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11 de abril de 2008

10 conquistas imposibles de la Ciencia.

¿Qué es verdaderamente imposible?

A continuación se exponen 10 paradigmas que se pensaba que eran imposibles científicamente. Algunos fueron desmentidos hace siglos, pero otros han comenzado a entrar en el reino de la posibilidad recientemente.



1. Analizar las estrellas

En 1842, el filósofo Auguste Comte dijo respecto de las estrellas: "Nunca podremos aprender su constitución interna, ni, en lo que respecta a algunas de ellos, cómo se absorbe el calor por su atmósfera."
Irónicamente, a principios de ese mismo siglo, William Hyde Wollaston y Joseph von Fraunhofer de forma independiente descubrieron que en el espectro del Sol figura un gran número de líneas oscuras, que luego, en 1859 estas han demostrado ser las líneas de absorción atómica. Cada elemento químico presente en el Sol podría ser identificados mediante el análisis de este patrón de líneas, lo que permite descubrir de lo que está compuesta una estrella.

2. Llegada de meteoritos desde el espacio

Durante todo el Renacimiento y el temprano desarrollo de la ciencia moderna, los astrónomos se negaron a aceptar la existencia de los meteoritos. La idea de que podían caer piedras desde el espacio se considera supersticiosa y herética.
No fue hasta 1794 que Ernst Chladni, un físico conocido principalmente por su trabajo en las vibraciones y acústica, publicó un libro en el que sostuvo que los meteoritos procedían del espacio exterior. El trabajo fue motivado por una "caída de piedras" en 1790 en Barbotan, Francia, presenciado por tres centenares de personas.

3. Más pesados que el aire

Gran número de científicos e ingenieros en el período previo a los hermanos Wright dijeron que "es imposible el vuelo con máquinas mas pesadas que el aire".
La realidad acabó siendo bien distinta.

4. Vuelo espacial

La idea de que un día podamos enviar cualquier objeto al espacio, por no hablar de poner hombres en órbita, durante mucho tiempo fue considerado como absurdo.
El escepticismo estaba bien fundado, ya que no se disponía de la tecnología adecuada.

5. Aprovechamiento de la energía nuclear

El 29 de diciembre de 1934, Albert Einstein fue citado en el Pittsburgh Post-Gazette, y dijo, "No hay la más mínima indicación de que [la energía nuclear] pueda obtenerse; ello significaría que el átomo tendría que ser destruido a voluntad."
En esta ocasión Albert Einstein fue el escéptico, sin embargo fue superado por los acontecimientos posteriores.

6. Superconductores cálidos

Se trata de un extraño caso: un fenómeno que puede ser observado y medido, pero no debería ser el problema. De acuerdo a los mejores teorías de la superconductividad, el fenómeno de la superconductividad no debe ser posible a temperaturas superiores a 30 Kelvin.
Los superconductores - materiales que conducen la electricidad sin resistencia - fueron descubiertos por primera vez en 1911. Para ver el efecto, un material que normalmente tiene que ser enfriado hasta llegar a unos pocos grados del cero absoluto.
Y, sin embargo, se ha descubierto que algunos superconductores trabajan perfectamente a 77 K.

7. Agujeros negros

Las personas que piensan de los agujeros negros como una idea futurista se sorprenderan al saber que el concepto básico fue inicialmente planteado en 1783, en una carta del geólogo John Michell.
Sin embargo, desde entonces y durante todo el siglo 19 la idea fue rechazada. Esto se debía a que los físicos pensaban acerca de la luz como una onda en el éter, que no tiene masa, y, por tanto, es inmune a la gravedad.
No fue hasta que Einstein publicó su teoría de la relatividad general en 1915 que este punto de vista tuvo que ser revisado en serio. Una de las principales predicciones de la teoría de Einstein es que los rayos de luz eran desviados por la gravedad. Quizás el debate no ha sido del todo resuelto, sin embargo.

