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22 de agosto de 2014

Los genes que despiertan la pubertad

  • Científicos revelan las claves que determinan la edad de la maduración sexual en mujeres

  • Desde 1860, la edad media de inicio de la pubertad se ha adelantado seis años

'La edad dorada', óleo pintado por Balthaus (Balthsar Klossowski)...
'La edad dorada', óleo pintado por Balthaus (Balthsar Klossowski) entre 1944-46. EL MUNDO

¿Es usted de los que cree que la edad del pavo comienza cada vez antes? Numerosos estudios coinciden en señalar un adelanto en la edad de inicio de las señales de maduración sexual, tales como la aparición de vello púbico y axilar o el desarrollo mamario. Entre las posibles causas, los expertos hablan de factores ambientales, estilo de vida, alimentación... Y ahora, una nueva investigación dirige su atención a los genes heredados.

Un trabajo publicado en 1999 en la revista Pediatrics, y liderado por Marcia Herman-Giddens, ilustraba un contexto histórico y amplio de los cambios en el inicio de la adolescencia. Según relataba, en 1860, la edad media de inicio de la pubertad en las niñas era de 16,6 años; en 1920, fue de 14,6; en 1950, de 13,1; en 1980, 12,5 y en 2010 se había reducido a 10,5. La evolución en los niños parecía similar aunque el número de estudios en este sentido es más limitado.

Concretamente en Europa, otro estudio difundido también en Pediatrics en 2009 apuntaba que la edad de inicio de la pubertad en las niñas danesas se había adelantado doce meses en 15 años. Se pasó de los 10,88 años en 1991 a 9,86 en 2006. Una tendencia que también se observa en España, aunque sin datos oficiales disponibles.

Como explica el ginecólogo Jackie Calleja, del Hospital Universitario Quirón de Madrid, se barajan varias causas. Por las investigaciones realizadas hasta la fecha, "sobre todo se debe a factores ambientales exógenos y al contenido de estrógenos de algunos alimentos (como los productos cárnicos)". Los expertos internacionales señalan como uno de los responsables más destacados a los disruptores endocrinos -contaminantes que actúan como hormonas en el cuerpo humano-, presentes en un sinfín de productos de consumo y uso diario: pesticidas, electrónica, cosméticos, aditivos de los alimentos... El estrés, el clima y la exposición a sustancias químicas. Todo puede influir.

No obstante, aunque la edad se ha adelantado, el momento del inicio de la adolescencia sigue estando en los rangos considerados normales. Cuando los signos de maduración sexual se presentan "antes de los ocho años en niñas, y de los nueve en niños, estamos hablando de pubertad precoz". No se trata de una enfermedad, aclara el galeno. La incidencia se calcula en una de cada 5.000-10.000 personas, "especialmente en mujeres, en una proporción de 20 a uno". Este hecho precoz, agrega, a menudo se traduce en dificultades psicosociales y de talla. "Las epífisis de los huesos se cierran y la velocidad de crecimiento se estanca".

Dicen los expertos que la pubertad precoz está inducida por "factores ambientales y alimentos con alto contenido de estrógenos", pero también por "factores endógenos, como la hipersensibilidad a los estrógenos de origen ovárico", así como "otras causas orgánicas (presencia de tumores que generan secreción anormal de hormonas o tumores de origen ovárico, suprarrenales o testiculares)".

Ahora, una nueva investigación que se acaba de hacer eco en la revista científica Nature ahonda en otra razón que ya indicaban trabajos previos: los genes heredados. Según concluye un grupo de científicos de 166 instituciones de todo el mundo, existen mutaciones en determinados genes que condicionan la pubertad precoz. Lo han visto tras el análisis de ADN de un total de 182.416 mujeres de ascendencia europea. "Identificamos 123 variaciones genéticas que se asociaban con la fecha de la primera

menstruación", apunta el autor principal, John Perry, del Consejo de Investigación Médica de la Universidad de Cambridge (Reino Unido).

"Es la primera vez que se ha demostrado que los genes heredados pueden controlar el desarrollo de los caracteres secundarios sexuales", remarca Perry.

Como explica otro de los autores del trabajo, Keng Ong, "queríamos estudiar estos factores genéticos para comprender mejor la asociación que existe entre la pubertad precoz en las niñas y el mayor riesgo a desarrollar diabetes, obesidad, enfermedades cardiovasculares y cáncer de mama en la edad adulta". Consecuencias, subraya, que «aún están poco investigadas».

Fuente:

El Mundo Ciencia

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