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25 de enero de 2011

Fabrican ADN artificial que mantiene vivas a las células

Se trata de un nuevo paso de la biología sintética hacia la creación de vida artificial.


Michael Hecht en su laboratorio. Fuente: Universidad de Princeton.

Un equipo de científicos de la Universidad de Princeton, en Estados Unidos, ha conseguido crear un ADN sintético que, insertado en células de la bacteria Escherichia coli que carecían de ciertos genes necesarios para la supervivencia en entornos desfavorables, logro que dichas células sobrevivieran.

Aunque aún no se ha conseguido determinar el mecanismo que posibilitó esta supervivencia celular, los investigadores señalan que éste ha sido un gran paso para la biología sintética, que nos acerca a la creación de vida artificial.

El pasado mes de mayo, se hizo público un avance alcanzado por científicos del Instituto J. Craig Venter, de Estados Unidos, en el terreno de la biología sintética, una disciplina que consiste en la síntesis de biomoléculas o ingeniería de sistemas biológicos con funciones nuevas que no se encuentran en la naturaleza.

Lo que los investigadores norteamericanos consiguieron entonces fue que un genoma sintético, creado por ellos mismos mediante síntesis química, controlase las funciones de una célula bacteriana.

Secuencias rescatadoras

En concreto, los científicos sustituyeron el genoma de la bacteria Mycoplasma capricolum por otro sintético con la secuencia del de la especie Mycoplasma mycoides. Como consecuencia, la primera bacteria comenzó a auto-replicarse como la segunda.

Ahora, otro equipo de investigadores, en este caso de la Universidad de Princeton, en Estados Unidos, dirigidos por el profesor de química de dicha universidad Michael Hecht, ha dado un paso más en este terreno.

Estos investigadores han conseguido demostrar que secuencias de ADN diseñadas en laboratorio y distintas de cualquier otra secuencia encontrada en la naturaleza pueden “rescatar” a algunas células, al producir proteínas que sostienen la vida de la misma manera que las produce la naturaleza, publica la Universidad de Princeton en un comunicado.

Según explica Hecht, estas secuencias de ADN sustitutas no fueron aleatorias sino que se diseñaron intencionadamente para su inserción en células que habían perdido genes necesarios para la supervivencia celular, en entornos poco favorables.

Cuatro cepas supervivientes

Según se explica en la revista Scientificamerican, Hecht y sus colaboradores utilizaron para su estudio 27 cepas de una famosa bacteria que se encuentra generalmente en los intestinos humanos: la Escherichia coli.

Estas cepas carecían de genes responsables de su supervivencia en ciertas condiciones, incluidas las de alimentación limitada. Los investigadores introdujeron en las células de la Escherichia coli más de un millón de secuencias de ADN sintético, cada una de ellas para la codificación de una proteína.

Según Hecht, era de esperar que: “si le dábamos a las células una oportunidad de escoger uno de nuestros genes, y si ese gen les permitía sobrevivir bajo las condiciones establecidas, entonces esas células formarían una colonia en la que el resto de células vecinas (que no contaban con el ADN sintético) morirían”.

Efectivamente, después de varios días de incubación, cuatro cepas experimentales individuales habían formado colonias, mientras que las células de un grupo de control habían perecido.

Los científicos comprobaron posteriormente estos resultados, con el fin de asegurar que las células supervivientes habían sobrevivido gracias al gen incorporado, y que la supervivencia no era resultado de mutaciones de adaptación en los cromosomas originales.

Para ello, purificaron el ADN de las nuevas colonias e insertaron en él nuevas células con la misma ausencia genética original.

Nuevas herramientas para la vida

“Hicimos esto una y otra vez para asegurarnos de que el fenotipo (expresión del genotipo en un determinado ambiente, en este caso, “capacidad de supervivencia”) era producto del genotipo que nosotros habíamos colocado en las células”, afirma Hecht. Los resultados confirmaron que el gen sintético incorporado fue el causante de la supervivencia de las células.

Los científicos aún no han podido establecer el proceso por el cual las células sobrevivieron. Se cree que el mecanismo que mantuvo viva a las células podría ser completamente diferente a los mecanismos hasta ahora conocidos.

Hecht señala que experimentos destinados a elucidar dicho mecanismo están en camino y que resultarán “verdaderamente importantes”. Su descubrimiento podría servir para acercarnos más a la creación de vida artificial, constituida por sistemas vivos generados con elementos no derivados de la naturaleza, sino diseñados y sintetizados en laboratorio.

Otra de las cuestiones clave pendientes sobre el genoma artificial sería la siguiente: ¿Podríamos mantener la vida con herramientas completamente nuevas? La investigación de Hecht y sus colaboradores se centra ahora en tratar de responder a estas cuestiones.

