km de longitud que van desde su nacimiento en los Andes peruanos hasta su desembocadura en el Atlántico.

Fuente:

BBC Ciencia

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