26 de julio de 2013

¿Por qué se dice que romper un espejo trae mala suerte?

Casi inevitablemente, si alguien rompe un espejo se le oye exclamar: ¡Siete años de mala suerte! Millones de personas asocian las supersticiones de cualquier tipo con los espejos, y muchas de ellas se deben a la creencia de que romperlos atraerá no sólo mala suerte, sino una muerte en la familia durante el año siguiente.

Se toman extrañas precauciones para protegerse del demonio que se supone acecha dentro de los espejos. Algunos padres los voltean hacia la pared para evitar que sus hijos se vean en ellos antes de que cumplan un año; creen que si lo hacen, podrían volverse tartamudos, no crecer adecuadamente o morir en el lapso de un año. Muchas personas cubren los espejos cuando alguien de la familia muere, pues creen que el espejo atrapará el alma del fallecido impidiendo que llegue al cielo. Hay quienes no soportan tener un espejo en la recámara o quienes lo tapan con un paño antes de dormirse; temen que si su alma vaga durante la noche, el espejo la atrape y eso le provoque la muerte.

Una superstición europea dice que verse en un espejo a la luz de la vela es llamar a la desgracia. En todo el mundo, muchas personas acostumbran cubrir los espejos durante una tormenta, pues creen que es de mala suerte ver los relámpagos reflejados. Para ampararse en contra de la mala suerte, algunas novias se quitan un zapato o un guante antes de arreglarse la ropa frente aun espejo de cuerpo entero. De acuerdo con ciertas creencias muy antiguas, es de mala suerte para una novia probarse el vestido antes del día de la boda, así como verse completamente ataviada con dicho traje.

Los antiguos egipcios y romanos tenían espejos hechos con metales muy pulidos, pero lo más asombroso es que los poderes que se atribuyen a los espejos comenzaron mucho antes de que se fabricara el primer espejo. Las supersticiones con respecto a los espejos comenzaron cuando los primeros hombres vieron sus reflejos en los estanques y creyeron que eran espíritus o almas, o alguna parte esencial de ellos mismos, que también podía ser dañada. Romper esa imagen equivalía a lastimar a su otro yo.

Los espejos despertaron la vanidad, la cual fue vista como pecado. La historia de Narciso, que se enamoró de la imagen que le devolvía un estanque y se ahogó, en él, explica por qué algunos padres reprenden a sus hijos por mirarse tanto en el espejo. Se dice que el mismo diablo puede aparecerse para castigar a quienes así lo hagan.

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