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28 de enero de 2016

Tendencias: La generación YouPorn

Son impacientes, primanla inmediatez y apuestan por la variedad sexual, pero siguen arrastrando los estereotipos de la generación anterior.

Esto es lo que excita a los nativos digitales.



Cristina no tuvo enfrente un hombre desnudo hasta que cumplió los 18 años. Llevaba 10 descubriéndolos en las películas porno que primero veía en canales autonómicos y luego en páginas web.

El día que perdió su virginidad ya tenía una imagen creada del sexo e, incluso, de los hombres. Cuando descubrió la realidad se le vino el mundo abajo a la misma velocidad que el de su compañero se venía arriba: ni 20 centímetros, ni aguante, ni siquiera placer.

"Me llevé una decepción. Me di cuenta de lo importante que son otras cosas como que él esté en forma. En los vídeos de internet todo parecía superfácil”. Cristina tiene ahora 24 años y forma parte de la generación de nativos digitales que llegaron antes a ‘la representación del sexo’ que a su propia madurez sexual.

Y todos los profesionales consultados coinciden en el diagnóstico: "No hay una educación sexual desarrollada en la escuela, por eso cada uno aprende como buenamente puede. Antes aprendías de las pelis en el videoclub. Ahora tienes internet y Google”, asegura Martina González, directora del Centro Con Mucho Gusto y vocal de la Sociedad Gallega de Sexología. “Yo fui a un colegio del Opus Dei donde te decían que masturbarse era pecado y en casa nunca hablamos de esas cosas”.

Cristina es víctima, como muchos jóvenes de su generación, de una paradoja: reciben continuamente estímulos pornográficos, pero poca información útil de fuentes oficiales y fiables. Una experiencia parecida tuvo Daniel, un adicto a Pornhub y a Forocoches de 26 años: “El porno genera más expectativas de lo que es la vida real”. Aún así, la película Don Jon en la que un joven Joseph Gordon-Levitt prefiere las películas X al sexo real sigue siendo mera ficción: "A los jóvenes el sexo real les resulta tan excitante que lo compensa” afirma Héctor Galván, director Clínico, del Instituto Madrid de Sexología.

“Con una educación sexual nula, los adolescentes se pueden hacer ideas equivocadas y desarrollar algunos complejos, como el tamaño del pene, el tiempo que duran, creer que no son capaces de estar a la altura...”, matiza el experto, que recomienda el porno como una actividad saludable.

Consumidores impacientes

Las nuevas tecnologías, la inmediatez y una predominancia del estímulo audiovisual son las claves de la conocida como la generación YouPorn, en referencia al famoso portal de internet que tiene 20 millones de visitas al día, la mitad en móviles y tabletas. Son consumidores impacientes.“Yo puedo ver porno cinco veces al día si estoy solo y abro varias pestañas a la vez para que vayan cargando”, matiza Daniel.Tendencias nuevas como el hentai (porno manga) o extremas como el fisting (introducir la mano completa en la vagina o el ano) encuentran su target en los consumidores más arriesgados.

"El porno tradicional no recrea una historia ni hay seducción, solo se basa en lo inmediato: coito, felación, masturbación rápida y orgasmo”, recuerda González. Ninguno de los jóvenes interrogados para este reportaje ha visto una película X hasta el final y casi todos confiesan que se han masturbado tan solo con una conversación de Whatsapp como estímulo.

Las tecnologías se afianzan también en las experiencias sexuales: uno de cada tres jóvenes han utilizado apps para buscar sexo y el 38% ha mantenido cibersexo, según el estudio Los jóvenes españoles y el sexo que realiza cada año la empresa Control. Prácticas como el sexting ya no son nuevas para nadie.