Los científicos han detallado los resultados de la presente investigación en un artículo recientemente aparecido en la revista Plos One.

Fuente:

Estrategia y Negocios

27 de junio de 2010

"La evolución de la vida ya no es un fenómeno natural"


Domingo, 27 de junio de 2010

Personajes

Craig Venter: El biólogo de la primera célula sintética

"La evolución de la vida ya no es un fenómeno natural"

El biólogo Craig Venter, ayer en Valencia, junto al barco que usa para un proyecto sobre microbios del Mediterráneo.- JESÚS CÍSCAR

El competidor privado en la carrera del genoma humano cuenta desde Valencia su actual proyecto: catalogar la variedad microbiana del Mediterráneo. Apenas hace unas semanas, su bacteria de laboratorio marcó un hito tecnológico

Craig Venter, el competidor privado en la carrera del genoma humano que concluyó hace 10 años, ha vuelto a saltar a los titulares por otro hito tecnológico:
la construcción de la primera "célula sintética" , una bacteria con un genoma sintetizado en el tubo de ensayo de la primera a la última letra. Ayer (21 de junio de 2010) presentó en Valencia su nueva expedición para catalogar la variedad microbiana del Mediterráneo.

Pregunta. ¿Espera encontrar formas de vida adaptadas a la contaminación del Mediterráneo?

Respuesta. Desde luego que sí. Algunos microorganismos mueren por la contaminación, y otros se adaptan a ella, así ocurre en todas partes. Los microbios españoles pueden muy bien ser distintos de los microbios griegos. El Mediterráneo se distingue del resto de los mares en que ha sido explotado por la humanidad durante mucho más tiempo, y también en que sus aguas tardan mucho más en renovarse, por no ser un mar enteramente abierto.

P. Hace unos años le pregunté cuántos genes había en el planeta Tierra y...

R. ¿Y qué le respondí?

P. Que era una cuestión muy profunda.

R. Pues sigue siéndolo. Antes de estos estudios de secuenciación en masa se conocían alrededor de un millón de genes. Ahora conocemos 40 millones, pero el ritmo de descubrimiento no muestra signos de saturación: el número de genes distintos sigue creciendo linealmente con la cantidad de muestras analizadas, y por tanto seguimos sin saber cuántos genes puede haber en total en el planeta. En cada centímetro cúbico de mar hay un millón de bacterias y 10 millones de virus, y la variedad es enorme. La mayor parte de esta diversidad consiste en adaptaciones únicas al medio ambiente local: a la intensidad de la luz solar, la temperatura o la contaminación en el entorno local.

P. Uno de los bioéticos más respetados del mundo, Arthur Caplan, comparó su último trabajo [la célula sintética] con los avances de Copérnico y Galileo.

R. Bueno, ¿cómo podría yo discrepar de eso?

P. La pregunta de Schrödinger: ¿Qué es la vida? [así se titulaba un influyente libro que el físico Erwin Schrödinger publicó en los años cuarenta].

R. Estoy escribiendo una versión moderna del libro de Schrödinger, espero tenerla lista en un año.

P. ¿Qué sostiene?

R. Creo que la construcción de una célula sintética que acabamos de publicar muestra que la vida está basada en la información. Esa célula se deriva enteramente de un genoma sintético, fabricado en el laboratorio a partir de meros compuestos químicos, y por tanto demuestra inequívocamente que el fundamento de la vida es la información genética.

P. ¿Podría transmitir esa información a otro planeta para generar vida allí? ¿O haría falta un starter que la hiciera arrancar?

R. La información no basta por sí sola para arrancar: hacen falta otros componentes para que la lean. La cuestión que aborda nuestro experimento es muy distinta del origen de la vida, no tiene nada que ver con la evolución real, con la forma en que la vida surgió realmente en el planeta Tierra. Nuestro trabajo no afecta a esa cuestión. Si uno está diseñando un nuevo coche de carreras, realmente no le importa para nada quién fabricó el primer motor de explosión ni quién inventó la rueda. Simplemente, usas todo ese conocimiento previo y construyes a partir de él. No estamos tratando de recapitular la evolución biológica, sino de utilizarla como punto de partida para hacer nuevos organismos.

P. ¿Hay un texto, una secuencia de ADN, que define la frontera entre la vida y la materia inerte?

R. Hay muchos, y algunos pueden consistir en una sola letra. Por ejemplo, nuestro primer intento de construir la célula sintética no funcionó, y pudimos comprobar después que la razón fue un solo error, una sola letra que faltaba en una secuencia de un millón de bases. En este caso, esa sola letra supone la diferencia entre lo vivo y lo inerte.

