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16 de diciembre de 2019

Perú: Crean platos biodegradables a base de hojas de plátano

El producto orgánico puede descomponerse en un máximo de 60 días a diferencia del tecnopor que demora 500 años. Asimismo, tiene varios beneficios. 


Un grupo de jóvenes peruanos ha creado platos biodegradables a base de hojas del plátano para así reducir la contaminación ambiental ocasionada por el uso excesivo del plástico.

Estos platos que también fueron elaborados con celulosas de papel y cartón, son desechables (de un solo uso), resistentes a diversas temperaturas, líquidos y a cualquier tipo de alimentos.

El líder del proyecto denominado ‘Bio Plant’, Josué Soto, aseguró que este innovador producto puede llegar a degradarse de forma natural hasta en un máximo de 60 días, a diferencia de los recipientes como el tecnopor, los cuales se descompone en un tiempo mayor a 500 años, ocasionando graves problemas para la flora y fauna de los océanos.

Además, comentó que trabajan directamente con pequeños productores de nuestra Amazonía, a quienes les brindan un precio justo y capacitación técnica para aprovechar las mermas del cultivo de plátano.

Desean expandir su negocio

Asimismo, este proyecto que cuenta con el cofinanciamiento del Programa Innóvate Perú, ‘Bio Plant’ logró diseñar y fabricar máquinas especializadas para la producción de estos platos biodegradables, entre ellas una prensadora, una embarradora y una troqueladora, con las que podrán llegar a elaborar mensualmente 50 mil platos.

A la fecha, ‘Bio Plant’ ha logrado introducir el uso de su novedoso producto en fiestas costumbristas y patronales de diversas regiones del país, alcanzando ventas por más de 9 mil soles. Los creadores de este innovador proyecto planean ingresar a restaurantes naturales y bodegas ecológicas.

“El precio de venta aproximado de nuestros platos es de 100 a 120 soles el ciento, dependiendo del grosor de la hoja, pero con el tiempo se podrá ser más accesible a todo el público consumidor”, indicó.

16 de diciembre de 2015

Crean la primera rosa biónica

Investigadores suecos insertan cables y transistores en los tallos y hojas de la flor.
Su objetivo es conseguir plantas electrónicas generadoras de energía.



La imagen muestra la rosa convertida en un completo circuito electrónico. / Eliot F. Gomez/U. Linköping
Investigadores suecos han inaugurado la era de las plantas electrónicas. Lograron insertar cables en los tallos y hojas de una rosa y que funcionara como un completo circuito integrado, con sus transistores, interruptores o puertas lógicas. Es solo el principio, pero ellos creen que se podría convertir a las plantas en una especie de centrales eléctricas o gasolineras sin tener que arrancarlas del suelo.

A diferencia de los animales, las plantas no tienen corazón, pulmones u otros órganos complejos. Pero eso no las hace organismos simples. Sin corazón, su sistema vascular se las ha ingeniado para transportar los azúcares generados en las hojas con la fotosíntesis hasta las raíces por un complejo sistema llamado floema. Igual de complejo es el xilema, una especie de tubos que hacen el camino inverso, llevando el agua y los nutrientes tomados de la tierra al resto de la planta.

El transporte del agua por este tejido vegetal se apoya en el mismo doble proceso de tensión y cohesión que se observa al mojar una servilleta de papel. Aunque esté en posición vertical, si hay suficiente agua, esta subirá hasta arriba. Igual de ingeniosa es la circulación de diversas moléculas básicas para las plantas y que se mueven por su diferencial eléctrico en forma de iones.

