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31 de octubre de 2016

6 iniciativas de conocimiento abierto que mejoran la educación


Derribar barreras físicas, eliminar requisitos y papeleo y facilitar el amplio acceso a la información que generamos: esos son los pilares del movimiento que promueve el conocimiento abierto, una tendencia que suma cada vez más iniciativas y que apunta a convertirse en un motor importante para la economía de muchos países.

Los datos juegan un papel importantísimo en la educación y no es sorpresa que sea ésta una de las áreas que más puede beneficiarse con la apertura del conocimiento. Solamente en  Estados Unidos, la apertura de conocimiento en el sector educativo representa una oportunidad de negocio cercana al billón de dólares al año.

Tomando esto en cuenta, te mostramos seis proyectos que nos muestran el inmenso potencial que tienen las plataformas de conocimiento abierto para abordar problemas complejos en el sector educativo:
  • CIMA
El Centro de Información para la Mejora de los Aprendizajes (CIMA) es el portal de Estadísticas Educativas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Esta innovadora plataforma presenta 40 indicadores comparables entre sistemas educativos de América Latina y el Caribe e incluye perfiles nacionales para visualizar el panorama educativo en cada país. De esta manera, con su uso se ayuda a promover el diseño e implementación de políticas educativas efectivas basadas en la evidencia y que contribuyan a mejorar la calidad de los aprendizajes en la región.
  • Open Text Book
Open Text Book es una iniciativa nacida en Estados Unidos que propone el acceso libre y gratuito a los contenidos de los libros de texto, aprovechando la flexibilidad de las licencias de la plataforma Creative Commons. Este movimiento comenzó a tomar forma en 2010 y ha tenido un fuerte impacto en las universidades americanas. Según algunos estudios, en algunos casos, se han logrado tasas de ahorro en libros hasta del 80%.
  • Portal de Datos Abiertos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)
El Portal de datos abiertos de la UNAM es un ejemplo de cómo los datos abiertos pueden servir para generar recursos pedagógicos. Por ejemplo, más de un millón de entradas del Instituto de Biología dan cuenta de todas las especies identificadas por la Universidad en el mundo, creando un repositorio de gran valor para estudiantes, investigadores y público en general.
  • El caso Chile: Formulación de políticas educativas utilizando técnicas de análisis de datos masivos
En Chile, este trabajo del Centro de Investigación Avanzada en Educación, ganador  del premio Gobernarte del BID, demuestra el potencial que los datos pueden tener para la formulación de políticas públicas educativas. El proyecto utilizó y comparó datos del censo de población con los datos de matrícula para comprender el desplazamiento de los estudiantes a las escuelas. Se detectó que existen desequilibrios en la oferta educativa y que, en ocasiones, los estudiantes más desfavorecidos se ven obligados a recorrer mayores distancias para poder llegar a la escuela. También demostró que este desplazamiento incluye recorridos por zonas con mayores tasas de inseguridad, lo cual permite predecir y prevenir fenómenos de alto impacto social como la deserción y el abandono escolar.
  • México: Mejora tu escuela
Esta exitosa plataforma permite a los ciudadanos conseguir información sobre el rendimiento de las escuelas en ese país. Con una metodología de análisis de datos que toma como base los resultados agregados de los alumnos en matemáticas y español, la plataforma genera un índice de rendimiento para cada escuela en el país. Los resultados se transforman en un “semáforo educativo” que permite realizar comparaciones entre escuelas. El proyecto genera información relevante para los padres y también para los diseñadores de políticas, quienes pueden identificar las escuelas que necesitan mayor atención. La aplicación también permite conocer los programas públicos para la mejora de la educación.
  • Open Badges
Esta iniciativa puesta en marcha por Mozilla Foundation, busca generar una categorización más precisa de las habilidades profesionales de las personas a través de un sistema de certificados digitales que son accesibles y reutilizables. En el sector educativo, estos certificados se han utilizado para reconocer los esfuerzos de los profesores y educadores que apuestan por la innovación, así como para facilitar la transición de la universidad al mercado laboral.

Estos son solo algunos proyectos emergentes en este campo ¿Conoces algún proyecto más que use datos abiertos para mejorar la educación? Compártelo con nosotros mencionando a @BIDEducacion

Fuente:

BID