P. ¿Cuán lejos estamos de escribir un genoma original, en lugar de copiar uno de una bacteria real?

R. En realidad nadie lo está intentando siquiera. Los genes de los organismos naturales son tan diversos que todos los proyectos tecnológicos actuales se basan en modificar o recombinar genes ya existentes. No sabemos escribir un nuevo gen a partir de cero. En cierto sentido, sí podemos ahora escribir genomas desde cero, genomas que no existen en la naturaleza, pero lo hacemos ensamblando genes naturales en nuevas combinaciones, o genes naturales modificados artificialmente.

P. ¿Se puede aumentar la eficacia de un proceso natural con esas modificaciones? ¿Es eso una forma de evolución artificial?

R. Sí, estamos tomando el relevo a la biología: la evolución ya no es un fenómeno natural. Mediante el diseño de nuevos genes y organismos, podemos adelantarnos a la evolución en miles de millones de años. El árbol de la vida tiene a partir de ahora unas ramas enteramente nuevas. Ramas sintéticas. Son perfectamente distinguibles de las ramas naturales por las marcas de agua que introducimos en sus genomas.

P. ¿Qué son esas marcas? ¿Es cierto que han escrito ustedes sus direcciones de correo electrónico?

R. Se trata de un código dentro de otro código dentro de otro código. Tienes que descifrar el primer código para empezar a entender el siguiente y, en efecto, en un paso determinado te puede aparecer el correo electrónico de un científico al que tendrás que escribir para seguir adelante. También hemos escrito los nombres de 50 científicos implicados en el proyecto, y algunas citas eruditas.

P. ¿Cuán lejos estamos de reconstruir un mamut, o un neandertal?

R. Creo que no estamos muy lejos de un objetivo previo, que es construir células eucariotas [el tipo de células de los que estamos hechos los animales y las plantas] con fines industriales.

P. Hemos publicado las críticas que le hizo el premio Nobel John Sulston...

R. ¡¿Por qué?! [risas]. Quiero decir, hay críticas inteligentes, pero las de John Sulston [contra los planes de Venter de patentar aspectos de la célula sintética] no tienen el menor sentido. Yo no estoy a favor de patentar seres vivos, ni genes naturales, pero si quieres desarrollar una bacteria que produzca biofuel a partir del CO2 atmosférico y la energía solar, necesitas proteger la tecnología con patentes que justifiquen las inversiones. Esto tiene muy poco de nuevo, realmente.

Fuente:

El País Ciencia

22 de mayo de 2010

La célula de Craig Venter: un logro, pero ¿un hito?


Sábado, 22 de mayo de 2010

Especial: "Células artificiales"

La célula de Craig Venter: un logro, pero ¿un hito?

El equipo científico de Craig Venter ha anunciado la creación de la primera célula con genóma sintético.

El primer ser vivo creado por ordenador

Vistas con un microscopio electrónico, las bacterias parecen normales. Son pequeñas y esféricas, con un diámetro que no llega a media micra, con membranas bien formadas, y se multiplican sin dificultad aparente. Pero estas bacterias fotografiadas en un laboratorio del Instituto J. Craig Venter de Rockville (EE. UU.) son lo nunca visto. El más difícil todavía. "Esta es la primera especie autorreplicante que hemos tenido en este planeta cuyo padre es un ordenador", declaró ayer el científico J. Craig Venter, director de la investigación, en una rueda de prensa telefónica. "Son las primeras células sintéticas que se han hecho". Un gran paso adelante en el largo camino hacia la creación de vida artificial. "Es un hito científico", destaca Luis Serrano, investigador del Centre de Regulació Genòmica (CRG), poco inclinado a utilizar superlativos, que no ha trabajado en el proyecto de Venter pero conoce los detalles del trabajo. "Por primera vez se ha sintetizado el cromosoma de una bacteria y se ha utilizado para reemplazar el cromosoma de otra bacteria. Son resultados muy importantes". (Tomado de La Vanguardia).

Pero no todos parecen compartir este optimismo ¡y razones no les faltan! Veamos:

Un logro, pero ¿un hito?

Por José Antonio López

A mediados de los años 70 la ya mítica reunión de Asilomar, en California quiso fijar las normas de investigación con organismos modificados genéticamente, bacterias en este caso, potencialmente peligrosos. Ya en aquella ocasión, grupos sociales que veían la inminente invasión terrestre de bacterias monstruosas mutantes salidas de las manos de investigadores sin escrúpulos consiguieron involucrar a un juez quien amenazó con la cárcel a quienes continuaran con el desarrollo de estos derroteros biotecnológicos. La investigación con organismos recombinantes pudo seguir aunque en condiciones de confinamiento que actualmente se utilizan para los organismos más peligrosos conocidos.