8. La creación de campos de fuerza

Este clásico de la ciencia ficción pasó de la especulación salvaje a la realidad verificable en 1995 con la invención de la "pantalla de plasma".
Concebido por Ady Hershcovitch del Laboratorio Nacional de Brookhaven, la pantalla de plasma utiliza un campo magnético para cubrir una pequeña región del espacio con el plasma o gas ionizado.
La pantalla de plasma tiene la mayoría de las propiedades que se asocian con los campos de fuerza.

9. Invisibilidad

La invisibilidad es otro elemento básico de la ciencia-ficción.
No hay nada en las leyes de la física que permita decir que la invisibilidad es imposible.
En los últimos años se ha producido una serie de informes relativos a experimentos con mantos de invisibilidad. Estos dispositivos se basan en metamateriales para guiar la luz alrededor de los objetos. El primero de ellos sólo trabajaban en objetos microscópicos, y con microondas.
Se estimó que la modificación del diseño de la luz visible podría resultar muy difícil, pero, de hecho, se hizo un año más tarde - aunque sea sólo en dos dimensiones y en una escala de micrómetros. Los retos de ingeniería que participan en la construcción de un manto práctico de invisibilidad siguen siendo enormes.

10. Teletransporte

Esta es una palabra con una larga historia y más bien dudosa. Fue acuñado por el escritor paranormalist Charles Fort en su libro Lo! Y posteriormente fue incautada por legiones de escritores de ciencia ficción; más famosa como el "transportista" en Star Trek.
A pesar de su origen fantástico, los físicos han alcanzado una especie de teletransporte gracias a un extraño fenómeno llamado entrelazamiento cuántico. Las partículas se comportan de forma entrelazada si están vinculados entre sí no importa cuán amplia sea la distancia entre ellas. Si, por ejemplo, solo con que cambie el "spin" de uno de electrones atrapados, la vuelta de su gemelo cambiará también.
Más recientemente, la idea de una alternativa, llamada "teleportación clásica", se propuso para hacer desaparecer efectívamente un haz de átomos rubidium en un lugar y reaparecer en otra parte. Este método no se valdría de particulas entrelazadas, pero se transmite toda la información acerca de estos átomos a través de un cable de fibra óptica, de manera que puedan ser "reconstruido" en otro lugar.

Vía | NewScientistTech | Digg

Fuente:

Lógica Libre


Enlace original:

NewSciecetistTech

4 de noviembre de 2007

¡Salvemos el programa "Redes"!

Difundamos esta carta y unámonos a la cruzada en Internet para salvar el programa Redes. Ya la TVE habó de resstructurar e incluso de eliminar este boletín científico de su programación habitual.

From: Miguel Artime
Date: 01-nov-2007 16:07
Subject: Contra la desaparición del programa Redes
To: consultas.rne@rtve.es

Estimados señores gestores de la programación de TVE,

Les escribe uno más de sus jefes, puesto que como saben, su sueldo sale parcialmente de mis impuestos.

Antes de nada debo sincerarme; ya entendía que un programa de temática científica de la solera y calidad de Redes debiera emitirse en horarios donde hiciera poco daño, por ejemplo los domingos a la 1 de la mañana, pues de lo contrario (llegando a más gente en un horario decente) este país podría llegar a descubrir que ahí fuera hay algo más que fútbol, enfrentamientos políticos, famosos de vidas dudosamente glamurosas y series de ficción. Así pues entiendo perfectamente que ahora, ante semejante peligro, hayan decidido eliminarlo.

También entiendo que yo, y el resto de miles de españoles interesados en la ciencia, no somos rentables. De hecho somos un estorbo y una lacra económica puesto que los programas que nos gustan no rinden publicitariamente, razón por la que muchos hemos tenido que aprender inglés para poder ver los programas de la BBC, un magnífico canal de televisión público europeo. No sería justo no darles las gracias por preocuparse tanto por promover la cultura anglosajona entre sus conciudadanos.

Así mismo comprendo que los rizos del señor Punset no tienen la gracia de los de la Duquesa de Alba (asidua en “Corazón Corazón”), y que su deje catalán no es tan simpático como el gracejo andaluz del inteligente Jesulín de Ubrique (que se bajó los pantalones en uno de sus programas conducido por Mercedes Milá). Está claro que Redes toca temas marginales, y que provoca bostezos en un elevado porcentaje de los que se acercan a la caja tonta con el único fin de dejar de pensar y dormitar sobre el sofá. (¿Dónde quedó aquello de “la 2, televisión para la inmensa minoría”?)