Investigadores del Laboratorio de Electrónica Orgánica de la Universidad de Linköping (Suecia) han aprovechado estos mecanismos para casi inventar un nuevo campo científico. Tan nuevo que no está claro como llamarlo, si electrónica vegetal, electrónica orgánica, bioelectrónica... Son conceptos que ya se usan para campos similares, como la obtención de materiales orgánicos con propiedades electrónicas, pero en los que no se investiga como convertir las flores en circuitos electrónicos.
Los investigadores inocularon un material conductor en el sistema vascular de la rosa.
Estos científicos compraron unas cuantas rosas en una floristería y realizaron dos experimentos sucesivos. Primero quisieron cablear el tallo de una de las flores. Para ello, lo sumergieron en una solución acuosa de un polímero llamado PEDOT. Este material plástico, usado ya por la industria en pantallas táctiles, LEDs o libros electrónicos, es un gran conductor eléctrico. Tiene la particularidad de que, como si fuera gelatina, se disuelve bien en el agua para después solidificarse lo que lo hacía el candidato ideal para colarse por el xilema de la rosa.

Tras 48 horas, los científicos metidos a jardineros cortaron el tallo a lo largo, retirando la cutícula exterior, la epidermis y el floema hasta ver aparecer todo un cableado a lo largo del xilema. Algunos cables llegaron, de extremo a extremo, hasta los 10 centímetros. Los investigadores comprobaron que tanto su conductividad como resistencia eran óptimos.

"La rosa por sí misma tiene una muy baja conductividad. Con la que le añadimos introduciendo el polímero, logramos 0,13 S/cm [siemens por centímetro, unidad de medida de la conductividad], lo que es suficiente para crear un circuito dentro de la rosa", dice el profesor Magnus Berggren y principal autor de la investigación, publicada en Science Advances.

Pero no se quedaron en cablear la rosa. Jugando con los distintos cables y conectándolos a una resistencia exterior pudieron crear un completo circuito integrado. Manipulando el voltaje entre 0 y 0,5 voltios, ya podían tener los rudimentos de un sistema digital basado en el paso/corte de corriente o lo que es lo mismo, ceros (0 voltios) y unos (0,5 voltios).

El segundo experimento lo hicieron con las hojas...

Lea el artículo completo en:

El País

13 de agosto de 2014

Estudiante crea la primer hoja bioartificial que convierte luz y agua en oxígeno

Podría emplearse en naves espaciales y como filtro en sistemas de ventilación.


¿Alguno de ustedes recuerda Misión a Marte? Una de las películas espaciales más memorables de todos los tiempos, en la que un equipo de astronautas acudían al rescate de otro equipo al planeta rojo, aunque sólo uno logró sobrevivir en un invernadero bajo una tienda de campaña.

Este es su propósito, hojas capaces de subsistir a la gravedad cero y a los viajes interestelares, que aún se están cocinando.

Julian Melchiorri, estudiante de postgrado del Colegio Real del Arte, logró que una hoja hecha a partir de proteína de seda pudiese realizar la fotosíntesis, tal como las plantas lo hacen de manera natural. Para ello, extrajo cloroplastos de células vegetales que posteriormente colocó dentro de la proteína, la cual posee una increíble capacidad para la estabilización de moléculas. Melchiorri se mostró muy positivo sobre su trabajo:
La NASA está investigando diferentes maneras de producir oxígeno para viajes espaciales de larga distancia. [...] Este material podría permitirnos explorar el espacio más allá de lo que podemos ahora.

Las hojas utilizan una mínima cantidad de agua y poca luz para realizar la fotosíntesis, según Melchiorri, que hasta elaboró mini lámparas para interiores elaboradas con sus hojas. Una de sus visiones implica el uso de su creación como filtro en el sistema de ventilación de grandes edificios, aportando una mayor calidad de oxígeno, un recurso para las fábricas que al mismo tiempo desperdician agua y contaminan el ambiente.

 Habrá escépticos y críticos de su desarrollo por el uso del recurso vital, como lo es el agua, aunque esto nos permitirá colonizar otros planetas en un futuro muy lejano, sin duda es una excelente manera de reemplazar los tanques de oxígeno. Quizás muy pronto podríamos utilizar un método para la extracción de agua de las heces o crear nuestra versión de la misma, para poder sostener inventos de gran impacto, como este.

Fuente:

Fayer Wayer

19 de enero de 2013

La planta estresada

Monstera deliciosa

Los agujeros que caracterizan a la planta le permiten capturar luz solar con mayor regularidad.