Grandes mentiras

Aunque ha habido una revolución sin precedentes en la forma, la experta recuerda que el fondo es el mismo: "Seguimos repitiendo estereotipos. La mayoría de los directores son varones heterosexuales, ruedan en planos clínicos y explícitos, las mujeres son bisexuales, pero los hombres no”. De esos patrones sabe mucho la directora de cine Erika Lust, cuyas películas de enfoque feminista le han dado fama internacional: “Creo que la gente es capaz de contextualizar el porno tradicional. Dicho esto, es ingenuo pensar que todos los chicos jóvenes que ven mil imágenes de hombres haciendo lo que le da la gana con una chica operada y obediente sabrán que no va a ser así en la vida real”.

“¿Has escupido en mi vagina?”, le pregunta Gretchen a Jimmy en la serie ‘Eres lo peor’, una comedia romántica producida por Comedy Central, que cuenta la historia de amor entre dos jóvenes. Es una de las prácticas habituales que vemos en las pelis porno y que casi nadie lleva a su vida privada. “A mí me parece excesivo el sexo anal. Puedo hacerlo en mi intimidad, pero no constantemente como hacen en las escenas X”, explica Daniel. La explicación es simple: el cine siempre es ficción. “Es igual que cuando a un tío le pegan cinco tiros en una peli de Hollywood y sigue andando. Sabes que no es real, pero solo vas al cine a disfrutar. El porno es lo mismo. Para mi ver una peli X es como ver Transformers”.

El porno variado y la inteligencia sexual

“A veces vamos a la cama a rendir y a cumplir una serie de cosas que se supone que tenemos que hacer en lugar de lo que nos apetece”, explica González. La bajada de costes de distribución y una sociedad más abierta han dado como resultado un cine X más alternativo: porno indie, feminista, queer o posporno, que proponen versiones diferentes del sexo, en la que la mujer no siempre es la dominada. Para saciar el deseo de ese creciente número de espectadoras del porno, se fundó Erika Lust Films.

Desde entonces su directora no ha parado de recibir buenas críticas: “Mis pelis quieren retratar lo bonito y erótico que puede ser el sexo entre dos seres humanos. Y pongo especial cuidado con el intelecto, porque la inteligencia también abre puertas para una experiencia sexual distinta y compleja”. El viaje hacia un porno diferente se da de bruces contra la hegemonía del tradicional. “Google es el buscador más popular de Internet, sin embargo, los algoritmos que utiliza la compañía para informar de sus búsquedas categorizan muchos sitios web de sexo muy diferentes bajo la única categoría de ‘adultos’.

Suele dar más importancia a los sitios con un tráfico alto, incluso si son poco éticos con contenido pirata. Hay visiones muy diferentes de la pornografía y el cine de adultos en la red, pero el visitante medio no lo sabe porque están enterradas bajo muchas páginas de resultados del mismo tipo de contenido”, comenta Jiz Lee, una estrella del porno ‘queer’, que aboga por el placer sin géneros y que acaba de estrenar Coming Out Like a Porn Star (Saliendo del armario como una estrella del porno), donde narra los estigmas a los que se enfrentan los profesionales del porno. “Espero que en cinco años se quede obsoleto”.

Los juguetes sexuales

Al igual que el del porno, el futuro del sexo pasa por la tecnología. Mientras la empresa RealDoll trabaja para conseguir robots con los que poder mantener relaciones, el productor francés Marc Dorcel ya ha creado la primera película porno en realidad virtual. Hasta que esta técnica se popularice, los usuarios tienen unos cuantos juguetes para distraerse. 

Desde sencillas aplicaciones que permiten medir la intensidad de los orgasmos como el ‘Orgasmómetro’, de Control, hasta el vibrador ‘We vibe 4 Plus’ que se controla con una ‘app’ desde cualquier lugar del mundo, muchos de estos juguetes ya permiten que el placer pueda llevarse en el bolsillo. 

Otro ejemplo es el sujetador ‘True Love Tester’, de la firma japonesa Ravijour, que solo se abre si su dueña ha alcanzado el nivel óptimo de excitación sexual. Y si eres de los clásicos y prefieres los vibradores tradicionales, al menos procura que tus juguetes sean estéticos y de calidad, como los dildos que fabrican da mano en BS Atelier. Artesanales, ecológicos y además, muy placenteros. 

Tomado de:

20 minutos

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