Pero me estoy desviando… debo darles de nuevo las gracias por pensar en la salud laboral de los trabajadores de este país. Desde ahora, por fin llegaré el lunes por la mañana en buenas condiciones al trabajo tras una noche completa de sueño reparador… la verdad es que estaba harto de quedarme hasta tan tarde los domingos viendo a Punset, ¡me dejaba molido!

De todos modos, a pesar de su indudable acierto al retirar a Redes de la parrilla y como experimento, me gustaría que pensaran ustedes en ponerse en contacto con la Agencia Tributaria. ¿Para qué? Pues para que en los próximos formularios de la declaración de la renta aparezca una nueva casilla en la que se nos consulte si queremos que parte de nuestros impuestos vayan a parar a ONGs, a la Iglesia, o a TVE, la misma que televisa puntualmente la misa dominical mañanera, caiga quien caiga, en este laico país, o que televisa esa sangrienta costumbre llamada “fiesta nacional”. Yo por supuesto, les agradecería este nuevo acto de sensibilización y acercamiento al pueblo. Sería interesante ver el resultado.

Ya en serio… parecen ustedes de los pocos que ignoran que la ciencia y la tecnología son aspectos fundamentales de la cultura occidental. De hecho, es precisamente gracias a esa tecnología que ustedes ningunean, que no necesito pedir la nacionalidad británica o mudarme de país solo para ver buena televisión, y que tampoco necesito acercarme a un buzón de correos para hacerles llegar mi opinión al respecto de su nefasta política de programación.

Me despido enviando mi más sincero agradecimiento al Sr. Punset por tantos años de calidad televisiva. Afortunadamente podré seguir leyendo su blog.

Saludos cordiales,

Miguel A. Artime Menéndez
Avilés - Asturias


Fuente:

Maikelnai´s Blog

16 de abril de 2007

La pregunta del millón de neuronas



Navegando en la web encontré esta pagina española donde nos encpontramos con una propuesta singular llevada a cabo a fines del 2006. Un concurso que consiste en que cada clase participante planteara una pregunta sobre algún aspecto del cerebro, del sistema nervioso o de las disciplinas dedicadas a su estudio. Preguntas que posteriormente serían contestadas por un grupo de investigadores expertos en Neurociencia. Por lo tanto no era, relativamente, muy importantes las respuestas sino las preguntas en si mismas.

El concurso, organizado popr la FECITY estaba abierto a la participación de cualquier centro educativo de educación primaria, educación secundaria obligatoria y bachillerato (público, privado o concertado) del territorio español. En total han participado casi 300 clases de los diferentes ciclos educativos.

Entre las preguntas encontramos algunas muy interesantes como:

¿Por qué no siempre recordamos los sueños?


Placebos ¿porqué funcionan?


¿Se podría crear una inteligencia artificial copiando el funcionamiento de las neuronas?


¿Como desarrollar más las zonas del encéfalo que menos utilizamos?


¿Existe la posibilidad de recuperar neuronas dañadas?


En total son más de 300 preguntas con sus respuestas...

Para mayores detalles ingrese a:

La pregunta del millón de neuronas ¿qué es?

Las preguntas

FECIT - 2007 Año de la Ciencia

30 de marzo de 2007

La gran convergencia tecnológica es la base del nuevo materialismo.
Las creencias tradicionales no encuentran espacio en las nuevas formas de pensamiento


El actual desarrollo de las nuevas ciencias y tecnologías no tiene precedentes y da la impresión de que alumbra un mundo que las religiones, las filosofías, las diferentes morales, no habían previsto. Este mundo emergente necesita, para ser comprendido, el recurso a formas de pensamiento en la que no tienen sitio las creencias tradicionales. Por eso es preciso crear un nuevo materialismo, basado en la gran convergencia tecnológica, y evitar que los fundamentalismos religiosos perjudiquen el alumbramiento de este nuevo momento de la especie. Por Jean-Paul Baquiast.