En la actualidad, casi 40 años después, y aparte de ver cómo algunos científicos -como por ejemplo Herb Boyer y Stanley Cohen- hicieron el agosto, esos "monstruos" invasores bacterianos sólo nos han proporcionado paz, armonía y...salud: bacterias capaces de fabricar insulina humana, factores de crecimiento, de coagulación o, por otro lado, enzimas nuevas capaces de comer casi cualquier cosa, como petróleo o chapapote.

Sin embargo, nuevamente gritos de "terror" ante recientes amenazas vuelven a sonar, casi sílaba tras sílaba idénticas a las de Asilomar, desde algunas organizaciones también denominadas ecologistas (digo lo de "también denominadas" puesto que, con todos los respetos, el que suscribe se considera, además de biotecnólogo, un ferviente amante de la naturaleza y su bienestar).

Ayer mismo el grupo de Craig Venter hizo públicos sus últimos logros en una de las mejores revistas científicas del mundo, Science.

Ya he manifestado en otras ocasiones que John Craig Venter, quien trabaja en un instituto ¡que lleva su nombre!, en Maryland, perdió parte de mi admiración desde que a comienzo del presente siglo disputó con un consorcio internacional su derecho prácticamente a "patentar nuestros genes" en aquella lucha por el denominado Proyecto Genoma Humano. Pero, ésta, es ya otra historia. (Como imagino que desea conocer la historia le dejo este enlace a Bioética en la Red)

Una 'novedad' de hace dos años

A lo largo de los últimos años, el equipo de Venter ha conseguido verdaderos logros en biotecnología y biología molecular: analizó el genoma mínimo que una bacteria necesitaba para vivir, creó un clon genómico de otra bacteria, del mismo género que el que aparece en el trabajo de ayer, a partir de su secuencia nucleotídica -Mycoplasma genitalium, aunque estuvieron a punto de llamarla M. laboratorium- y, hace un par de años, ya había conseguido anular la "esencia" de una bacteria mediante la introducción del genoma de otra distinta, algo conceptualmente idéntico a lo publicado en Science.

Ahora, con exactamente los mismos actores, Mycoplasma mycoides y Mycoplasma capricolum, el logro ha consistido en que lo que se ha transferido a la segunda especie indicada, ha sido el genoma sintetizado de novo, esto es, químicamente in vitro, de M. mycoides viendo, nuevamente, cómo se hacía con el control de capricolum, transformándola de una especie a otra. Un logro espectacular, no cabe la menor duda, pero... ¿hito?

Desde luego, nunca llueve a gusto de todos. En este sentido, desde California, el Premio Nobel David Baltimore comenta -como humildemente también opino yo- que lo que ha mejorado el equipo de Venter ha sido su extraordinaria capacidad para realizar experimentos millonarios difícilmente realizables en otros laboratorios. Su extraordinaria capacidad para manejar información genética gigantesca es, sin duda, única en el mundo. Ahora bien, como concepto, la creación sintética de un Ser (y no diré vivo), ya se había conseguido años atras.

Concretamente, como virólogo que realicé mi tesis doctoral -hace ya unas décadas- con el virus de la polio, me llamó enormemente la atención la "fabricación" desde su secuencia genética de los bancos de datos internacionales, de un clon infeccioso de dicho virus por el equipo de Eckard Wimmer.

Ese clon, al transfectarlo (introducirlo) a una célula susceptible, lograba infectarla y producir partículas nuevas completamente viables. Claro está, este logro consiguió inquietarme: con estos resultados, ¿qué ocurrirá cuando, como ocurre ahora con la viruela, dentro de unos años se declare erradicada la poliomielitis y se deje de vacunar a la población mundial? Pero esta es, también, otra historia...

Finalmente, volviendo a los resultados del equipo de Venter, la elaboración, en cualquier caso, de una bacteria con material genético sintetizado ad hoc en el laboratorio -hay que señalar aquí que, al contrario de las bacterias, los virus no son estrictamente seres vivos-, abre interesantes puertas.

Ya se están consiguiendo, mediante técnicas recombinantes, organismos capaces de tener un valor añadido -producir sustancias de interés humano, como la insulina comentada anteriormente; actuar en limpiezas de productos xenobióticos recalcitrantes o, incluso, producir nuevos alimentos.

No obstante, no es menos cierto que la nueva técnica de Craig, cuando bajen los costes de producción y se resuelvan todos los problemas técnicos, dará mucho juego. Con permiso, o no, de las voces "asilomares".