Las hojas perforadas de la planta Monstera deliciosa –conocida comúnmente como cerimán- le ayudan a liberar el estrés. 

Es la conclusión a la que llegó el científico Christopher Muir, de la Universidad de Indiana, en Bloomington, EE.UU.
Los agujeros que caracterizan a la planta le permiten capturar luz solar con mayor regularidad, sugiere la investigación.

El estudio explica cómo estas plantas pueden sobrevivir en bosques sombríos.

Comúnmente cultivada como planta de interior, la Monstera deliciosa se puede encontrar en zonas silvestres desde el sur de México hasta Colombia. 

Existen muchas teorías que explican el uso de las hojas perforadas de la planta, poco usuales en el mundo vegetal.

Una de ellas sugiere que los agujeros protegen a las plantas de los huracanes, dejando que el viento pase a través de ellos.

Otra teoría propone que las perforaciones ayudan a regular la temperatura de la planta, a la vez que permiten que el agua circule a través de la planta hasta sus raíces.

Incluso se ha sugerido que los agujeros ayudan a la planta a camuflarse de seres herbívoros.
Pero ninguna de estas ideas ha sido comprobada científicamente.

Ahora, la investigación de Muir, publicada en la revista The American Naturalist, concluye que los agujeros pueden explicarse como una forma de adaptación de las plantas a las selvas, su hábitat natural.

Comparación de hojas

"La planta puede encontrarse en zonas silvestres desde el sur de México hasta Colombia"
La Monstera deliciosa se desarrolla en el sotobosque (el área del bosque que crece más cerca del suelo, por debajo del manto vegetal) de la selva tropical, en donde la sombra predomina sobre la luz solar. 

Su subsistencia se basa en la posibilidad de capturar los poco predecibles rayos del Sol, con el fin de realizar la fotosíntesis para obtener energía.

Muir se preguntó si la escasa luz solar que logran alcanzar el suelo podría explicar la forma que tienen algunas plantas poco comunes.

Para hacerlo utilizó modelos matemáticos para comparar las hojas perforadas con las que carecen de agujeros.

Descubrió que ambas formas pueden beneficiarse de igual manera de la misma cantidad de luz solar.

Aunque las hojas con agujeros pierden un poco de luz, porque se filtra a través de las perforaciones, las hojas sólidas que tienen la misma superficie ocupan menos espacio, por lo que su acceso a la luz solar es más restringido.

Los modelos de Muir revelaron que una hoja de la misma superficie llena de agujeros podría capturar luz con mayor regularidad que una que carece de ellos -ambas teniendo la misma superficie– porque ocupa más espacio.

El científico afirma que esta regularidad hace que la forma de la hoja alterada sea más fiable, haciendo que la planta se estrese menos y aumente sus probabilidades de supervivencia.

Rareza

Plantas

La Monstera deliciosa crece en el sotobosque de la selva tropical, donde la presencia del Sol es remota.

Pero las Monstera deliciosa jóvenes no necesitan de los agujeros para subsistir, asegura Muir. 

La planta crece de manera diferente en las distintas etapas de su ciclo de vida, un atributo relativamente raro en la vegetación.

Es una epífita, o planta aérea, y cuenta con raíces aéreas que la mantienen atada los árboles, lo que le permite escalar.

En su juventud, la planta produce hojas pequeñas que crecen cerca del tronco del árbol que la acoge.

Las plantas jóvenes están más cerca del suelo del bosque, donde la posibilidad de que capturen rayos solares es más remota.

La poca cantidad de luz hace que los agujeros no le aporten ningún tipo de beneficio a la planta, aclara Muir.

Sólo cuando la planta madura alcanza una mayor altura, logrando llegar a partes del sotobosque con mayor acceso a la luz.

Después las hojas se vuelven más grandes, desarrollan agujeros y se alejan del tronco del árbol, donde tienen más posibilidades de capturar la luz solar que necesitan para sobrevivir.