Big Bang. Claudio Ambrosini.

Cada día es más difícil proclamarse materialista, incluso en la ciencia. Sin embargo, es indispensable defender esta posición filosófica que, desde el Siglo de las Luces, ha caracterizado a Europa y fundamentado su cultura.

El postulado materialista reposa en la idea de que el Universo en su conjunto, incluido el hombre y su espíritu, muestra una evolución espontánea de sus constituyentes físicos, materia y energía, sin intervención de una potencia divina, en cualquiera que de las formas en que pueda presentarse. Se opone al espiritualismo, que postula lo contrario.

Para el espiritualista, más allá o más acá del universo material, existe una fuerza espiritual que es responsable de la aparición y de la organización de la materia, la vida y el pensamiento.

En las ciencias, el materialista rechaza explicar por medio de la intervención divina los fenómenos que no es capaz de comprender. Por el contrario, el espiritualista, sin poder demostrarlo, cree descubrir en todo el papel fundador u organizador de lo divino.
Se dice también que el materialismo es monista. El monismo es una concepción metafísica que afirma que el mundo se compone de una única sustancia, que esta sustancia se encuentra en todas las cosas y que es todas las cosas.

Sustancia y materia

Para el monismo materialista, esta sustancia es la materia. La definición de la materia ha variado a través del tiempo, pero el objeto de la ciencia materialista es precisar el contenido en función de la evolución de los conocimientos.

El espiritualismo por el contrario es dualista. Para el dualismo, el mundo está constituido no de una sustancia, sino de dos. El dualismo espiritualista (ya que existen diversas formas de dualismo en la tradición filosófica) distingue dos sustancias, la materia y el espíritu, este último irreductible a la materia y vinculado (para los espiritualistas religiosos) a lo divino.

El materialismo científico, en aplicación del postulado materialista y con la finalidad de verificar su pertinencia, se esfuerza por desvelar las causas físicas que permiten explicar los fenómenos, incluidos los fenómenos espirituales.

Siempre que puede, extrae leyes que cada vez más se organizan en un amplio conjunto de conocimientos. Estas leyes son constantemente revisadas y adaptadas para incorporar las nuevas experiencias de la observación. No pretenden describir directamente una realidad que existiría fuera del hombre.

Sólo son construcciones realizadas a partir de la interacción entre los cerebros humanos, los instrumentos, y un “real” cuya verdadera naturaleza permanece desconocida.

Consenso científico

Pero estas construcciones presentan, para los científicos y para los que creen en el valor de la ciencia, el inmenso interés del hecho de que a cada momento son el producto de un consenso en el seno de la comunidad científica internacional.

De esta forma, el materialismo no se contenta con las explicaciones que recurren a lo sobrenatural, incluso si estas explicaciones son aceptadas por muchas personas.

El recurso a lo sobrenatural rechaza el uso de los instrumentos de observación, que constituyen la base del trío “cerebro-instrumentos-real hipotético” evocado más arriba. No es demostrable por la experimentación científica, objetiva y reproductible, que fundamenta el conocimiento científico.

Se acusa al materialismo de desencantar al mundo, ya que rechaza los mitos e impone una visión a ras de tierra. Pero nosotros pensamos que en realidad no es nada de eso.

El materialismo concibe el mundo como un espacio abierto a todas las posibilidades, siempre que estén sujetas a los límites de la ciencia, unos límites que no paran de ampliarse en la medida en que progresan los conocimientos bajo el estímulo de la imaginación creativa.

Las religiones, en cambio, tienden a arrastrar al hombre a una concepción ancestral del mundo, no susceptible de cambiar y que es preciso admitir sin discusión posible.
Incluso en el mundo de las ciencias, no está bien visto llamarse materialisma. Es mejor calificarse de reduccionista, si no de cientifista.

Ventajas e inconvenientes del reduccionismo

El reduccionismo es un método científico que consiste en descomponer un objeto complejo en elementos más simples, de los cuales se analizará su naturaleza y función con la esperanza de comprender el funcionamiento del conjunto.