Fuente:

RTVE.es

Vea en nuestros archivos la noticia que está dando la vuelta la Mundo:

Células artificiales

Sintia está viva. ¡y reproduciéndose! ¿Panacea o caja de Pandora?


Sábado, 22 de mayo de 2010

Especial: "Células artificiales"

Sintia está viva. ¡y reproduciéndose! ¿Panacea o caja de Pandora?

Por el Grupo ETC


Por los serios impactos potenciales de la biología sintética sobre la biodiversidad pensamos que no debe haber liberación de vida artificial, células o genomas en el ambiente hasta que se hayan realizado evaluaciones científicas de manera transparente y abierta mediante procesos de participación que involucren a todas las Partes y a las comunidades locales e indígenas que son las potenciales afectadas por estas formas de vida sintética, que pueden tener consecuencias desconocidas sobre la biodiversidad, el ambiente y las formas de vida relacionadas al mantenimiento de la biodiversidad.

Mientras Craig Venter anuncia que logró hacer vida en su laboratorio, el Grupo ETC llama a una moratoria global sobre la biología sintética.

En un documento publicado hoy en la revista Science, el Instituto J. Craig Venter y Synthetic Genomics, Inc anunciaron la creación en laboratorio del primer organismo autoreplicante cuyo genoma completo fue construido desde cero por una máquina. (1) La construcción de este organismo sintético, que el Grupo ETC previó y apodó "Sintia" hace tres años, provocará acalorada controversia sobre la ética de construir vida artificial y las implicaciones del muy desconocido campo de la biología sintética.

¿Panacea? Según la publicación de hoy, Sintia podría significar una enorme ventaja para la producción de agrocombustibles de segunda generación, haciendo posible, en teoría, alimentar a la gente y a los coches simultáneamente. El artículo incluso sugiere que Sintia o la biología sintética, podrían ayudar a limpiar el ambiente, salvarnos del cambio climático, y trabajar en la crisis alimentaria. "Sintia no es una ventanilla única para resolver todas nuestras penurias sociales", protesta Pat Mooney, director del Grupo ETC, una organización internacional de la sociedad civil especializada en monitorear las tecnologías, con sede en Canadá. "Es más probable que surjan muchos nuevos tipos de problemas que los gobiernos y la sociedad no están preparados para enfrentar."

¿Caja de Pandora? "Éste es el momento paradigmático de la caja de Pandora. Como cuando se logró la separación del átomo o la clonación de la oveja Dolly. Tendremos que lidiar con la repercusiones inesperadas de este alarmante experimento", comenta Jim Thomas del Grupo ETC. "La biología sintética es un campo lucrativo de alto riesgo: busca construir organismos de partes de las que se conoce todavía muy poco.(2) Sabemos que las formas de vida creadas en laboratorio pueden escapar, convertirse en armas biológicas y que su utilización amenaza la biodiversidad natural existente.

Aún más preocupante, Craig Venter está entregando su poderosa tecnología a la industria más irresponsable y depredadora del ambiente: se asoció con las petroleras BP y Exxon para apurar la comercialización de formas de vida artificiales."(3)

La biología sintética se refiere a la construcción de nuevas formas de vida utilizando ADN sintético fabricados de compuestos químicos disponibles en el mercado -una forma de "ingeniería genética extrema". El equipo detrás del anuncio de hoy, encabezado por el controvertido científico y magnate Craig Venter, tiene por socios a una empresa privada, Synthetic Genomics Inc, con el respaldo financiero del gobierno de Estados Unidos y los gigantes de la energía BP y Exxon. Synthetic Genomics anunció recientemente una alianza de investigación e inversión por $600 millones de dólares además de la inversión que hiciera en 2007 BP por una cantidad no revelada. Venter, quien encabezó el sector privado del proyecto para secuenciar el genoma humano hace 10 años, ya solicitó patentes relacionadas con la tecnología de Sintia.(4)

Aunque hay promotores de alto perfil de la biología sintética que ocupan ahora puestos clave en la administración de Obama (5), sigue sin existir un monitoreo apropiado, nacional o internacional, de las nuevas tecnologías, de alto riesgo, que pueden tener vastas implicaciones para la humanidad y el mundo natural. En 2006, el Grupo ETC se unió a otras organizaciones para exigir una supervisión formal, abierta e incluyente sobre la biología sintética (6) y desde entonces han llamado a un alto global sobre la investigación y comercialización en ese campo, hasta que se concrete el desarrollo de las regulaciones globales. El Grupo ETC reitera ahora esa demanda en la reunión del organismo científico del Convenio sobre Diversidad Biológica de Naciones Unidas en Nairobi, al que asisten más de 100 gobiernos. (7)