"Las plantas parasitan al tronco y a las ramas del árbol que las acoge para subir más alto y conseguir más luz solar", explica Muir.

Los modelos matemáticos del investigador sugieren que los agujeros de las hojas tienen un mayor uso en plantas que crecen en zonas con sombra, donde los rayos de Sol son escasos.

Muir sugiere que los biólogos pongan a prueba la teoría, sembrando plantas en distintas condiciones de luz dentro de un laboratorio, simulando el sotobosque de las selvas.
 
Fuente:
 
BBC Ciencia

5 de julio de 2012

Hacerse más estrecho para intentar sobrevivir

Dodonaea viscosa

Espécimen de Dodonaea viscosa conservado en un herbario.

Hacerse más estrechas, más pequeñas, para sobrevivir. Ese parece el camino que tomaron las hojas de algunas plantas para adaptarse al cambio climático.

Así lo sugiere un equipo de investigadores australianos que estudió hojas de especímenes silvestres y de colecciones de herbarios que se remontan a más de 120 años. 

Los análisis muestran que el ancho de las hojas disminuyó unos 2 milímetros.
Los hallazgos del estudio –el primero de este tipo- fueron publicados en la revista BiologyLetters de la Royal Society británica.

El autor principal, Greg Guerin, de la Universidad de Adelaida, dijo que su equipo eligió como elemento del estudio las hojas de la Dodonaea viscosa (subespecie angustissima), un arbusto cuyas hojas parecen tener características diferentes en función del clima.

El secreto de los herbarios

"Antes de empezar a recopilar datos de campo actuales examinamos colecciones fascinantes de herbarios", señaló Guerin a la BBC.

Los científicos revisaron más de 250 especímenes de herbarios que fueron recogidas en una única región: Flinders Rangers, la mayor cordillera del sur de Australia.

"Las colecciones históricas de los herbarios facilitan el acceso inmediato a una amplia variedad de muestras procedentes de lugares y tiempos diversos", observó el profesor Guerin.

Para contrastar esos datos, el equipo reunió 274 muestras de las montañas y recogió especímenes en todos los niveles de altitud separados por 50 metros.

"Esto nos dio información sobre la variación entre las poblaciones locales y sobre la influencia de la altitud en la forma y el tamaño de las hojas", señaló Guerin.

El análisis reveló una disminución de 2 milímetros en la anchura de las hojas en los últimos 127 años en toda la región.

En esa zona, agregó el grupo, entre 1950 y 2005 hubo un aumento de 1,5 ºC en las temperaturas máximas medias en la región, pero los patrones de lluvia no variaron.

¿Un fenómeno local?

Muestras en un herbario

La labor de recopilación de los herbarios resulta clave para estudiar la evolución de las plantas.

"El siguiente paso es evaluar si se están dando procesos similares en otras especies y en otras regiones", apuntó Guerin.

El aseguró que no existen datos con los que comparar su estudio, ya que es el primero de este tipo.
"Elegimos como especie a estudiar una que parecía que sus hojas cambian de forma con la latitud. Y dado que confirmamos un cambio fuerte en el periodo estudiado, no sería de extrañar que esas mismas modificaciones estuvieran produciéndose en otros casos", agregó.

Guerin advierte que los cambios de forma en las hojas podrían acarrear consecuencias ecológicas.
"Sabemos que cualquier grado de calentamiento es ecológicamente significativo y genera un desequilibrio ecológico. Es una buena noticia que algunas especies australianas tengan la capacidad de adaptarse y sobrevivir al aumento de temperaturas", dijo.

Adaptarse o...

Sin embargo, indicó, no todas las especies están tan bien preparadas.
"Otras especies podrían depender más de la migración para su supervivencia", apuntó.

Y no todas las plantas pueden cambiar de hábitat fácilmente. De hecho, algunas, sobre todo ciertas especies endémicas, tienen una capacidad de movimiento muy limitada.