El método reduccionista es indispensable, pero tiene el inconveniente de perder la perspectiva de que la combinación de elementos simples crea una complejidad que no se puede percibir si no se la sitúa al nivel del conjunto, es decir, del todo. La consideración del todo, calificada en ocasiones como método “holista”, debe desarrollarse en paralelo con el análisis reduccionista.

El cientifismo designa la tendencia de algunos científicos a querer aplicar el método de análisis científico, incluyendo el recurso a las matemáticas y las estadísticas, a problemas muy complejos para resumirlos en algunas fórmulas. El cientifismo es desde luego un defecto del espíritu que resulta un poco irritante, pero que refleja una fe en la ciencia que sólo puede ser estimulada.

El recurso a las creencias

Siempre se puede discutir racionalmente con un cientifista y llevarlo a matizar sus hipótesis o deducciones. Esto no puede ocurrir cuando nos encontramos con un espíritu que rechaza sistemáticamente la visión científica argumentando que no está adaptada al tratamiento de los problemas. En este supuesto sólo es posible recurrrir a las creencias.

Cuando los enemigos del materialismo lo califican de reduccionista o cientifista, quieren decir también que el materialismo rechaza tomar en consideración el lado invisible de las cosas, el espíritu, el alma, que según ellos está en la naturaleza de las cosas y que se traduce a través de los mitos. Esta crítica es inacapetable para el materialista.

De un lado, el materialismo no pretende reducir todos los conocimientos humanos al conocimiento científico. Una gran parte de los conocimientos, incluidos los del mundo occidental, toman una forma intuitiva o empírica, a falta de haber podido ser objeto de suficientes trabajos científicos. El materialismo no niega su interés.

Por otro lado, el tema del espíritu constituye para el materialismo un campo de la investigación científica y de reflexión cada vez más importante. Se puede pensar al respecto que el análisis materialista interdisciplinar que se dedica a estudiar lo que significan conceptos como espíritu o alma, tanto en el animal como en el hombre, va mucho más lejos en la comprensión del supuesto inefable que lo que lo hacen los espiritualistas.

El poderoso regreso del dogmatismo religioso

El poderoso regreso, en el mundo contemporáneo, incluida la cultura europea, de un espiritualismo agresivo no puede ser disimulado por más tiempo ni tomado a la ligera. Hasta los científicos se ven presionados para elegir su campo por los nuevos combatientes de la fe. Sabemos dónde y cómo se expresa este espiritualismo militante.

En Estados Unidos se trata de la ofensiva de los partidarios del Diseño Inteligente o Intelligent Design (ID). La doctrina del Diseño Inteligente quiere demostrar que la evolución biológica ha creado formas demasiado complejas para que puedan ser únicamente el resultado de la selección natural, que desde Darwin es la que globalmente permite explicar la diversificación de las especies vivas.

Dios por tanto sería necesario para orientar la evolución y hacer aparecer al hombre y a su espíritu, reflejo por lo demás del espíritu divino. El ID se presenta como una teoría científica opuesta a la teoría contraria, el darwinismo.

Los materialistas consideran por el contrario que el ID no es una teoría científica. No ofrece ningún argumento científico serio que permita construir una teoría creíble capaz de refutar el darwinismo. Pero los biólogos y paleontólogos norteamericanos están obligados a defender, incluso ante los tribunales, su derecho a enseñar el darwinismo sin necesidad de recurrir a ninguna inspiración religiosa.

Dawkins, el referente

Afortunadamente, estos profesores encuentran el apoyo de la élite de la comunidad científica mundial, donde figura en primera fila el gran biólogo evolucionista Ricard Dawkins.
En Estados Unidos sólo los partidarios del ID combaten el materialismo científico.

Apenas se sabe que una gran mayoría de los cristianos evangelistas están convencidos de que el mundo avanza a marchas forzadas hacia un fin próximo de tipo catastrófico (Armageddon), el cual permitirá el advenimiento de Cristo-Rey resucitado como juez de los buenos y los malos.