¿Pandemonium? La falta de reglas globales que gobiernen el campo de la biología sintética también preocupa a muchos gobiernos que se ponen al día en el asunto durante los debates sobre biodiversidad en Nairobi. Mundita Lim de la delegación de Filipinas, expresó las preocupaciones de su país "por los serios impactos potenciales de la biología sintética sobre la biodiversidad. pensamos que no debe haber liberación de vida artificial, células o genomas en el ambiente hasta que se hayan realizado evaluaciones científicas de manera transparente y abierta mediante procesos de participación que involucren a todas las Partes y a las comunidades locales e indígenas que son las potenciales afectadas por estas formas de vida sintética, que pueden tener consecuencias desconocidas sobre la biodiversidad, el ambiente y las formas de vida relacionadas al mantenimiento de la biodiversidad." El anuncio de hoy renueva la urgencia de debatir sobre la biología sintética y presenta un ejemplo dramático de la necesidad de una supervisión pública rigurosa sobre las nuevas tecnologías antes de que se permita su liberación en el ambiente o su comercialización. www.ecoportal.net

El Grupo ETC ha monitoreado los desarrollos en biología sintética durante los últimos cinco años y ha sido pionero en el activismo en torno a ese tema. En 2006 nos unimos a docenas de otras organizaciones de la sociedad civil para protestar contra los planes de autorregulación de la biología sintética. En 2007 publicamos la primera introducción crítica al tema: "Ingeniería genética extrema" (disponible en http://www.etcgroup.org/es/node/603). También denunciamos los planes de J. Craig Venter y sus colegas para patentar su organismo sintético, que apodamos "Sintia". Un archivo completo de los documentos del Grupo ETC, informes y boletines de prensa sobre el tema se encuentra en http://www.etcgroup.org/es/los_problemas/biologia_sintetica y video, audio y recursos gráficos se encuentran en http://www.etcgroup.org/en/materials/video_audio_library Mientras Craig Venter anuncia que logró hacer vida en su laboratorio, el Grupo ETC llama a una moratoria global sobre la biología sintética.

Referencias:

1) Science 20 de mayo de 2010, "Creation of a Bacterial Cell Controlled by a Chemically Synthesized Genome," por D. Gibson; J.I. Glass; C. Lartigue; V.N. Noskov; R.-Y. Chuang; M.A. Algire; M.G. Montague; L. Ma; M.M. Moodie; C. Merryman; S. Vashee; R. Krishnakumar; N. Assad-Garcia; C. Andrews-Pfannkoch; E.A. Denisova; L. Young; Z.-Q. Qi; T.H. Segall-Shapiro; C.H. Calvey; P.P. Parmar; J.C. Venter at J. Craig Venter Institute in Rockville, MD; G.A. Benders; C.A. Hutchinson III; H.O. Smith; J.C. Venter en el J. Craig Venter Institute en San Diego, CA. El documento reconoce el "generoso financiamiento" de Synthetic Genomics Inc para este trabajo, indica que tres de los líderes del equipo científico tienen puestos ejecutivos en Synthetic Genomics Inc y que el J Craig Venter Institute mismo cuenta con acciones en Synthetic Genomics Inc.

2) Para un panorama gráfico de los inversionistas detrás de Synthetic Genomics, Inc, ver el cartel del Grupo ETC de 2007: "Los hombres y el dinero detrás de Synhtia" http://www.etcgroup.org/es/node/4802

3) Algunos detalles del trato entre Synthetic Genomics y BP pueden consultarse en http://www.syntheticgenomics.com/media/bpfaq.html y sobre su acuerdo con Exxon Mobil: http://nyti.ms/sf5A6

4) Boletín de prensa del Grupo ETC del 7 de junio de 2007: Adiós Dolly. ¡Hola Sintia! El Instituto J. Craig Venter busca patentar el primer ser vivo artificial creado en un laboratorio http://www.etcgroup.org/es/node/632

5) El secretario de energía de Estados Unidos, Steven Chu, fue apodado por la prensa "el secretario de la biología sintética" al ser asignado para el cargo el año pasado (ver http://bit.ly/9pMDp8), en congruencia con su cargo previo como jefe del Lawrence Berkeley National Lab, donde sancionó una inversión de $600 millones de dólares de BP para los laborartorios de biología sintética de la universidad. En la otra cara del negocio se encuentra el científico en jefe de BP, Steve Koonin, ahora subsecretario de ciencia del Departamento de Energía. Se sabe que Koonin fue punta de lanza en la inversión de BP en Synthetic Genomics Inc.
6) Carta abierta sobre biología sintética por grupos de la sociedad civil, mayo de 2006: http://www.etcgroup.org/en/node/7

7) El Grupo ETC actualmente tiene tres de sus miembros en Nairobi en la reunión del Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico, Técnico y Tecnológico del Convenio sobre Biodiversidad de Naciones Unidas (OSACTT 14). El tema de la biología sintética se encuentra en discusión bajo un ítem relacionado con los riesgos para la biodiversidad de la próxima generación de agrocombustibles

Fuente:

Eco Portal

Perfección genética: ¿Mito literario?