"Hay especies con capacidades de adaptación muy pequeñas por una combinación de baja diversidad genética y de aislamiento de las poblaciones. Y eso es un problema, porque es muy probable que con el cambio climático, en menos de un siglo, su hábitat actual será más pequeño".

Fuente:

BBC Ciencia


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30 de septiembre de 2011

La 'hoja artificial' que puede revolucionar la energía solar

La 'hoja' artificial creada en el MIT. | Sun Catalytix

La 'hoja' artificial creada en el MIT. | Sun Catalytix

La tecnología ha logrado imitar fielmente el proceso más prodigioso de la naturaleza, o eso parece... Seis meses después del anuncio que dio la vuelta al mundo, el químico Daniel Nocera, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), ha presentado a la comunidad científica la 'hoja artificial' que consigue reproducir la fotosíntesis.

La 'hoja', del tamaño de un naipe, está fabricada de silicio, níquel, cobalto y otros catalizadores. Depositada en cubo de agua, la 'hoja' reacciona químicamente ante la luz solar y produce burbujas separadas de oxígeno y de hidrógeno. Las dos corrientes pueden ser recolectadas y almacenadas en pilas de combustible, listas para proporcionar electricidad.

El último número de la revista 'Science' publica el estudio en el que se detalla todas las características del invento que aspira a revolucionar la tecnología solar.

"Se trata de un dispositivo muy ligero y fabricado con materiales muy abundantes y de bajo coste", explica Nocera. "Es totalmente portátil: no necesita cables, y no requiere más equipos que el necesario para capturar las burbujas... Dejas caer la 'hoja' en el agua, y empieza a separar el oxígeno del hidrógeno".Enlace

"El futuro será impulsado sin duda por la fotosíntesis", adelantó a ELMUNDO.es el profesor Nocera, en una entrevista concedida en su laboratorio del MIT. "Es sin duda la carrera en la que estamos muchos científicos. Encontrar la manera de reproducir ese proceso de una manera eficiente y barata es algo así como el santo grial de las energías renovables".

Pruebas en la India

Nocera, que comercialiazará el invento con su propia empresa, Sun Catalytix, cuenta además con un padrino de lujo: el multimillonario Ratan Tata, empeñado en probar el invento en miles de hogares en la India (aunque aún no hay una fecha en el horizonte).

"La idea es disponer de una fuente de barata de energía renovable para los países en desarrollo", afirma el químico del MIT. "Una 'hoja' mayor, de aproximadamente un metro cuadrado, bañada en agua, podría a abastecer a un hogar de tamaño medio en un país como India".

"Los costes de montaje y de operación serían sin duda mucho más reducidos de lo queEnlace hoy en días es posible con las placas fotovoltaicas", aventura Nocera. "Queremos asegurarnos primero de que la idea funciona en países en desarrollo, que donde tendremos el gran reto en los próximos años, para luego poder implantarlo en los países desarrollados, con unas necesidades energéticas mucho mayores".

Fuente:

El Mundo Ciencia

27 de septiembre de 2011

Las hojas, una molestia para los árboles en otoño

¿Por qué en otoño las hojas de los árboles cambian de color y se caen?

En otoño los árboles se deshacen de sus hojas porque les pueden ocasionar problemas en sus tejidos. Por eso dejan de suministrarles clorofila y dejan que caigan.

Ya estamos en otoño, los días son más cortos y más fríos. Algunos árboles de hoja caduca están dejando atrás el color verde y sus copas se están tiñendo de rojos, amarillos y naranjas.

Pronto muchos de los bosques caducifolios de la península lucirán como un atardecer y poco después, cuando llegue el invierno, las hojas se caerán y los troncos quedarán desnudos.

Las hojas de los árboles caducifolios se caen en invierno porque dejan de ser útiles.

Las hojas son fábricas de comida para el resto de la planta. Utilizan la energía del sol para transformar dióxido de carbono, agua y otros nutrientes del suelo en otras moléculas que necesitan para crecer y realizar sus funciones vitales. Es un proceso llamado fotosíntesis.