Están en su derecho. Pero cuando ellos quieren obligar a los científicos a no hablar de crisis climática con el pretexto de que las grandes catástrofes naturales aproximan a los creyentes al apocalipsis final, se traspasa el límite de la tolerancia hacia ellos.

Preocupación islámica

La situación es todavía más preocupante en el mundo islámico, donde progresan los militantes de la fe, para quienes su creencia religiosa no es sino un argumento para conquistar el poder político. Pero se trata de un poder político pervertido, en el sentido en que lo entendemos en los Estados laicos, porque se pone al servicio de la religión, con la que se confunde.

Se sabe que estos militantes de la fe, ya sea en los grandes países musulmanes o en Europa, pretenden prohibir las enseñanzas e investigaciones científicas contrarias a las palabras del profeta Mahoma o a las tradiciones culturales de sus respectivos países.

Algunos imanes, incluso en Europa Occidental, intervienen en los centros escolares para pedir que el darwinismo no sea presentado como una doctrina científica. Rechazan igualmente el estudio de la anatomía, especialmente la femenina, así como de algunos autores considerados sacrílegos.

Detrás de estos comportamientos se aprecia su anhelo profundo: que como en las madrasas paquistaníes, el estudio del Corán sustituya las asignaturas de ciencias y de filosofía laica.

Fenómeno de gran amplitud

Los materialistas europeos se toman estas amenazas a la ligera. Después de todo, la confrontación entre la ciencia occidental y los múltiples irracionalismos que proliferan en nuestras sociedades, no es en absoluto históricamente nueva ni ha afectado nunca al materialismo científico ni al ateismo filosófico.

Sin embargo, lo que ocurre actualmente es un fenómeno geopolítico de una gran amplitud. Se trata de la expansión de las poblaciones y de las culturas no europeas a través de los territorios geográficos y culturales de Europa.

Esta expansión, lógicamente, ya que todas las sociedades son concurrentes, se desarrolla inevitablemente con un esfuerzo de conquista ideológica. El combate contra el materialismo es un componente esencial de esta ofensiva.

Los europeos deben saberlo y, sin excluir evidentemente el estudio de las religiones y de los textos considerados sagrados, deben hacer lo necesario para defender sus propias tradiciones intelectuales, entre las que el materialismo científico (completado, recordémoslo, con una igualdad absoluta entre mujeres y hombres) ha constituido históricamente uno de sus pilares.

Necesidad de actualizar el materialismo

Se nos reprochará que muchos materialistas son conscientes de la amenaza de los espiritualismos militantes. Es verdad. Pero nosotros pensamos que en este auténtico combate, no se apoyan lo suficiente sobre el avance de las ciencias, sostenidas en sí mismas por el indiscutible progreso de las técnicas, principalmente instrumentales (de las que se valen los instrumentos científicos).

En efecto, contrariamente a lo que dicen los detractores de estas nuevas ciencias y técnicas, siempre dispuestos a movilizarse para defender la virtud –a veces imaginaria- del pasado, sin interesarse por la del futuro, las teorías del conocimiento han sido profundamente transformadas por aquéllas.

En enriquecimiento correlativo del tejido social por las tecnologías de la información en red, otorga a esta transformación una dimensión democrática que resulta esencial. La filosofía materialista debería encontrarse gracias a ella considerablemente reforzada.

Ciertamente, los conocimientos científicos recientes no podrán más que los anteriores probar la no existencia de Dios, ni más genéricamente el postulado ateísta. Tampoco podrán fundamentar sobre bases indiscutibles el postulado materialista.

Gran convergencia tecnológica

En realidad, tienen otro efecto: pemiten reunir y completar las explicaciones científicas del mundo, adquiridas hace varios siglos, e incluso hace sólo unas décadas, y que inspiran todavía ampliamente al gran público.

¿Cuáles son las nuevas ciencias sobre las que basar un materialismo científico renovado? Se trata de la convergencia de las ciencias de la información (que comprenden la robótica inteligente o autónoma), las ciencias de la vida (incluída la vida artificial y la vida sintética), las nanociencias, que describen la materia a la escala de la mil millonésima parte de un metro, y finalmente las ciencias cognitivas o cognociencias, que exploran el cerebro y el pensamiento apoyándose en parte sobre los descubrimientos de las otras nuevas ciencias susodichas.