Sábado, 22 de mayo de 2010

Especial: "Células artificiales"

La perfección genética, un mito literario fecundo (¿y factible?)

Ethan Hawke protagoniza 'Gattaca' (1997), que recrea unos EE UU sometidos a la segregación genética.

De la novela 'Un mundo feliz' a las películas 'Blade Runner' y 'Gattaca', la ciencia ficción ha abordado los riesgos del diseño genético de los seres humanos. Y no olvidemos mucho medios han tildado la creación de células artificiales como "el Frankstein de Venter" (ver La Vanguardia , The Sun y Newsweek, por ejemplo).

Es un viejo sueño con el que la ficción ha fantaseado desde siempre: crear seres humanos perfectos. Y, por quimérico que pueda parecer, el camino hacia la alta ingeniería de organismos vivos ha quedado abierto, según los expertos, gracias al logro del científico estadounidense Craig Venter, que ha conseguido la primera célula artificial mediante la copia del genoma de bacterias. Podría ser el primer paso hacia el futuro control del genoma humano. Los científicos advierten de que es necesario plantear cuanto antes un amplio debate ético sobre el corte y confección de organismos. Porque podría contribuir a reducir la posibilidad de padecer cáncer o diabetes, pero también podría instaurar un nuevo tipo de diferencia social: la diferencia genómica. La ficción lleva debatiendo el asunto, con más o menos fortuna, desde hace años.

Quizá el autor que haya abordado con mayor ambición las posibilidades y riesgos de la ingeniería genética sea el británico Aldous Huxley con su novela Un mundo feliz (1932). En ella prefigura cómo los prodigios de la eugenesia consiguen crear una sociedad formada por individuos prácticamente perfectos. Conservan la salud y el vigor hasta los 60 años, edad a la que fallecen. El sexo se ha desvinculado de la reproducción y es únicamente recreativo. La especie se reproduce en el laboratorio. Las personas son diseñadas desde antes de nacer para integrar una estratificación social inamovible: en la cúspide, los ciudadanos Alfa, destinados a ser líderes políticos o consejeros delegados, apuestos e inteligentes; a continuación, el resto, y finalmente los obreros no cualificados, física y mentalmente tullidos. Todos resultan idóneos para su trabajo e incluso están preparados para estar contentos por ello. Es una sociedad de clases abominablemente perfecta.

De la genética inmaculada a la creación de vida

El espíritu de la obra de Huxley late en la película Gattaca (1997), de Andrew Niccol, que recrea unos Estados Unidos sometidos a la segregación genética. Los mejores especímenes son desarrollados en el laboratorio para desarrollar las mejores prestaciones humanamente posibles. Ante ellos, el protagonista (el actor Ethan Hawke), un individuo común, intenta suplantar la identidad de un ciudadano perfecto (Jude Law) para poder ser astronauta, profesión restringida a los genéticamente superiores. No le resulta fácil, porque cualquier resto corporal, un cabello o una pestaña, puede delatar su genoma deficiente.

En la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (1968), de Philip K. Dick, una raza de sofisticados androides experimentaban los problemas que conlleva la conciencia, y planteaban la pregunta de qué es ser humano. Al saltar a la gran pantalla, en Blade Runner (1982), del cineasta británico Ridley Scott, los androides de Dick pasaron a ser obreros y esclavas sexuales diseñados genéticamente pero conservaron las mismas inquietudes existenciales. La cinta iba más allá de los riesgos de la mejora de la especie humana y se adentraba directamente en las implicaciones de crear vida artificial, un anhelo aún científicamente lejano -según los expertos- aunque con larga tradición literaria y cinematográfica.

Ha sido un leit motiv de la ciencia-ficción desde la precursora novela Frankenstein (1818), de la británica Mary Shelley, a la película Inteligencia Artificial, del estadounidense Steven Spielberg, que recrea una sociedad futura poblada por mecha, robots de tecnología punta que facilitan la vida a los seres humanos en todos los sentidos. Entre estos ingenios mecánicos, un niño-robot se convierte en el último testimonio de la Humanidad en un futuro devastado en el que los seres humanos se han extinguido. Un panorama que afortunadamente parece muy remoto.

