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5 de abril de 2014

Las actuales técnicas para enseñar hábitos de estudio están quedando obsoletas

Estudiar siempre en el mismo escritorio, mantenerlo ordenado y sin ningún estímulo externo es la máxima que le han repetido a niños y jóvenes. La promesa es que esa práctica los convertiría en buenos estudiantes. Sin embargo, todo eso podría quedar en el olvido.

Según un artículo de The New York Times, una serie de estudios han destruido las antiguas reglas para adquirir buenos hábitos de estudio.

Robert A. Bjork, psicólogo de la Universidad de California, asegura que cuando el ambiente donde se estudia cambia, "la información se enriquece y el proceso de olvido se hace más lento".

Junto a un equipo de expertos separó en dos a un grupo de alumnos. Los primeros estudiaron dos días seguidos en el mismo espacio, mientras que los segundos cambiaron de locación. Luego, midieron los conocimientos de ambos grupos. Sorprendentemente, los que cambiaron de lugar de estudio tuvieron un mejor aprendizaje.

Validar científicamente las creencias populares sobre educación es clave, opina la doctora Valeria Rojas. "Es común que a los niños con déficit atencional se les pida que estén quietos y tranquilos en su silla, pero una investigación reciente descubrió que estos pequeños se concentran más cuando se mueven", comenta. Por eso, recomienda no inhibir a un niño cuando agita la pierna o el lápiz mientras estudia.

Constanza Garcés, psicopedagoga, asegura que los niños de hoy están acostumbrados a tener más estímulos. "Es difícil pedirles que estén una hora y media sentados realizando una sola actividad, sin distracciones".

Otra de las investigaciones citadas por The New York Times comprobó que estudiar un mismo tipo de ejercicios matemáticos es menos eficiente que estudiar varios temas intercalados. De biología pasar a geografía, por ejemplo, no está mal. No agota, renueva el interés y la atención.

A raíz de esta conclusión, Garcés propone "optar por asignaturas integradas, por ejemplo, juntar razonamiento lógico con otras habilidades".

Valeria Rojas recuerda la importancia de no realizar sesiones "maratónicas" de estudio. "En vez de estudiar por muchas horas una sola materia, es preferible hacerlo por poco tiempo y de manera espaciada. Pero también se sabe que el niño retiene el 90% de lo aprendido si repasa la materia después del colegio. Esto incluso puede ser más potente", agrega. Eso sí, antes de entrar al colegio, la mente ya puede comenzar a entrenarse para aprender más fácilmente.

Según la doctora Rojas inculcar el hábito de la lectoescritura es clave, ya que "no lo trae el cerebro de forma innata (como el habla) y debe aprenderse. Por eso, los especialistas debemos orientar a los padres para que este proceso adquirido se realice de la mejor forma".

Para ello propone enseñarles desde preescolar una forma lúdica de entender la lectura, leyéndoles cuentos o mostrándoles libros con dibujos.

Para promover una buena enseñanza, Garcés también plantea formar comunidades de estudio entre los niños.

"Hay una tendencia a catalogar el mal rendimiento escolar como déficit atencional, siendo que hay otros factores que inciden en esto. El más importante son los malos hábitos en el hogar: la falta de sueño y el abuso de las pantallas les quita tiempo para dedicarse a otras actividades", sostiene.

Tomado de Río Negro On Line

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