Añadiremos a ellas la física cuántica, incapaz de decir exactamente sobre qué tipo de realidad se fundamenta, pero gracias a la cual físicos e ingenieros son cada día más capaces de controlar ciertos fenómenos observables.

Sin embargo, no es suficiente que una teoría científica audaz o a una tecnología innovadora sea nueva para imponerse. Si los materialistas se apoyan sobre ellas para argumentar frente a sus concurrentes espiritualistas, ¿no se les va a reprochar caer en un cientifismo de segundo tipo?

Serán acusados de dejarse cegar por los efectos de moda y de aceptar los productos de una ciencia y una industria a la búsqueda de un beneficio más inmediato, prohibiéndose todo retroceso, toda elevación del pensamiento y de la moral.

Conservadurismo mediático

Constantemente, en efecto, los autores y políticos conservadores, ampliamente amplificados por los medios de comunicación, afirman que las nuevas ciencias y tecnologías, particularmente en el ámbito biológico, favorecen la degradación moral y la deshumanización de las relaciones humanas. Otros van más lejos: basta a menudo evocar los trabajos de la genética y de la embriología para ser considerado eugenista.

Los materialistas no pueden evidentemente pasar por alto este reproche sin reaccionar. Rechazan dejar el monopolio de la moral a los religiosos. Son los primeros en denunciar los abusos posibles y reales de las nuevas tecnologías.

Muchos de estos progresos se han orientado con fines militares que obligan a extremar las precauciones. Pero también sirven, incluso de forma pacífica, para asegurar el dominio de las superpotencias, para las que sólo cuenta la afirmación de su poder y las posibilidades de beneficio económico. Ellas también deben ser criticadas. Pero no es motivo suficiente para justificar su rechazo.

Momento sin precedentes

Los argumentos que aporta al materialismo el desarrollo de las nuevas ciencias y tecnologías son de una amplitud y pertinencia que no tienen precedentes. Sus perspectivas dan la impresión de que alumbran un mundo que las religiones, las filosofías, las diferentes morales, no habían previsto.

Este mundo emergente necesita, para ser comprendido, el recurso a formas de pensamiento en las que no tienen sitio las creencias tradicionales. Por eso es preciso crear un nuevo materialismo. Todavía no es posible precisar sus detalles, pero sus fundamentos, sus contextos, y sus principales métodos de construcción, comienzan a aparecer. Es lo que mi nuevo libro pretende mostrar.


Jean-Paul Baquiast, editor de la revista electrónica francesa Automates Intelligents, acaba de publicar un nuevo libro Pour un principe matérialiste forte. Ensayo. Edition Jean-Paul Bayol, marzo 2007. También es autor de un anterior ensayo: Comprendre - Nouvelles sciences, nouveaux citoyens. Introduction à la complexité, editado en Open Source.


Viernes 30 Marzo 2007
Jean-Paul Baquiast

Fuente:

Tendencias 21

16 de marzo de 2007

¿Por que la ciencia no es cultura?

14/03/2007 ANTONIO MUÑOZ

Podría ser esa una cuestión de la que el profesorado se sentiría ¿orgulloso? al formulársela uno de sus alumnos o una de sus alumnas.

Orgulloso, sí, porque lleva aparejada una autorreflexión sobre el concepto de ciencia y su repercusión social. Orgulloso, no, porque ya en los albores del siglo XXI no debería caber dicotomía entre humanidades y ciencias.

Y es que desde hace demasiado tiempo venimos entendiendo --porque así no los han enseñado en la escuela, y por tanto se respira en el seno de la sociedad --que una persona culta es aquella que sabe hablar de política, sobre la obra de cualquier literato, la pintura o escultura de este o aquel artista... hasta incluso saberse de retahíla la lista de los reyes godos. Ocurre que una persona con cierta sapiencia en Ciencia, lee aquí y allá, se interesa sobre los clásicos o sobre el literato de moda; pero otra persona con cierta sapiencia en Letras, puede perfectamente no conocer más de algún nombre relevante en el mundo de la Ciencia. Unos y otros actúan y se mueven según se les ha inculcado desde que eran niños, y hoy por hoy las cosas no han cambiado.