Fuente:

El Mundo Ciencia

21 de mayo de 2010

Bioética y Sociedad deben regular el riesgo científico


Viernes, 21 de mayo de 2010

Especial: "Celulas artificiales"

Bioética y Sociedad deben regular el riesgo científico

La noticia ya está dando la vuelta al mundo. Y lógicamente ya se estçan colgando de ella. Obama, ¡faltaba más!, anuncia, por ejemplo una investigación para analizar las consecuencias éticas del descubrimiento de las "células artificiales". Muy bien, pero en Conocer Ciencia creemos firmemente que mejor debe de analizar los aspectos éticos del desalojo de inmigrantes, de los bombardeos a países del Oriente (Irak, Afganistán y Pakistan), del derrame de petróle en el Golfo de México y del establecimiento de bases militares en suelo latinoamericano (Colombia, Brasil, Panamá) ¿no lo crees premio Nobel?

Craig Venter, cvientífico y hombre de negocios norteamericano. Ya ha trabajado con Exxon (petróleo) y en la actualidad lo hace con Novartis (farmaceúricos). Ver Publico.es


Expertos han reconocido hoy que el avance de Craig Venter, uno de los padres del genoma humano, podría conllevar riesgos en su aplicación, si bien han advertido de que es la sociedad y la bioética las que deben establecer los límites.

Genetistas estadounidenses, liderados por Craig Venter, anunciaron ayer que, por primera vez, han producido una célula controlada por ADN elaborado por el ser humano, un paso que acerca la ciencia a la creación de vida artificial.

Carlos Martínez, ex secretario de Estado de Investigación, ha señalado que el estudio de Venter supone un avance tecnológico extraordinario, si bien ha aclarado que no se crea vida artificial.

Para este científico, esto "puede tener en el futuro extraordinarias utilidades para luchar contra los grandes problemas" sociales, como la crisis alimentaria o la crisis energética.

Con el método de Venter, los científicos proyectan diseñar algas que puedan atrapar el dióxido de carbono y producir otro tipo de hidrocarbonos de utilidad en refinerías, entre otras utilidades.

Sobre si este avance puede o no tener un uso perverso, Martínez, en declaraciones a Efe, ha indicado: "nuestra sociedad es una sociedad de riesgos".

En este sentido, ha afirmado que "la mala utilización del conocimiento puede tener efectos negativos", pero, ha advertido, es la sociedad la que "ha de poner el marco, la regulación y las normas para la aplicación y generación de este conocimiento".

El propio Venter, ha abogado por nuevas regulaciones para evitar abusos de esa "poderosa tecnología.

Sobre la vida artificial, ha manifestado que esto no es ahora un objetivo fundamental de la comunidad científica, "preocupada por crear el conocimiento para dar respuesta a los grandes retos sociales".

Previsiblemente será un objetivo, ha continuado, si bien "mi generación no lo verá".

Martínez ha afirmado, además, que España ha dado un "salto importante" en biología sintética, si bien "no está a la cabeza del tren", aunque sí tiene buenos grupos dedicados a ello.

El ex secretario de Estado ha recalcado que para avanzar en este terreno se necesitan recursos privados y públicos.

Por su parte, el presidente de la Sociedad Internacional de Bioética (SIBI), Marcelo Palacios, ha valorado el trabajo de Venter porque desde el punto de vista técnico "abre campos y posibilidades enormes", aunque ha querido aclarar que no supone la creación de vida artificial.

"Quien conozca lo que es la maravillosa y complejísima fábrica que constituye una célula, verá que lo que se ha aportado es una parte de ese funcionamiento celular pero la célula es muchísimo más", ha aseverado Palacios.

Ha insistido en que "hay una diferencia abismal" entre haber incorporado al interior de una célula el material genético de otra muy similar, que es lo que ha conseguido Venter, a crear una célula viva de manera artificial.

Asimismo, Palacios ha estimado "necesario" que se aclare quién se va a beneficiar de esto, si los que lo pueden pagar o toda la población mundial, y si puede dar lugar a "actuaciones perversas" como la creación de armas químicas y bacteriológicas.

"En eso se tiene que adelantar la bioética", ha remachado este investigador.

En este sentido, Palacios se ha preguntado también cómo va a controlarse la producción de estas bacterias, y como va a protegerse a los ciudadanos, al medio ambiente y a la biodiversidad de la posible liberación no controlada de determinadas bacterias modificadas genéticamente.

Fuente:

ADN.es
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