Este mecanismo funciona muy bien cuando las condiciones ambientales son suaves. Pero cuando hace frío las hojas son un engorro. No pueden cumplir su función por eso la planta se deshace de ellas.

Las hojas, un engorro en invierno

Con las heladas, por ejemplo, las hojas se estropean porque el agua que contienen se congela formando cristales que dañan sus tejidos. Por otra parte, con el suelo congelado, las raíces no pueden absorber agua ni nutrientes ya que solo pueden tomarlos si están disueltos.

Como consecuencia, la planta muere de sed al perder agua por las hojas (como parte del proceso de fotosíntesis) que no recupera por las raíces.

Los colores de las hojas se deben a los productos químicos de la planta

Para evitar esta muerte, cuando empieza el frío, la planta corta el suministro de savia a las hojas, retira la clorofila y otros compuestos útiles de las hojas y la guarda en otros tejidos para echar mano de ellos en primavera.

La clorofila es un compuesto químico crucial para aprovechar la energía solar y un pigmento que da el característico color verde a la hojas. A medida que la hoja pierde el clorofila aparece el color de otras sustancias que estaban enmascaradas por su color.

Cada planta tiene sus particularidades, por eso en unas predominan más unos compuestos químicos que otros. Por ejemplo, los tonos rojos y azulados se producen por la acumulación de antocianina, los tonos amarillos son producto de los carotenoides y los marrones de los taninos.

Fuente:
RTVE

1 de mayo de 2011

Elsya chlorotica:¿planta o animal?

Científicos Norteamericanos de la Universidad de Florida han descubierto esta extraordinaria criatura: una babosa marina en forma de hoja verde que es capaz de realizar la fotosíntesis al llegar a la edad adulta.

By Nicholas E. Curtis and Ray Martinez

¿Cómo puede hacerlo? Esta habilidad se debe a una simbiosis especial (endosimbiosis) que realiza con el alga Vaucheria litorea. Las babosas juveniles succionan el contenido celular de estas algas para alimentarse y adquieren la pigmentación verde por la incorporación de los cloroplastos intactos en las células que recubren el tubo digestivo, el cual está muy ramificado. Gracias a esto logran un gran camuflaje además de poder captar energía a través de la luz del sol. Es la asociación simbiótica de más larga duración: la babosa puede sostenerse durante el resto de su vida (unos nueves meses más) en ausencia de alimento.

Es un caso muy singular porque el simbionte es un orgánulo que se encuentra en contacto directo con el interior de las células del hospedador y es funcional durante varios meses, a pesar de la ausencia del núcleo de las algas. Es curioso ya que la mayoría de las proteínas que necesitan los cloroplastos para su funcionamiento son nucleares 1. Si las babosas sólo retienen los cloroplastos ¿Cómo pueden ser funcionales? Esto es debido a la transferencia horizontal de genes, que es un proceso por el cual se transfiere material genético de un organismo a otra célula que no es descendiente suya. Se piensa que se dio este proceso en algún momento de la evolución de estas babosas, hace mucho tiempo atrás. Mientras ingerían el contenido celular de las algas pasarían los genes desde el núcleo de V. litorea hasta la célula animal de la babosa. Gracias a esta transferencia, las babosas desde su nacimiento contienen en su genoma los genes necesarios para realizar la fotosíntesis porque se han integrado en la línea germinal y han pasado a los descendientes. Sin embargo los plastidios no se transmiten de padres a hijos, sino que cada generación debe adquirirlo en su desarrollo primario. Es por ello por lo que antes de pasar a la edad adulta las babosas juveniles deben incorporar los cloroplastos y, a partir de ese momento pueden subsistir únicamente con la energía que le proporciona la luz del Sol.

Una babosa de mar juvenil alimentándose por primera vez del alga. Aún es marrón por no tener incorporados los cloroplastos

Esta adaptación le da una gran ventaja ya que pueden beneficiarse de este tipo de alimentación cuando hay escasez de comida, además de obtener un gran camuflaje ya que por su aspecto podría confundirse con una hoja.





Tomado de:

Tornillos y Genes
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