Por poner un ejemplo, no hay más que echar un vistazo a la mismísima revista de Muface (diciembre 2006-febrero 2007) y podremos comprobar que de las páginas 44 a la 47 se invita al lector a interesarse, culturalmente se entiende, por determinados aspectos como son el arte, el teatro, el cine, los museos, la literatura y la música. Toda una serie de referencias, sin duda todas ellas interesantes, pero que sin embargo, a mi juicio, nos muestra sin mostrar en lo que queda la cuestión científica. ¿Es que el sentimiento humanista no puede o no debe ser compatible con el raciocinio científico?

Resulta, cuanto menos, chocante esa aparente contradicción con las contínuas referencias que se hacen en telediarios a cuestiones científicas varias que sin duda deben interesar a la sociedad, dado el valor económico de unos pocos segundos de ocupación horaria en la televisión. Noticias de rabiosa actualidad como los efectos catastróficos del tsunami, el protocolo de Kioto y el desarrollo sostenible, el más que palpable cambio climático, la lucha contra terribles enfermedades como el cáncer, el problema del petróleo y las fuentes alternativas, así como diversas cuestiones de ciencia y ética (caso sangrante del ya tristemente famoso científico coreano Hwang Woo-suk, y las posibles repercusiones de sus estudios)... ¿Acaso no merecen estos hechos una mínima capacidad en el ciudadano y en la ciudadana, en nuestros hoy jóvenes, para reflexionar y forjarse una opinión mínimamente razonada y capaz, capacitada para cuestionar las políticas de nuestros representantes en temas que tanto nos afectan, y afectarán cada vez más, a esta nuestra realidad social?

2007 ha sido declarado Año de la Ciencia, aunque sólo en España. El objetivo básico es promover el avance científico y tecnológico, divulgar la ciencia y parece que, también, acercar a nuestros estudiantes a la actividad inventiva y a la promoción del espíritu emprendedor de todo joven español. Pero, ¿hay realmente una verdadera implicación, o se trata simplemente de dar una imagen de cara al patio? ¿Realmente se sientan las bases necesarias en el propio mundo educativo, en las raíces en que se sustentarán los innovadores científicos del mañana, en la realidad de las aulas?

Entiendo que sólo es cuestión de tiempo, que los tiempos que corren obligarán a los políticos del momento precisamente a moverse y plantear políticas más afines para con la educación de la ciudadanía en ciencia, tal como ya se han apresurado a hacer otros países. Pero, ¿para cuándo? ¿Hasta cuándo el profesorado de Ciencia ha de clamar justicia para las disciplinas que imparte en la escuela? ¿Cómo se puede enseñar Ciencia en los institutos sin el apoyo imprescindible de los laboratorios, con una ratio inadecuada? ¿Por qué esa insuficiencia horaria tan patente en el horario de las Ciencias? Y ahora, con el novísimo decreto de la ESO para Andalucía, las disciplinas de Biología, Geología, Física y Química desaparecen de las enseñanzas comunes. ¡Pues vaya con el año de la ciencia! ¿Cómo le podemos pedir al futuro profesorado de Ciencias que plantee estrategias acorde con las características de sus materias, si ellos mismos, cuando fueron alumnos, no recibieron una enseñanza acorde con ello? ¿No es ya hora de empezar a poner remedio a esto? ¿Qué sesgados intereses contribuyen a desgajar del ente cultural su faceta humanística de la científica? Y del mismo modo, ¿cuándo este "rincón de la ciencia" dejará de ser eso, un simple rincón?

Fuentes:

Diario Cordoba

América Económica

Debate: Fondos Públicos para la Ciencia

Si el tema le interesa, y debe de ser así pues usted a leido hasta estos renglones, lo invitamos a visitar la página web oficial del "Año de la Ciencia"...

ESPAÑA: Año de la Ciencia


"La semana del cerebro"

Unidad Didáctica: "Viaje al Universo Neuronal"
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